Las entrañas de Tuenti, en imágenes

“Son artistas de la tecnología”. Así defiende Sebastián Muriel, VP de Corporate Affairs en Tuenti, a los empleados de la compañía. El equipo de Tuenti es muy joven, con una edad media de 27 años y provenientes de 22 nacionalidades diferentes, según nos explican desde su departamento de comunicación. La lengua franca, en un ambiente tan diverso, es el inglés.

Los empleados de Tuenti son “gente que tiene una motivación más alta que la de otra oficina”, que trabajan, según explica Muriel, de una “forma muy flexible, muy basado en objetivos”. “No es raro ver que una persona llega a las once de la mañana”, ejemplifica, ya que lo importante no es la hora de salida o de entrada, sino lo que se hace.

“Es como estar en Silicon Valley pero en el centro de Madrid”, nos promete. Las oficinas de Tuenti están situadas en el mismo corazón de la capital, al lado del barrio de las Letras y a prácticamente nada de la emblemática Puerta del Sol. Se trabaja fuertemente en equipo, en un entorno en el que las diferencias jerárquicas prácticamente no existen. “Es una cultura super abierta”, asegura Muriel. Casi no existen los lugares cerrados: únicamente unas cuantas salas de reuniones y poco más. Los directivos se sientan en los mismos espacios que los empleados de las compañía, en un entorno claramente horizontal.

La horizontalidad de las oficinas no es una cuestión únicamente de arquitectura de interiores. Cada viernes, nos explican desde el gabinete de comunicación de Tuenti, mientras nos enseñan las amplias salas, se reúnen trabajadores y directivos para hablar sobre qué se está haciendo y qué se va a hacer. Es el momento de preguntar todo lo que se quiera saber: el CEO de la compañía, Zaryn Dentzel, responderá a todas las preguntas. Aquellos que no se atrevan a preguntar abiertamente sus inquietudes siempre pueden echar mano de un formulario anónimo. La dirección está abierta a “preguntas de cualquier tipo”.

La gente se siente implicada en el proyecto. Les gusta su trabajo. De hecho, como nos explica Muriel, no es extraño ver a los empleados vestidos con una camiseta de merchandising de Tuenti (el dress code en la oficina, por otra parte, no existe) tanto en el trabajo como fuera, algo que obviamente no viene de ninguna norma ni pauta. Tuenti ha mantenido el espíritu de una start-up, asegura Sebastián Muriel. Tanto que hasta el proceso de selección es distinto: se emplean concursos de programación para descubrir talento o se sienta al potencial empleado con el que será su jefe en una comida informal. “Aquí la gente viene a disfrutar, a desarrollarse como profesional”, promete Muriel.

Y como en muchas start-ups y empresas de tecnología punteras, Tuenti cuenta con un cocina con diversos productos a disposición de los empleados (fruta incluida) y una sala de juegos (en la nueva sede madrileña – una ampliación de las oficinas principales – se sitúan en una esquina del comedor, en la primera oficina de Tuenti ocupa una sala completa y mayor).

La entrada de las oficinas de Tuenti

Una vista de las oficinas de Tuenti

El rincón de juegos de Tuenti

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