Tecnología

La paranoia antiwifi

Signs - Zeichen
Escrito por Marcos Merino

Existen una serie de mitos sobre los efectos para la salud de las redes WiFi sin el más mínimo soporte científico. Todas las innovaciones tecnológicas han pasado por algo similar.

Desde la perspectiva actual resulta difícil pensar en un medio de transporte más cómodo y seguro que el tren. La práctica totalidad de personas que lean esto habrán viajado varias veces usando este sistema, sin sufrir mayor trauma que los retrasos de Renfe. Sin embargo, hubo un tiempo en que amplios sectores de la sociedad concedieron credibilidad a mitos sobre el tren que aseguraban que sería causante de la muerte por asfixia (“el cuerpo humano no puede viajar a más de 32 kilómetros/hora”) de los viajeros, o bien de la degradación de su salud mental. Episodios similares se darían en los años siguientes con la instalación de la electricidad en las casas, o con la aparición de la bombilla o las televisiones. Y es que los early adopters siempre son una minoría frente a un mucho más extendido miedo al cambio.

Algo así vivimos en los último años en lo que respecta al wifi. En el año 2007, un documental de la prestigiosa cadena BBC titulado “Wifi: señal de alarma” dio pie a una profunda polémica por la vinculación que establecía entre conexiones inalámbricas en los colegios y la aparición de casos de hipersensibilidad electromagnética (casos de gente que dice sufrir toda clase de problemas, desde dolores de cabeza hasta afecciones dérmicas y coronarias, por su exposición a redes wifi o teléfonos móviles). La cuestión es que tal enfermedad no existe: la OMS publicó dos estudios en 2004 y 2005 en los que se indicaba una inexistencia de correlación entre esos síntomas y la exposición a campos electromagnéticos: “Es más probable que estos síntomas se deban a afecciones psiquiátricas preexistentes o reacciones de estrés resultado de la preocupación por la creencia en efectos de los campos electromagnéticos sobre la salud que la propia exposición a campos electromagnéticos” y “no hay base científica para relacionar los síntomas de la hipersensibilidad electromagnética a la exposición a campos electromagnéticos. Por otra parte, la hipersensibilidad electromagnética no es un diagnóstico médico, ni tampoco está claro que represente un problema médico individual“.

La BBC, aunque amparada en una supuesta “división de la comunidad científica” terminó reconociendo -tras una campaña liderada por el editor de la web Bad Science- que no había pruebas sobre los efectos de la exposición a largo plazo a las conexiones wifi. La revista británica PC Advisor publicó en aquellas fechas que “la radiación wifi es 100.000 veces menor que la de un microondas doméstico”.

En España, sin embargo, la desinformación ha sido azuzada por colectivos con cierta repercusión mediática, como Escuela Sin wifi, tras la que se encuentran entidades de negacionistas del VIH/SIDA y defensores de la “superación sin medicamentos” del cáncer. Para informarse al respecto es bastante más recomendable el reputado monográfico “Antenas y salud, publicado por la red de Museos Científicos Coruñeses.

Para comprender mejor la naturaleza de las diferentes clases de ondas electromagnéticas, podemos recurrir a este sencillo gráfico:

wifi

En lo que respecta a la salud humana, los tipos más importantes de radiaciones son las ionizantes (alfa, beta, gamma, rayos X y neutrones). Si una radiación ionizante penetra en un tejido vivo, los iones producidos pueden afectar a los procesos biológicos normales. Por contra, la radiación no ionizante no es capaz de romper moléculas, por lo que resulta inofensiva. Las ondas de nuestro router wifi se encuentran aún más lejos de la radiación ionizante que la misma luz solar que nos inunda durante el 50% de nuestras vidas. Así que tranquilos: viajad en tren y seguid leyendo TICbeat con el wifi de vuestro smartphone.

Sobre el autor de este artículo

Marcos Merino

Marcos Merino es redactor freelance y consultor de marketing 2.0. Autodidacta, con experiencia en medios (prensa escrita y radio), y responsable de comunicación online en organizaciones sin ánimo de lucro.

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  • Nick

    Al pasar al campo de bajas frecuencias, lo que se necesita en una mayor exposición o una mayor intensidad/potencia para producir efectos (de acuerdo con la Tasa de Absorción Específica o SAR). Por ejemplo, los infrarrojos, más cerca de las ondas de radio que la la luz misma, pueden producir quemaduras por sobre-exposición a lámparas de alta intensidad. O con ondas de radio de suficiente potencia se puede lograr la disociación de oxígeno e hidrógeno en agua salada (de acuerdo con los experimentos de John Kanzius).

    Lo interesante es saber que existe esa medida, SAR, que está probada experimentalmente y regulada, y ningún dispositivo comercial la supera (o debería superarla). Como existen tests en la comida o en los coches.

    O, volviendo al ejemplo del tren, ningún medio de transporte nos va a acelerar a más de 17g para evitar roturas de tejidos, valor comprobado empíricamente del que el tren se quedaba muy lejos (aunque se ignorara). Y en el siglo XXI nadie tiene miedo de montarse ni en la montaña rusa más rápida (que desde 2001 es Gold Reef City en Johanesburgo, que acelera a 6.3g para los más osados).

  • Pedro

    Veo que eres redactor freelance. ¿Eres teleco o médico? Yo soy teleco. Y a pesar de los pesares te digo que no es inocuo la exposición al wifi. Sin duda importa la potencia de la señal y como bien dicen en el otro comentario el tiempo de exposición.

    Cuando a día de hoy, casi en cualquier lugar que busques wifi tendrás más de 10 señales diferentes y además esa radiación es continúa en el tiempo es probable que aumente la incidencia del cáncer.

    • Victor

      Coño!
      Que buen médico para ser teleco!!!

      Con humor, Víctor.

    • Paten Erepi

      Pues con todos mis respetos para ser teleco no parece que tengas mucha idea de la magnitud de la potencia electromagnética emitida por un router frente a otros dispositivos de uso habitual. Si fuera así, sabrías que dado que la potencia disminuye con la distancia al cuadrado, la potencia que tu móvil necesita para alcanzar la estación baser la recibe tu oreja a menos de 1 cm. de distancia, mientras que en media solemos estar a varios metros de los routers wifi que además emiten con mucha menos potencia porque no tienen que alcanzar una estación base que puede estar a varios kilómetros. Es decir, cuando hablas por el móvil estás expuesto a una radiación muy pero que muy superior a la de un router wifi. De modo que como buen teleco ¿a que hablas por el móvil y no desaconsejas su uso?

      Firmado: Otro teleco al que si le asustara un router wifi antes dejaría de hablar por el móvil.

  • fff

    Para todos los listos, incluido el teleco, que opina pero no verifica previamente.
    La energía del fotón tiene que alcanzar un umbral para hacer daño en el DNA.
    Por debajo de ese umbral no hay riesgo y el wifi lo esta.
    Esto es todo amigos.
    Te puedes quemar la oreja acercandote a una chimenea, pero tu ADN no mutará por ello, simplemente se quemará y se destruirá. Esa es la idea. Y puedes estar a 10 metros de 20 chimeneas que seguirás sin riesgo de que tu ADN mute.
    Punto pelota.

    • Seamos sensatos

      “Para todos los listos, …”
      Inclúyete majete.

      Nadie dice que te vayas a convertir en el jorobado de notredame a los 10 minutos de encender el router. Pero es innegable que vivimos rodeados de dichas ondas (cada hijo de vecino tiene su propia WiFi en casa) y que aún NO sabemos qué efectos perjudiciales tiene la alta exposición prolongada a largo plazo. En vez de ser cautos, e investigar seriamente antes de exponernos de una forma tan creciente, simplemente lo usamos y cerramos los ojos a lo que pase.

      Ah!, y según tu razonamiento, el tabaco es completamente inocuo. No modifica tu ADN y aunque estés un año completo fumando, las probabilidades de que tengas cáncer de pulmón son mínimas. Ahora bien, si estás fumando 40 años completos, … tienes el pijama de madera de pino reservado, vamos.

      Tienes que aprender a usar el trozo de carne que tienes sobre los hombros antes de darle libertad a tus dedos…

      • no saben razonar

        “Te puedes quemar la oreja acercandote a una chimenea”. Yo creo que ha dejado bastante claro que una cosa es el daño que se puede hacer y otra cosa el daño genético, así que tu metáfora/parábola sobre el tabaco no tiene ningún sentido en esta conversación. Suerte, gracias y sigue jugando.

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  • Alberto

    Pues yo he conocido a una persona que dio una charla en la casa encendida de Madrid en el marco de unas conferencias organizadas por el vivero de iniciativas ciudadanas que afirmaba tener esa enfermedad. No se si es cierto o falso pero ella así lo vivía.

  • Mario García Valiente

    Muy buen articulo. Yo tambien creia que esto del Wifi no podia ser bueno. Pero claro, yo pensaba con mi cerebrito de ameba, que como es posible que pasen tantos gigas de informacion por el aire mediante ondas, que eso tenia que afectarnos seguro. Con este simple artículo me doy cuenta de que no tiene nada que ver con gigas y megas, si no con el tipo de ondas, y estas son inocuas para nosotros. Gracias.

    P.D.: Yo te todas formas intuia que mu malo mu malo no era, ya que llevo varios años con wifi y “entoavía” no me muerto,jajja.

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  • PUTA FOCA MONJE

    DICE MI COMPAÑERO QUE TE CAMBIES LA FOTO, MARCOS MERINO, PORQUE PARECES UNA PUTA FOCA MONJE. DOS OBESOS MÓRBIDOS JUNTOS SALDRÍAN MÁS FAVORECIDOS QUE TU.

    • PUTITA

      PEro que falta de respeto, solo puedo decir por favor que ESTOY DE ACUERDO

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  • Daniel

    de ningun modo creo que no haga nada! la plata que pagan las empresas para escribir estas cosas

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  • Outis
  • araceli

    Que poca verguenza. También te han pagado como a los políticos. Pues resulta que yo si tengo diagnostico médico y firmado. reconozco que el estres acentúa la sintomatologia y se puede mejorar. Pero no te atrevas a ofender a los afectados, que sufren y mucho, no sólo por las ondas sinó por gente como tú.