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¿Por qué el Web Summit no volverá en 2016 a Dublín?

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Escrito por Marcos Merino

Tras 5 años celebrándose en Dublín, el gran evento europeo de startups anunció que celebrará en Lisboa sus próximas ediciones. Analizamos las razones del cambio.

“Nos emociona poder anunciar hoy un nuevo capítulo en la historia del Web Summit: la edición de 2016 se desplazará a Lisboa“. Así comenzaba el artículo con el que Paddy Cosgrave (CEO y co-fundador del Web Summit) anunció el pasado miércoles 23 de septiembre, desde el blog oficial del evento de referencia del sector tecnológico irlandés, que éste dejaría atrás su isla natal camino a la capital portuguesa.

“Es un gran paso para nosotros salir de Dublín después de 5 años. El Web Summit nació en una sala de estar en Ranelagh [un área residencial al sur de la ciudad]. El primer evento fue pequeño, con sólo 400 asistentes. Desde entonces, ha crecido hasta convertirse en la principal reunión de startups del planeta: este mes de noviembre esperamos que lleguen a Dublín 30.000 visitantes”, afirmaba.

“Estamos orgullosos de habernos convertido en un pilar importante del ecosistema global de startups: el 90% de los asistentes son extranjeros. Dicho eso, somos una empresa irlandesa […] así que no ha sido una decisión fácil [cambiar la localización del Web Summit]”, prosigue Cosgrave.

Entonces, ¿por qué tomar una decisión así? “Porque queremos dar el siguiente paso en nuestro camino hacia el crecimiento internacional”. ¿Acaso era esto imposible desde Dublín?

Por qué Web Summit abandona Dublín

Cuando, horas más tarde, el taoiseach (primer ministro irlandés) Enda Kenny llegó al Consejo Europeo en Bruselas, los periodistas le preguntaron inmediatamente por la partida del Web Summit, que ya estaba causando polémica en Irlanda (no podemos obviar que el impacto económico del evento en el país es de unos 105 millones de euros). Kenny, tras señalar que había apoyado el evento desde que se encontraba en la oposición, afirmó que se trataba de una ‘decisión comercial’: “Están en su derecho de tomarla, y les deseo todo el éxito en Lisboa”.

Pero quizá la actitud de su gobierno influyó mucho más de lo que parecía en ese momento sobre dicho ‘decisión comercial’. 3 semanas más tarde, ante las numerosas críticas, el Web Summit hizo públicos los emails que Paddy Cosgrave cruzó con varios altos funcionarios irlandeses. Éstos evidenciaban las dificultades que los organizadores del Web Summit habían experimentado a la hora de comunicarse con responsables gubernamentales, aún después de haber avisado de las ofertas que tenían encima de la mesa por parte de otras metrópolis europeas. Esto le escribían al secretario del taoiseach Nick Reddy el 1 de septiembre:

“Sin tan siquiera un plan básico para el Web Summit 2016, nos veremos forzados a abandonar Dublín en las próximas semanas. No queremos ni un céntimo, sólo un plan para el transporte público, la gestión del tráfico y la provisión de wifi y hoteles. […] Le hemos explicado al primer ministro que no podemos esperar más y que tenemos que tomar una decisión a principios de septiembre. No hemos tenidos respuesta. […] Somos una compañía irlandesa […] éste es nuestro hogar; pero sin al menos un plan básico, el Web Summit será demasiado grande, inmanejable y arriesgado para Dublín. Necesitamos vuestra implicación”.

Ante la falta de respuesta durante dos días, Cosgrave vuelve a la carga el 3 de septiembre con un extenso e-mail reiterando sus argumentos y preguntándose cómo es posible que él haya sido recibido en la residencia del primer ministro británico pero aún no haya podido reunirse con el ‘city manager’ de Dublín. “Nos están forzando a irnos fuera de Irlanda sólo por la ausencia de cosas muy básicas como un plan para el tráfico y el transporte, similar al de los eventos deportivos”. La primera respuesta de un funcionario de alto nivel no llegó hasta el día 21.

Cosgrave mostró su decepción ante la misma: “Su mensaje es engañoso: no nos ha enviado un plan, sino un plan para un plan. Sin datos específicos”. La decisión estaba tomada: a la mañana siguiente, volaba a Portugal, donde fue recibido por el viceprimer ministro luso.

Pero… ¿por qué Lisboa?

Mientras las autoridades irlandesas echaban por tierra sus posibilidades de mantener el Web Summit en Dublín, sus organizadores iban valorando alternativas. ¿Por qué se decidieron finalmente por Lisboa? Bueno, la primera ventaja evidente es el clima. Y no es un detalle menor para los visitantes: en comparación con Dublín, una ciudad ibérica costera puede resultar muy agradable en noviembre / diciembre (los meses habituales del evento).

Además, como buen destino turístico, Lisboa cuenta con una oferta de hotelera y de infraestructura de congresos muy alejada de las limitaciones dublinesas. Los hoteles dejarán de ser un problema para el Web Summit, y espacios como el MEO Arena y la Feira Internacional de Lisboa podrán dar cabida hasta a 80.000 visitantes.

La capital portuguesa es una urbe en alza, tanto en lo turístico como en lo empresarial (la UE le otorgó el título de Región Emprendedora en 2015). Su ecosistema de startups es dinámico y en crecimiento, habiendo atraído la atención de TechCrunch (para su evento TechCrunch Disrupt) y de los inversores extranjeros que ya califican a la ciudad como ‘la nueva Berlín’. Hasta el Financial Times la ha llegado a comparar con San Francisco.

En España llevamos años viviendo de espaldas a nuestros vecinos portugueses, y eso no ha cambiado (por desgracia) en la era 2.0… pero lo cierto es que Lisboa es la sede de algunas startups de notable éxito (y de varios proyectos de incubación y aceleración de las mismas). Además, el 40% de los fundadores de startups lisboetas son extranjeros, lo que evidencia su tirón internacional.

Imagen | Sportsfile (Web Summit)

Sobre el autor de este artículo

Marcos Merino

Marcos Merino es redactor freelance y consultor de marketing 2.0. Autodidacta, con experiencia en medios (prensa escrita y radio), y responsable de comunicación online en organizaciones sin ánimo de lucro.