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Ni con transporte público gratis renunciamos al vehículo privado

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Escrito por Lara Olmo

Tallín, Bolonia o Hasselt son algunas de las ciudades europeas que han probado el transporte público gratuito para acabar con el coche privado y reducir los niveles de contaminación en las ciudades, y en todos los casos ha resultado inútil.

Las ciudades cada vez ofrecen más alternativas de movilidad sostenible, ya sean mediante servicio de alquiler de coche eléctrico, aplicaciones para compartir vehículo o incluso para encontrar aparcamientos libres. Pero mucho antes que esto, el transporte público ha sido desde siempre la alternativa por excelencia al vehículo privado y sobre todo la mejor opción para reducir atascos.

De ahí que en varias ciudades Europeas optaran desde hace unos años por aplicar iniciativa que impulsaran su uso, como Tallín (Estonia), Bolonia (Italia) o Hasselt (Bélgica), ofreciendo el transporte público gratuito.

En todos los casos hubo un aumento significativo inicial en el número de pasajeros, pero al cabo de 3 ó 4 años las cifras se estabilizaron. Además quienes más se animaban a usarlo eran los ciudadanos que antes tampoco usaban medios de transporte motorizados o que incluso se movían andando, por lo que seguía habiendo coches y atascos.

La Asociación catalana Promoción del Transporte Público (PTP) ha analizado estos y otros experimentos realizados en varias localidades europeas y su conclusión es que no cobrar a los viajeros por el uso del transporte público es inútil para fomentar su uso.

Este servicio no puede ser gratuito, dicen en un informe, porque requiere de unos recursos (energéticos y de infraestructura) que cuestan dinero y generan gastos. Además, añade, cuando algo es gratis no vale nada, y por tanto no se pueden ofrecer unos mínimos de calidad.

Para la PTP es más eficaz reinvertir el dinero que cuesta ofrecer el transporte público gratuito en mejorar las infraestructuras existentes y la velocidad y la calidad del servicio. También se puede aprovechar para este fin el dinero recaudado con las tasas de congestión que algunas ciudades imponen para evitar la entrada de vehículos (y que en Londres, por ejemplo, llegan a ser de 14 libras).

Como mucho, la asociación considera justo ajustar las tarifas par aquellos viajeros que tengan recursos económicos limitados,  como los estudiantes y las personas mayores.

¿Y tú qué opinas? En España valoramos mucho lo gratuito, ¿crees que si se hiciera el experimento aquí tendría los mismos resultados que en otros países?

Sobre el autor de este artículo

Lara Olmo

Periodista 2.0 con inquietudes marketeras. Innovación, redes sociales, tecnología y marcas desde una perspectiva millenial. Vinculada al mundo startup. Te lo cuento por escrito, en vídeo, con gráficos o como haga falta.