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Ocelote: ‘Si eres friqui tienes que estar orgulloso de serlo’

Carlos Rodríguez Ocelote League of LegendsCarlos Rodríguez tiene 21 años y estudió un grado superior en Economía y Finanzas. Sin embargo, es más conocido por su seudónimo, Ocelote, y por su ocupación, e-gamer. Carlos comenzó como jugador profesional de World of Warcraft y, actualmente, está considerado uno de los mejores jugadores de League of Legends del mundo.

Esta semana pudimos hablar con él en la presentación de la serie G de Republic of Gamers, la línea de ordenadores de Asus destinada principalmente a los juegos. Esto es lo que nos contó.

Pregunta: ¿Cuál fue el primer juego al que jugaste?

Respuesta: Creo que el Counter Strike. Profesionalmente, el World of Warcraft.

P: Más tarde cambiaste a League of Legends. ¿Por qué?

R: Cambié porque en el torneo más importante de WoW acabé quinto y me pillé un rebote de la leche, porque se suponía que íbamos a ganarlo. Estuvimos todo el año practicando para ese torneo y fue fatal. Entonces me di cuenta de que el juego era demasiado lucky-based, dependes demasiado de la suerte. Así que me cambié.

P: ¿Fue difícil adaptarse?

R: No, porque yo creo que eso es como el tío que es muy bueno jugando al fútbol. Obviamente, emplea mucho tiempo entrenando, pero es bueno porque es bueno. Creo que hay gente que tenemos también un don en esto y por alguna razón tenemos más reflejos o podemos analizar las situaciones más rápido. Los juegos de este tipo, como WoW o como LoL son juegos donde es muy importante pensar rápido y tomar decisiones difíciles rápido, en milésimas de segundo.

P: Pero también requiere preparación anterior.

R: Claro, hay muchísimos duelos diferentes y el oponente puede usar infinitos tipos de estrategia. Tienes que saberlo todo.

P: ¿Cómo fue el salto a la profesionalidad?

R: Yo era un estudiante normal y corriente y me di cuenta que jugando dos o tres horas al día era mejor que gente que jugaba 12 o 13 horas al día en las arenas del WoW. Empecé a darme cuenta de que realmente era bueno en juegos. Le dije a mis padres “oye, que yo creo que puedo tener futuro aquí”. Mis padres, obviamente, me dijeron que estudiase, me quitaron el ordenador mil veces… Pero bueno, mis estudios al principio fueron un pelín mal, pero luego me di cuenta de que estudiar era muy importante. Acabé mis estudios, pero al mismo tiempo era consciente de que también tenía un don y de que tenía que explotarlo.

P: ¿Cuánto tiempo dedicas al día a esta actividad?

R: Pues depende… Entrenando, una media de entre ocho y diez horas al día.

P: ¿Juegas con tus amigos? ¿Saben a qué te dedicas?

R: Sí, mis amigos juegan también a los mismos videojuegos. Siempre que alguien me pregunta a qué me dedico se lo digo claramente, porque me siento orgulloso de lo que hago, así que todo el mundo lo sabe.

P: Y cuando el que te pregunta es un desconocido, ¿se sorprende?

R: Sí, siempre se sorprende. Sobre todo las chicas. Les choca que se lo cuentes con tanta felicidad. Que no te avergüences y que estés tan seguro. Eso les gusta.

P: Entonces, ¿se liga?

R: [Risas] Sí, sí, sí… Mucho.

P: ¿Cuánto puede llegar a ganar un jugador profesional?

R: Depende. Un jugador profesional hoy en día no gana más que lo que le da el contrato de su equipo, que puede ir desde 500 euros hasta unos 1.200. Por otro lado están los premios en torneos, que son muy altos pero se dividen entre el equipo. Luego hay gente como yo, que a lo mejor somos dos en el mundo, con quien ha jugado muy a nuestro favor mejorar la marca personal, el branding. Empezamos a ser una marca [la página de Facebook de Carlos tiene más de 65.000 seguidores] y eso da muchísimo más dinero. Y en esta época el dinero viene de puta madre.

P: ¿Te ves como jugador toda la vida?

R: No como jugador, pero en este mundillo seguro que sí. Es lo que me gusta y tengo conocimientos para ello. Estoy seguro de que acabaré en este mundillo.

P: ¿Cómo es la situación en España? ¿Se ve como algo muy raro?

R: Puede ser que sí, pero yo soy el tipo de persona que dice ‘ande yo caliente, ríase la gente’. Siempre he sido así. Lo que hace falta es más gente que esté segura de lo que hace y feliz con lo que hace. Si eres un friqui (yo soy un friqui, lo digo alto y claro) tienes que estar orgulloso de serlo. Y a quien no le guste, que mire para otro lado.

En cuanto a si está mal visto… Está mal visto por quienes no tienen ni idea. En vez de ver la televisión o dormir siestas, como hacen ellos, nos pegamos unas partiditas.

Sobre el autor de este artículo

Guillermo del Palacio