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Parece que estamos calculando bien la trayectoria de los asteroides peligrosos

Escrito por Marcos Merino

Investigadores del Instituto de Ciencias Matemáticas y la Universidad de Pisa han confirmado que algunos de los modelos matemáticos que se emplean para seguir a los asteroides ofrecen buenas aproximaciones estadísticas: si estamos condenados a terminar como los dinosaurios, lo sabremos con bastante margen.

Todos conocemos la historia del asteroide que, hace 65 millones de años, se estrelló en lo que hoy es el Golfo de México, desencadenando un cataclismo que extinguió a los grandes saurios. Pero quizá exista la tentación de pensar que el peligro de que un asteroide impacte contra la Tierra es cosa del pasado. Nada más lejos de la verdad: sólo han pasado 110 años desde que “el bólido de Tunguska” devastó 2.150 km² de bosque siberiano. Y eso a pesar de que el 70% de la superficie de nuestro planeta es oceánica. En realidad, las grandes agencias espaciales conocen aproximadamente unos 2.000 asteroides potencialmente peligrosos, de los cuales 750 tiene una probabilidad no despreciable (aunque ciertamente muy baja) de impactar. ¿Y cómo pueden saber cuáles supondrán en algún momento una amenaza para la Tierra? Fácil: los científicos emplean intrincados modelos matemáticos y estimaciones.

¿Qué hacer si se nos viene encima un asteroide?

Ahora, dos investigadores italianos (Stefano Marò, del Instituto de Ciencias Matemáticas, y Giovanni Federico Gronchi de la Universidad de Pisa) han logrado demostrar, en un artículo publicado en la revista SIAM Journal on Applied Dynamical Systems, que algunas de las técnicas más empleadas son, efectivamente, una buena aproximación estadística a la evolución que podría describir el asteroide: “El movimiento de los asteroides viene descrito por complicadas ecuaciones diferenciales, que se resuelven mediante estimaciones numéricas. Los métodos empleados son muy precisos pero, a la vez, requieren mucho tiempo de cálculo en sofisticados ordenadores”, señala Marò. Realizar un cálculo detallado de todos los asteroides potencialmente peligrosos requeriría demasiado tiempo, por lo que los científicos están obligados a ‘filtrar’ aquellos que merecen una atención particular por su mayor probabilidad de colisionar contra la Tierra. Y ahí es donde entran las matemáticas.

El cálculo de las trayectorias futuras de los asteroides requiere solucionar el “problema de los N cuerpos”, en el que se intenta predecir el movimiento de un conjunto de objetos astronómicos que interactúan mutuamente según las leyes de la gravitación universal de Newton. El problema es que no hay solución a esta cuestión de forma general, y que la intersección de la trayectoria de un asteroide con la de un planeta constituye una ‘singularidad’ que afecta notablemente a la fiabilidad del cálculo. La aportación de los experimentos numéricos de Marò y Gronchi es, fundamentalmente, proporcionarnos la tranquilidad de saber que las aproximaciones que venían utilizando hasta ahora los científicos son “suficientemente buenas”.

Vía | Instituto de Ciencias Matemáticas

Imagen | NASA

Sobre el autor de este artículo

Marcos Merino

Diseñador web y docente de educación no formal, imparte cursos de informática en el medio rural porque las brechas están para cerrarlas. Desde que le nombraron director de la revista de su colegio, no ha dejado de escribir.