Tecnología

Nuevo iMac 2013, análisis

Escrito por Daniel de Blas

Analizamos el nuevo modelo de iMac de 27 pulgadas con procesador Core i5, disco duro de 1 GB y 8 GB de memoria RAM. Éste, como veremos, mejora ligeramente el rendimiento de la edición de hace 7 meses, pero sigue siendo básicamente la misma propuesta.

Hace unos nueve meses, Apple anunció su nueva generación de ordenadores todo en uno iMac, que estrenaba un diseño ultradelgado, eliminando la unidad óptica y que introducía algunos elementos interesantes como el almacenamiento híbrido, que  permite usar un disco duro convencional sumado a un disco de estado sólido SSD para tener una elevada capacidad del primero con la velocidad del disco SSD. Y hace menos de un mes, Apple anunciaba una primera revisión de este iMac que introduce los nuevos procesadores Intel Core (Haswell), sistemas gráficos renovados, una Wi-Fi más rápida y almacenamiento con arquitectura PCIe.

En TICbeat.com hemos podido convivir un par de semanas con el nuevo modelo de 27 pulgadas con procesador Core i5, disco duro de 1 GB y 8 GB de memoria RAM que, como veremos, mejora ligeramente el rendimiento de la edición de hace 7 meses, pero sigue siendo básicamente la misma propuesta. 

Diseño de otro mundo

La primera característica que uno debe tener en cuenta del iMac es que no es un ordenador convencional, al estilo de lo que tradicionalmente se entiende por este término. La máquina está construida en aluminio con un sistema de unión entre el frontal y el panel posterior, llamado algo así como soldadura por fricción, y es extremadamente delgada en los bordes. Del mismo modo, el iMac es bastante ligero y es, aunque uno no se pare a pensar esto, un auténtico prodigio de ingeniería.

Si ves cómo están construidos los habituales “todo en uno”, comprobarás que suelen llevar amplias rejillas de ventilación, una fuente de alimentación separada que tendrás estorbando en el suelo… Pues en el iMac, Apple lo ha integrado todo en la carcasa de la pantalla de manera magistral: no hay fuente de alimentación externa, sólo hay una rejilla que, bajo el pie de aluminio, apenas se ve y la máquina es lo bastante ligera como para que puedas trasladarla de una habitación a otra (algo que con los anteriores modelos en aluminio del iMac de 27 pulgadas era posible, pero sin duda mucho más engorroso por el peso del equipo).

 

En definitiva, el diseño de la máquina es espectacular, pero como veremos, al final hay que poner en la balanza cuánto estás pagando por este aspecto del equipo y qué importancia tiene o no en tu día a día para valorar el ordenador.

Pantalla espectacular

El segundo elemento que llama poderosamente la atención del iMac es su pantalla, en este caso de 27 pulgadas que cubre casi todo el frontal del equipo. Si has visto en alguna tienda un iMac de las últimas generaciones, posiblemente te hayas parado a admirar la gran calidad de imagen que ofrece. Ya hace dos generaciones que el iMac utiliza una pantalla con tecnología LED IPS con resolución de 2.560 x 1.440 píxeles, con un brillo, contraste, profundidad de los tonos negros y saturación de color excepcionales. Y en el nuevo diseño ultra delegado, esta pantalla se mantiene, pero en lugar de llevar delante un cristal, éste va unido al cristal exterior mediante un proceso de laminado que permite que el equipo sea más delgado y hace que la imagen parezca estar “mas cerca del exterior” del panel.  Además, gracias a este laminado, la pantalla tiene muchos menos reflejos, lo que se agradece siempre que estés en ambientes con mucha luz. Sin embargo, en una comparación directa entre el nuevo modelo y el diseño algo más grueso de la generación anterior (2011), hay que decir que no hay apenas diferencia (si acaso, el nuevo modelo nos dio la sensación de venir calibrado con un tono ligeramente más cálido), salvo por el mencionado aspecto e los reflejos.

 

 

Un aspecto a tener en cuenta sobre el modo en el que está construida la pantalla del nuevo modelo es que ha habido quienes han visto esto como un posible problema si la pantalla se lleva un golpe, ya que no sólo se rompería el cristal delantero sino que se rompería la pantalla entera. Sin embargo, lo cierto es que nos gustaría ver una estadística de cuántos iMac sufren una rotura de su pantalla estando en el hogar… Y más todavía, en cuántos de estos accidentes, el estar construida la pantalla de una forma u otra puede resultar en alguna diferencia… Siendo serios, lo más normal es que un iMac, que es un ordenador de sobremesa, nunca vaya a sufrir naciente este tipo y si la sufre es muy probable que no haya mucha diferencia entre una forma de construcción de otra. Tras haber trabajado casi a diario con iMacs de Apple desde los primeros modelos que llegaron a España en octubre del 98, he visto sólo en una ocasión caerse un iMac al suelo y lo cierto es que lo que le sucedió es que se abolló su carcasa, y no que se rompiese la pantalla.

Así, la pantalla del iMac sigue siendo uno de sus puntos fuertes, con una calidad excepcional, pero la verdad es que no ha cambiado mucho en los últimos cuatro años. Por supuesto, es probable que estemos sencillamente esperando a que la tecnología Retina se haga viable en pantallas tan grandes como la del iMac para ver el siguiente salto tecnológico, pero de momento, no hay mucho más que contar.

Silencio… o ruido del bueno

Un detalle que agradecerás si usas a menudo el ordenador a horas en las que no conviene molestar, es que los nuevo modelos son totalmente silenciosos y se calientan muchísimo menos que en anteriores generaciones. Y no es que en los anteriores modelos fuese un problema, ya que el iMac ha sido siempre un ordenador bastante silencioso (y diríamos que muy silencioso si se compara con un ordenador tradicional), pero es que nuevo modelo directamente parece que está apagado. El equipo sólo lleva una pequeña rejilla camuflada tras el la peana y en nuestras pruebas no conseguimos escuchar en ninguna ocasión algo parecido al ruido de un ventilador.

 

Por otro lado, resulta muy llamativo que Apple haya conseguido incorporar en el iMac un sistema de sonido de tan buena calidad. A pesar de sólo tener las rejillas de la parte inferior para dar salida a este sonido, proporciona unos agudos muy limpios y unos graves potentes casi como si tuvieses un altavoz de graves (subwoffer), de manera que no vas a necesitar altavoces externos, salvo que quieras convertir tu habitación de trabajo en una discoteca. Sin duda, es algo que muchos usuarios no tienen en cuenta ya que los que son aficionados a la música suelen usar altavoces externos, pero es una gran noticia saber que el 90 por cien de los que compren este iMac serán más que felices con el sonido que entregan sin ningún elemento externo.

En cuanto a otro elementos como la cámara web que equipa el iMac en su frontal, parece la misma de anteriores generaciones, con resolución de 1.280 x 720 píxeles y con una calidad más bien discreta. Además, uno de los problemas del equipo es que al ser la pantalla tan grande y estar la cámara en la parte superior, la imagen que toma siempre es un plano un tanto picado (hacia abajo), lo que unido al amplio ángulo de visión no suele sacar el mejor aspecto de quien está delante de  la cámara.

Lo que sí se ha mejorado claramente en el equipo son os dos micrófonos que ahora integra y que permiten realizar grabaciones al aire con mucha más calidad (ya puedes plantarte a cantar con tu guitarra delante del equipo) o tener un mejor sonido en tus llamadas de vídeo, ya que el doble micrófono permite llevar a cabo la reducción del ruido ambiente y reducir los posibles acoples.

Sin unidad óptica

Como muchos sabrán, una de las cosas que ha permitido a Apple construir un equipo tan delgado es que se han eliminado elementos como la unidad óptica, una decisión que cuando menos puede decirse que es discutible. Esta claro que en un portátil, en el que buscas la máxima ligereza y delgadez, eliminar algo tan pesado y voluminoso como la unidad de DVD repercute en una ventaja inmediata. Al fin y al cabo, si dependes todavía de introducir datos o guardarlos en una unidad óptica, siempre puedes dejarla en casa y utilizarla solo cuando necesite. Sin embargo, en un ordenador que no vas a trasladar habitualmente, ¿no hubiese merecido la pena mantener integrada la unidad óptica aunque sea algo que utilice sólo de manera esporádica?  Pues la respuesta depende mucho de lo que tú consideres importante. En mi experiencia, en los últimos meses sí he usado la unidad óptica para “ripear” algunos CD de música, para reinstalar una antigua aplicación y para crear algunos DVD para familiares y amigos… de manera que sí la considero todavía bastante útil, pero tu respuesta puede que sea distinta. En cualquier caso, por unos 50 euros puedes comprar una unidad Blu Ray externa y quitarte de en medio el problema de la unidad óptica (si es que para ti lo es).

Expansión limitada

Otro asunto importante en el iMac son las posibilidades de expansión y ampliación, o más bien, las muy escasas posibilidades de expansión. El iMac es un todo en uno totalmente cerrado y en el último rediseño la cosa va hasta el punto de que sencillamente la pantalla va pegada sobre la carcasa del equipo. Si quieres ver cómo se desmonta este iMac, puedes echar un vistazo a cómo lo hacen en iFixit , pero ya te adelantamos que si no tienes las herramientas adecuadas y algo de experiencia, lo mejor que es que dejes estos asuntos para un servicio técnico autorizado.

En el modelo de 27 pulgadas, el que hemos podido probar, no obstante si hay una mínima operación de ampliación que puede hacer el usuario y es la memoria RAM, a la que puedes acceder retirando una pequeña tapa que hay en la parte posterior. Sin embargo ahí empiezan y terminan las capacidades de expansión del equipo. El modelo de 21 pulgadas ni siquiera puedes ampliar la RAM, así que conviene que tengas muy clara la configuración que vas a escribir porque es con la que vas a convivir durante toda la vida útil del equipo.

En el pasado (bueno, muy en el pasado), Apple se las ingeniaba para que sus ordenadores tuvieran un diseño elegante y que además fuesen fáciles de ampliar, como sucede en el caso de los Mac Pro. Sin embargo, en la gama iMac Apple decidió casi desde sus inicios que, dado que la mayoría de los usuarios casi nunca amplían otra cosa que la memoria RAM, es mejor concentrarse en hacer sencillamente el diseño lo mejor posible sin añadir posibilidades de ampliación. Así, te puede suceder como a mí, que estés encantado con tu iMac de hace un par de años, pero te gustaría tener la posibilidad de añadir un disco duro o sustituir el que venía de serie con facilidad. En el caso de los nuevos iMac, la situación es todavía más sangrante, porque aunque los puedes comprar de serie con la configuración a medida con 1 unidad de disco duro convencional y 1 unidad de estado sólido, con la llamada tecnología Fusion Drive, no puedes añadir ni sustituir ninguna 1 unidad después (salto tal vez en un servicio técnico). Señores de Apple, nos encanta diseño de sus equipos, pero nos duele mucho no poder ampliarlos después si lo necesitamos y, aunque no lo hagamos muy a menudo, vivimos más tranquilos si tenemos esa posibilidad… al menos el que escribe este artículo.

Conexiones

Un asunto muy relacionado con las posibilidades de expansión son las conexiones. Si bien el iMac no es un ordenador que se pueda ampliar fácilmente, es tremendamente completo en el apartado de conexiones. En la última revisión, Apple, ha mejorado la velocidad de la conexión Wi-Fi con el soporte para el estándar 801.11 ac que permite velocidades más rápidas siempre que tu router soporte esta conexión. En cuanto a conexiones cableadas, tienes dos conexiones Thunderbolt para monitores o periféricos de alta velocidad (esta conexión es compatible directamente con Mini DisplayPort o mediante un adaptador con conexiones HDMI, o FireWire), cuatro conexiones USB 3.0, una conexión Gigabit Ethernet, una ranura para tarjetas SD y una conexión combinada de sonido que te permite usar los auriculares con manos libres del iPhone o hasta conectar un equipo de sonido 5.1. Así, poco más se puede pedir en este aspecto salvo por el hecho de que el diseño del equipo hace que todas las conexiones estén detrás y no sea el lugar más cómodo para enchufar esa llave USB que conectas unos minutos y vuelves después a retirar.

Rendimiento

A la hora de examinar el rendimiento de los nuevos iMac, hay que tener en cuenta que este rendimiento será muy variable en función de la configuración que elijas. Un elemento muy importante de esta configuración es la tecnología Fusion Drive, que consiste básicamente en unir un disco duro convencional y un disco de estado sólido para tener la velocidad de los discos SSD con la capacidad del disco duro convencional. Además, otro factor relevante será sin duda la cantidad de memoria RAM de la configuración que escojas, desde los 8 GB de las configuraciones base, hasta los 16 o 32 GB que puedes alcanzar en los modelos de 21,5 y 27 pulgadas, respectivamente. En el modelo analizado, con procesador Core i5 a 3,2 GHz, 8 GB de RAM y disco duro convencional de 1 TB a 7.200 rpm obtuvimos un rendimiento muy bueno, pero no muy superior a la generación anterior. Donde se aprecian más las diferencias es en el rendimiento del disco duro y gracias a la nueva arquitectura PCIe, quienes opten por una configuración con disco SSD más disco duro convencional (Fusion Drive), una opción que encarece el equipo 200 euros, lo percibirán todavía mucho más a la hora de abrir aplicaciones o trabajar con archivos de gran tamaño. Del mismo modo, para sacarle al equipo un rendimiento óptimo, los 8 GB de RAM de la configuración de serie son algo escasos, por lo que si vas a realizar tareas como edición de fotos, música o vídeo, deberías plantearte la configuración con 16 GB que además vendrán en dos módulos de 8 GB y seguirás teniendo libres dos ranuras por si quieres ampliar a 32 GB en el futuro.

 

Por último, Apple ha mejorado los gráficos con los sistemas de la serie 700 de Nvidia con hasta 4 GB de memoria de vídeo en los modelos superiores y con el sistema de gráficos integrados Intel Iris Pro, lo que se percibe fundamentalmente al usar juegos y aplicaciones que sacan partido del procesador gráfico.

Conclusión

El iMac es, en esta generación, prácticamente la misma máquina que hace nueve meses: un poco más rápida y con configuraciones de serie algo más generosas, pero poco más. Así, es un ordenador soberbio en todos los aspectos y está hecho para empezar a disfrutar nada más sacarlo de la caja porque tiene prácticamente todo lo que un usuario medio necesita, tanto en hardware como en software, gracias a los paquetes iLife e iWork que ahora se entregan gratis con los equipos, pero sigue teniendo los mismos “defectos” de los últimos años.

En primer lugar está el precio: el iMac es un ordenador caro, que además se hace carísimo cuando quieres pasar de la configuración base a un equipo más potente. Tanto es así que si, por ejemplo, equipas un iMac de 27 pulgadas con 16 GB de RAM y disco Fusion Drive de 3 GB te pones rápidamente en unos 2.500 euros, que es el precio de partida de las estaciones de trabajo profesionales de Apple (aunque sin pantalla, por supuesto).

El segundo defecto son las escasas posibilidades de ampliación por parte del usuario, limitadas a la ampliación de RAM. Una de las cosas que hace tan atractivos a los ordenadores de Apple es lo bien que aguantan el paso del tiempo, lo que hace que un equipo se mantenga muchos años con un a gran productividad y que luego pueda seguir siendo aprovechado para tareas más ligeras. Así, si hoy adquieres un iMac para editar tus vídeos, fotos o música, dentro de cinco o seis años podrás seguir disfrutando de él o, si encuentras que ya no te da el rendimiento que necesitas, “jubilarlo” para algún familiar que sólo necesite usar el correo, navegar o usar aplicaciones menos exigentes. Sin embargo, con unas posibilidades de ampliación algo más generosas, como la sustitución o adición de discos duros (actualizar el procesador ya sería demasiado pedir para un equipo de Apple), podríamos dar un segundo estirón a la vida productiva del equipo, lo que lo haría pasar de “muy recomendable” a “totalmente recomendable”.

 

 

Sobre el autor de este artículo

Daniel de Blas

Periodista especializado con más de 18 años de experiencia en tecnología. He sido director de publicaciones como Macworld (dedicada al mundo Apple) o TechStyle (dedicada a electrónica de consumo).