Tecnología

¿Por qué China quiere tener su propio sistema operativo?

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Escrito por Esther Macías

La agencia de noticias china Xinhua aseguraba ayer que el país asiático lanzará en octubre un sistema operativo propio que compita con los principales del mercado, todos norteamericanos. Analizamos el porqué de este movimiento.

China trabaja en un sistema operativo propio que lanzará en octubre, primero en los ordenadores de escritorio y luego en los smartphones. Con esta noticia, de la que se hace eco Reuters, sorprendía ayer domingo la agencia de noticias gubernamental Xinhua, aportando unas declaraciones que Ni Guangnan, de la Academia China de Ingeniería y quien dirige una alianza para el desarrollo de sistemas operativos establecida el pasado mes de marzo, realizaba a People’s Post and Telecommunications News, un periódico del Ministro de Industria y Tecnología de Información del país. “Esperamos lanzar un sistema operativo para escritorio hecho en China y con soporte a las tiendas de aplicaciones en octubre”, en palabras de Ni Guangnan.

El portavoz explica en el citado periódico que aunque ya existen varios sistemas operativos chinos (un ejemplo es el de la compañía china Xiaomi que tiene, por cierto, muchas similitudes con el de Apple) el posicionamiento de estos en el mercado está a años luz del que tienen las empresas más señeras en este ámbito que son, en el mundo del escritorio, Microsoft, con su imbatible Windows cuya cuota de mercado asciende aproximadamente al 90% a escala global, y en el ámbito del móvil Google, con Android, y Apple con iOS, seguido a bastante distancia con la propuesta de la empresa de Redmond para los dispositivos móviles. “Crear un entorno que nos permita competir con Google, Apple y Microsoft, esa es la clave del éxito”, reconoce Ni, quien ve en la prohibición del uso de Windows 8 en los ordenadores del Gobierno chino (realizada en mayo) y el fin del soporte de Microsoft a Windows XP, muy extendido en el país (sobre todo las múltiples versiones piratas que circulan de la plataforma en el país asiático), una puerta abierta para los desarrolladores de sistemas operativos del país.

Ni Guangnan menciona incluso la potencial resurrección de Red Flag Linux, la plataforma impulsada en parte por las autoridades del país, un proyecto que nunca despegó y que podría ahora volver a la vida (el sistema operativo como tal, no la empresa que lo desarrolló, que ha sido adquirida por otra).

Pero ¿por qué China quiere tener su propio sistema operativo fuerte? Y ¿será posible que éste, tal y como dice Ni Guangnan, reemplace en solo uno o dos años a Windows en los ordenadores de sobremesa, y en tres o cinco años a los líderes actuales en sistemas operativos en móviles?

“Una estrategia de seguridad nacional pasa por un sistema operativo propio”

El analista Jaime García Cantero, con quien hemos hablado sobre esta cuestión, invita a hacer una lectura política de este asunto. “A nadie se le escapa que todos los sistemas operativos dominantes del mercado, por supuesto Windows en escritorio, pero también Android, iOS y Blackberry en los dispositivos móviles han sido desarrollados por empresas norteamericanas. Y al margen del poder cada vez más fuerte que tienen los sistemas operativos para analizar comportamientos de los usuarios o, al menos, tener cierta sensación de qué ocurre en el mercado, no hay que perder de vista que en este momento el tema de la ciberguerra está muy presente y, en este sentido, una estrategia de seguridad nacional pasa por disponer de un sistema operativo propio”.

Como incide García Cantero solo hay que pensar, en el caso hipotético de que hubiera una ciberguerra, qué supondría para los países trabajar con un sistema operativo del enemigo. “No se sabe hasta qué punto el sistema operativo puede abrir puertas a este tipo de ataques pero está claro que da que pensar”. El riesgo, continúa el analista, no es que China trabaje en un sistema operativo propio, sino “cómo ‘incentivarán’ el uso de éste”, conociendo las prácticas del Gobierno chino en otros aspectos, como el control que ejercen del acceso a Internet a sus ciudadanos.

Además, no solo preocupa cuál será la política de China respecto al resto de sistemas operativos extendidos hasta la fecha sino también la propia actitud que las empresas chinas tengan ante el nuevo sistema operativo, empresas, por ejemplo, como Lenovo o Huawei, que no solo son destacadas empresas del presente sino “seguros líderes del futuro”, según el analista. Aun así, éste ve difícil que estos fabricantes tengan una actitud cerrada al respecto. “Veo poco probable que la creación de un sistema operativo chino pueda tener un impacto fuerte en la manera de actuar de estos gigantes ante otras plataformas de la industria”, añade García Cantero.

En busca de una nueva alternativa

En cualquier caso, lo que está claro que es que la búsqueda de un sistema operativo fuerte, especialmente en el entorno móvil, “ya que en el escritorio estas plataformas ya no son tan poderosas como hace años”, es un deseo de muchos jugadores del mercado, recuerda García Cantero. Telefónica, indica, es uno de ellos, como lo ha demostrado con la apuesta por Firefox como una alternativa a la hegemonía de Android e iOS. “En el escritorio, además, el poder cada vez está más distribuido por la fortaleza que tiene Chrome, que es más que un navegador, es un sistema operativo en red, y el papel que han adquirido los jugadores de software libre. Así que el poder de Microsoft ya no es tanto”.

¿Es adecuada la estrategia que se ha marcado el Gobierno chino, de desarrollar un sistema operativo para escritorio para luego desplegarlo en las plataformas móviles? El analista no lo tiene tan claro: “Empezar por el escritorio para adaptar luego el desarrollo al móvil no es tan fácil. Si no que se lo pregunten a Microsoft, que lleva años intentando desarrollar un sistema operativo tan exitoso como el que ha tenido en los PC para el mundo del móvil y, aunque la última versión está mejor, lo cierto es que hasta ahora solo le ha ido regular”.

 

 

Sobre el autor de este artículo

Esther Macías

Periodista especializada en tecnología, innovación, economía digital y emprendimiento. Tras un largo paso por iWorld y ComputerWorld, desde 2013 estoy inmersa en la prodigiosa aventura de TICbeat como jefa de redacción.