Tecnología

Netflix, la solución al conflicto con las descargas sin licencia

Creo que hace unos doce años que comencé a utilizar servicios de descarga. Comencé con el emule y después llegaron otros como Ares y uTorrent hasta que se pulieron los sistemas de vídeo por streaming, con Megavideo a la cabeza. Películas y series de estreno, a la carta, y por el coste de la línea de Internet. Pero en Estados Unidos, esta tendencia está terminando y no es por el acoso policial, sino por decisión de los usuarios. La clave: Netflix.

En mayor o menor medida, la gran mayoría de usuarios de Internet nos hemos acostumbrado a disfrutar de contenido online audiovisual gratis. Hay muchas razones para estar de acuerdo y muchas para estar en desacuerdo con esta práctica. En mi caso, una de las razones principales para consumir streaming es la posibilidad de ver series que nunca van a llegar a España (japonesas) y, que si lo hacen, tendrán una distribución minoritaria. Más allá de Megavideo, Facebook es la plataforma de vídeo que mejores posibilidades ofrece actualmente.

Sistemas de suscripción como Netflix

Quizá para gente como yo, un sistema de suscripción tiene poco sentido porque ofrece contenido que está oficialmente disponible en el país. Sin embargo, este servicio está demostrando que hay una gran cantidad de gente que no hace uso de los servicios considerados por las discográficas como piratería por no pagar, sino por comodidad. La comodidad de quedarse en casa viendo cine, de no bajar a un videoclub (si acaso queda alguno cerca) y, sobre todo, de poder elegir sobre la marcha sobre una oferta enorme de títulos de hoy y de ayer.

Todo eso, en España y muchos otros países, es prácticamente imposible tenerlo mediante un sistema de suscripción de pago. Wuaki.tv está tratando de ponerlo en marcha pero su oferta es claramente insuficiente. Sin la colaboración de las “Major”, que deben poner los estrenos al servicio de Internet, tampoco se podrá avanzar.

Pero es un modelo que funciona como y la demostración está en el crecimiento de Netflix. Allí, a pesar de tener competidores de la talla de Hulu, su crecimiento es imparable. Acaba de presentar cifras y sorprende ver los  22,8 millones de suscriptores que ya posee. Gente que no necesita acudir a Megavideo o uTorrent porque por 8 dólares al mes no tiene que preocuparse de idiomas, disponibilidad o limitaciones, ya que un servicio oficial aporta garantías de funcionamiento correcto.

Al principio, Netflix funcionaba como un videoclub corriente. Enviaba los DVD a sus subscriptores a casa y después tenía que recogerlos, con el coste y el tiempo de distribución que implica. Ahora, por 8 dólares al mes se pueden ver todas las películas y series que se deseen. Está claro que no dispone de las películas sin estrenar grabadas con una cámara escondida debajo del brazo y con sonido tomado del cine, que requiere esperar, pero tampoco deja la sensación de gasto extremo que tienen los adictos al cine.

Si no es el precio, si no es la disponibilidad al momento, ni tampoco el catálogo, muchas de las razones para acudir al vídeo sin licencia se agotan. Y no es por una decisión moral ni política, es por simplicidad.

Ernesto, redactor de TorrentFreak, titulaba: “Netflix está matando a BitTorrent en los EE.UU”. No creo que los usuarios sean ni tan rácanos ni tan malvados, sencillamente, buscan la combinación óptima para su ocio. ¿Acaso un servicio tan ajustado como este no sería también un éxito en el resto del mundo?

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