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¿Por qué Nyan Cat habla catalán?

nyan catEs el gato más famoso de todos los gatos de Internet, una condición bastante interesante teniendo en cuenta la fama que estos animales tienen en la red. Se llama Nyan Cat, vaga por el espacio al ritmo de una canción psicodélica y deja una estela de píxeles de colores altamente seductores. El gato Nyan, una estrella indiscutible de Internet, habla además catalán.

¿Por qué habla Nyan Cat catalán? La razón está en su apellido. El dominio del site que ha servido al gato Nyan para conquistar al mundo es un .cat, el dominio que sirve para unificar a todos aquellos sites que responden a las necesidades de comunicación de los hablantes de catalán. El .cat no tiene ninguna voluntad política y permite únicamente establecer una diferenciación lingüística. Es una llave, un atajo, para que los hablantes encuentren aquellos sites que están en su lengua materna. Y el punto cat es también una bonita historia de cómo las nuevas tecnologías pueden servir para cuestiones culturales.

“Conocía algo sobre la cultura catalana antes del site de Nyan Cat”, nos explica Huy Hong, el responsable de la página dedicada al popular gato, “sobre todo gracias a sus artistas, porque estudié Arte en el instituto y en la universidad”. Huy Hong desconocía, eso sí, la existencia del dominio .cat, encontrándolo cuando montó la web. “Me alegró descubrir que las restricciones de dominio eran bastante indulgentes”, señala, “y monté el site con esas restricciones en mente”.

El único requisito necesario para registrar una web con dominio .cat es el lingüístico: el site tiene que contar con un volumen de contenido significativo en catalán, que es la norma que impuso el ICANN para regular el dominio, como nos explican desde el Fundació puntCAT, la responsable de gestionarlo. La historia del dominio .cat se remonta a 2006. Un grupo de personas decidieron aprovechar que se abría una de las ventanas de la ICANN para solicitar nombres de dominio para pedir el .cat. “Todo empezó en la sociedad”, apuntan desde la fundación que lo representa (la Fundació puntCAT no depende en absoluto de la Generalitat catalana y es “una iniciativa privada”).

Todo el mundo puede por tanto contar con su site .cat, una terminación que puede dar mucho juego por su significado en inglés (gato). Huy Hong empezó traduciendo al catalán su site con el traductor de Google. “Al principio, traduje algunas frases básicas con Google Translate pero, dada la popularidad del site, pronto los usuarios catalanes corrigieron la traducción”, comenta. “Sólo hay 15 frases así que la traducción fue bastante fácil”. El gato Nyan también habla japonés, nyan (su propio idioma inventado) e inglés.

El gato ha servido también para que la gente se interese por el .cat. “Sí hemos notado más interés social”, explican desde la fundación responsable. Muchas fueron las personas que descubrieron la versión catalana de Nyan Cat, se sorprendieron por su existencia y buscaron en la red y en las redes sociales una explicación. Nyan Cat es además, señalan, un ejemplo de que el .cat no tiene fronteras.

Multinacionales con .cat

Multinacionales como Google, la Fnac, IBM o Decathlon cuentan ya con sites corporativos con .cat, que permiten ofrecer un servicio de próximidad. “El máximo aliciente para una empresa es que está segmentando un mercado”, apuntan desde la Fundació puntCAT.

En total, existen ya más de 53.300 páginas en este dominio, una cifra inferior al .com pero bastante significativa si se tiene en cuenta el número de internautas (unos 11 millones de hablantes de catalán, según apuntan desde la fundación) a los que se puede acceder de forma principal con uno u otro dominio.

.gal

Los hablantes de catalán fueron los primeros en darse cuenta de las posibilidades que podía ofrecer contar con un dominio linguístico, pero no son los únicos que buscan la existencia de un dominio lingüístico. Los hablantes de gallego también intentan conseguir el .gal, vía la Asociación Puntogal (que acaba de recibir apoyo financiero de la Xunta de Galicia), para poder contar con una ‘matrícula’ para las páginas en gallego.

Groenlandia, una región de Dinamarca, también tiene su propio dominio, el .gl, aunque en este caso está asociado al territorio y no a  la lengua.

En un entorno como la red, en el que la economía del long tail es lo que prima y en el que las empresas buscan la mayor segmentación posible en cómo se dirigen a sus potenciales consumidores, la proximidad que pueden ofrecer estos dominios lingüísticos hace prever que otras lenguas se sumen en el futuro a la lista de posibles direcciones en la red.

Sobre el autor de este artículo

Raquel C. Pico