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¿Pueden los coches autónomos y compartidos empeorar el tráfico en las ciudades?

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Una de las promesas de la movilidad bajo demanda y autónoma es que facilitará el tráfico en las urbes y reducirá los molestos atascos. Pero una serie de simulaciones en la ciudad de Boston ponen en duda esta premisa y abren la discusión sobre el nuevo modelo de transporte.

No hay dudas de que existen dos grandes tendencias en esto de reinventar la movilidad urbana del futuro: la conducción autónoma y los coches compartidos (movilidad bajo demanda). Mientras que en la primera arena siguen trabajando y dedicando ingentes recursos compañías como Waymo, Uber o los fabricantes tradicionales de automoción, el segundo paradigma ya es una realidad en las grandes capitales (solo en Madrid se cuentan varios servicios de esta índole como Car2Go, Zitty o Emov, entre otros).

La confluencia de ambos modelos debía ser, a juicio de los grandes expertos y los planificadores urbanos, la gran solución a la doble problemática que enfrentan las urbes en nuestros tiempos: la contaminación excesiva y los atascos de tráfico en los que nos dejamos en torno a 3 horas de media -según varios estudios- a la semana.

Pero la realidad no resulta tan sencilla de plasmar y parece que los vehículos autónomos y compartidos no sólo no ayudarán a mejorar el tráfico rodado en las ciudades, sino que podrían incluso aumentarlo en los centros urbanos que ya están sobresaturados.

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Así lo asegura una ambiciosa simulación en torno a la ciudad de Boston (Estados Unidos), realizada por el Foro Económico Mundial y Boston Consulting Group (BCG). Este experimento demuestra que, si bien los vehículos autónomos reducirán el número de automóviles y el tiempo total de viaje en las ciudades como un todo, el efecto no se distribuye uniformemente, ya que las áreas céntricas concentradas podrían ver un deterioro en el flujo de tráfico.

Mientras que los barrios fuera del núcleo del centro de la ciudad, como Allston, verían una reducción en el tráfico y una disminución en el tiempo de viaje, los viajeros del centro de la ciudad enfrentarían un aumento en el tráfico y el tiempo de viaje. El estudio también indicó que un cambio hacia la movilidad autónoma reduciría en un 48% el número de espacios de estacionamiento requeridos en Boston, lo que abriría tremendas oportunidades para repensar las calles y el diseño urbano en general.

El equipo realizó un análisis conjunto a gran escala en el que se preguntó a miles de residentes en el área de Boston qué tipos de vehículos autónomos y no autónomos podrían conducir en determinadas situaciones (por ejemplo, viajar al trabajo cuando llueve, etc.). El análisis predice un cambio claro hacia la movilidad bajo demanda (tanto AV como robo-shuttles y no-AVs como los servicios actuales de taxi y ride-share), que representará el 30% de todos los viajes en el área metropolitana de Boston (desde el 7% de hoy) y 40% de los viajes dentro de los límites de la ciudad en el futuro.

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“La movilidad autónoma bajo demanda ofrece un servicio puerta a puerta muy conveniente con un asiento garantizado y una conveniente reserva móvil, todo esto a precios muy competitivos”, explica Nikolaus Lang, socio sénior de BCG y coautor del estudio. “Para viajes de menos de cuatro millas (6,4 km), es probable que los viajeros opten por taxis autónomos de baja capacidad o transbordadores en lugar de tomar opciones de transporte público de gran capacidad como autobuses o trenes”. Esto, a su vez, aumentaría la cantidad de automóviles en las calles y el tiempo de viaje promedio en 5.5% en el vecindario del centro de Boston.

Con todo ello, concluimos que los responsables políticos deben esperar que el impacto de los AV varíe no solo de ciudad a ciudad, sino también de barrio a barrio. Se necesitarán políticas e incentivos para fomentar la innovación a la vez que se aseguran de que sus beneficios superen con creces sus desafíos. ¿Cómo? Las posibles medidas para mejorar el tiempo de viaje en toda la ciudad incluyen:

  • Introducción de esquemas de precios basados ​​en la ocupación para desalentar la conducción en solitario; esto podría mejorar el tiempo de viaje en un 15%.
  • Conversión de lo que alguna vez fue el estacionamiento en la calle a áreas exclusivas para recoger o dejar pasajeros o tránsito masivo de superficie, esto podría reducir el tiempo de viaje en un 10%.
  • Del mismo modo, la designación de carriles exclusivos para vehículos compartidos autónomos: esto podría reducir el tiempo de viaje en un 8%.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, La Razón, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Business Insider, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo, ganador del Premio Día de Internet 2018 a mejor marca personal en RRSS y finalista en los European Digital Mindset Awards 2016, 2017 y 2018.