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Los ositos de peluche que invadieron Bielorrusia

Esta historia podría ser una especie de cuento reconvertido para adultos. Incluye a un régimen dictatorial, a internet y a unos osados ositos de peluche que se lanzaron en paracaídas desde un avión para luchar por la libertad de los ciudadanos. La historia es real (y está más cerca de ser un culebrón diplomático que un cuento de hadas) y empezó hace más o menos un mes (aunque sus consecuencias no hayan llegado hasta ahora) en los cielos de Bielorrusia.

Bielorrusia es uno de los países en los que la libertad de expresión (entre otros derechos humanos) no está garantizada. Reporteros sin Fronteras lo ha incluido en la lista de lugares en los que el trabajo de la prensa se realiza en el marco de un contexto muy complicado y en la ficha que la CIA publica sobre el país en su site deja claro que, aunque de nombre Bielorrusia es una república, de facto es una dictadura. La situación del país eslavo es por tanto complicada y lo convierte en la última gran dictadura de Europa.

Por tanto, lanzar por los cielos de Bielorrusia a unos ositos paracaidistas dista mucho de ser una aventura para niños.

La historia empieza en julio. Del cielo de Bielorrusia no cayeron ni gotas de lluvia ni llegó el calor sofocante de una de esas clásicas olas de calor del verano: llovían ositos de peluche. Como resistentes franceses en la Segunda Guerra Mundial, los ositos se convirtieron en ocasionales paracaidistas. Pero a diferencia de los resistentes, que intentaban tomar tierra con la mayor discreción posible, los osos de peluche intentaron llamar la mayor atención posible: estos sorprendentes invasores iban armados con carteles de protesta por el escaso respeto a los derechos humanos que existe en Bielorrusia.

Una imagen de los ositos paracaídistas | (c) Studio Total

Las autoridades bielorrusas negaron los hechos. Nunca habían sido invadidos y mucho menos lo habían sido por inofensivos osos de peluche paracaidistas. Según la administración bielorrusa, 870 ositos de peluche jamás habían cruzado la frontera del país, jamás se habían lanzado a la conquista del territorio y por supuesto jamás habían tomado tierra. El movimiento de protesta no sólo era llamativo y sorprendente, también podría ser muy humillante de reconocer para un estado con un control absoluto de sus fronteras y ciudadanos.

Otra imagen de los ositos 'aterrizando' en Bielorrusia |(c) Studio Total

Pero Bielorrusia no contaba con internet. Negar que algo ha sucedido cuando se puede subir una foto a la red no tiene mucho sentido. Uno de los organizadores de la acción colgó un vídeo en YouTube en el que se puede ver al avión surcando los cielos del país, en otro vídeo puede verse como sobrevuelan Minsk y como lanzan los ositos y un pequeño blog local publicó una serie de fotos sobre los ositos encontrados. El periodista bielorruso que le dio cobertura fue detenido por las autoridades del país, pero el rastro de lo sucedido ya estaba en internet, siendo publicado en medios de todo el mundo y Bielorrusia no tuvo más remedio que aceptar que había sido invadido por una armada de ositos de peluche.

Una agencia de publicidad

Detrás de la acción está una agencia sueca de publicidad, Studio Total, que ‘reivindicó’ la invasión – también – en internet. El ataque de los ositos de peluche es una de las acciones de responsabilidad social que hace la firma, que demuestra así, explican en su site, que cualquiera puede hacer algo. Studio Total quería que se hablase de Bielorrusia ya que, acusan, sólo en el mes pasado habían encontrado en la red 109.000 artículos sobre Kim Kardashian frente a 79 sobre Bielorrusia.

Así que compraron un avión, se montaron en él equipados con un montón de ositos de peluche y disfrazados con unas máscaras de oso ellos mismos y se lanzaron a irrumpir en el espacio aéreo bielorruso. Despegaron desde Lituania y volaron bajo, equipados con un mapa del país. Sorprendentemente, no les costó mucho entrar en Bielorrusia, sobrevolarlo y volver a salir de su espacio aéreo. Atrás habían dejado los ositos. Y su mensaje.

Studio Total consiguió su objetivo: los medios estamos hablando de la acción, aunque de paso empezaron una ‘guerra’ diplomática entre Suecia y Bielorrusia.

Batalla de embajadores

Primero Bielorrusia expulsó al embajador de Suecia en el país, al que acusa de destrozar las relaciones entre ambos países. Antes, el presidente de Bielorrusia, Alexander Lukashenko, había cesado a dos altos directivos de la cúpula militar responsables de las fronteras y del espacio aéreo.  Ahora, Bielorrusia está pidiendo a todos sus funcionarios de la embajada del país en Suecia que vuelvan a casa.

Todo por unos ositos de peluche viajeros.

Sobre el autor de este artículo

Raquel C. Pico