Motor

Prueba y análisis de la tecnología del Tesla Model X P100D

El Tesla Model X es uno de los dos modelos de coches eléctricos de Tesla (aunque pronto serán tres, con la llegada del Model 3), y en este caso se trata de un SUV -algo así como la versión familiar del Model S– que se caracteriza por esas famosas puertas de ala de gaviota. Pero esta vez no mencionamos a Tesla para hablar de alguna noticia relacionada con Elon Musk, ni nos vamos a hacer eco de ninguna novedad relacionada con sus (muchas) empresas, sino que os vamos a relatar cómo ha sido nuestra experiencia de prueba con el Model X de Tesla.

De la mano de nuestros compañeros de AutoBild.es, hemos tenido la oportunidad de pasar un día entero con el Tesla Model X. Un día puede parecer poco tiempo, pero creednos cuando os decimos que probar durante un día un coche de Tesla equivale a probar cualquier otro coche durante una semana: son tantas, pero tantísimas, las cosas que esconde este coche, que desde el minuto uno de montarte dentro tu cerebro ya empieza a procesar todas las características que jamás encontrarás en ningún otro modelo del mercado.

Dado que son muchas cosas las que nos traemos bajo el brazo tras esta experiencia, os invitamos a que conozcáis más a fondo este coche en nuestra toma de contacto con el Tesla Model X.

El Tesla Model X es el SUV más seguro del mundo

Ha sido tan solamente un día, pero nosotros tenemos la sensación de haber convivido con este coche durante un mes. En un día hemos podido conocer la magia de su aceleración de 0 a 100 km/h en 3,1 segundos, hemos visto qué tal se comporta en términos de autonomía su batería de 100 kWh, hemos dejado nuestra vida en manos del Autopilot e, incluso, hemos movido el coche desde fuera con una aplicación.

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Pese a que nos encantaría empezar a relatar a diestro y siniestro los detalles más jugosos de nuestra prueba del Model X, lo mejor será que vayamos por orden. Y antes de empezar por el diseño, permitidnos que os presentemos en pocas palabras este coche: el que hemos probado es el Tesla Model X P100D, el de más alta gama que existe (y también el más caro), con una batería de 100 kWh (hasta 542 km de autonomía), una potencia de 612 CV y una velocidad máxima de 250 km/h.

Tesla Model X, nuestra toma de contacto tecnológica

 

Visto por fuera, el Tesla Model X impresiona. Pero no impresiona tanto por su diseño (eso ya es una cuestión muy personal), sino por sus medidas: mide más de cinco metros de largo (5.037 mm), tiene más de dos metros de ancho (2.070 mm… ¡sin tener en cuenta los retrovisores!) y llega a una altura de más de un metro y medio (1.626 mm). Para que os hagáis una idea, es más largo y más ancho que un BMW X6, un Volvo XC60 o incluso un Audi Q7Es un coche enorme, y cabe tan solamente por los pelos en las plazas de aparcamiento de los garajes.

Model X P100D (nuestra prueba) Model X 100D Model X 75D Model S P100D Model S 100D
Autonomía Hasta 542 km Hasta 565 km Hasta 417 km Hasta 613 km Hasta 632 km
De 0 a 100 km/h En 3,1 seg En 4,9 seg En 5,2 seg En 2,7 seg En 4,3 seg
Velocidad max. 250 km/h 250 km/h 210 km/h 250 km/h 250 km/h
Precio Desde 167.800 euros Desde 115.800 euros Desde 97.150 euros Desde 162.400 euros Desde 113.850 euros

Pero la impresión que transmite el Model X por fuera se queda en nada en cuanto te montas dentro. La calidad de los acabados que desprende el interior de este coche tan solamente es comparable con los modelos más premium de las grandes marcas del motor, y no es para menos sabiendo que nos estamos montando a bordo de un coche cuyo precio, por cierto, parte de los 167.800 euros.

El interior del Tesla Model X

 

Los acabados de los asientos, el tacto del salpicadero, el diseño de las manillas de las puertas… bajo un acabado de la más alta gama, todo transmite la sensación de estar donde tiene que estar. Y cada gesto cotidiano que haríamos en cualquier otro coche convencional viene acompañado de un pequeño guiño tecnológico: la puerta del conductor se cierra sola al pisar el pedal del freno, la puerta del copiloto también se termina de cerrar automáticamente sin necesidad de que tengamos que dar el habitual portazo, e incluso la guantera se abre con un botón (aunque hay que cerrarla a mano, eso sí).

Las puertas de alas de gaviota del Model X

 

Lo más curioso de todos los sistemas tecnológicos del interior del Tesla Model X son las puertas de ala de gaviota. Las puertas de las plazas traseras se abren hacia arriba, lo que facilita mucho la tarea de montar a bordo incluso en las dos plazas adicionales que se pueden instalar en la parte trasera del coche, y se trata de unas puertas que incorporan un sistema de doble bisagra con el que Tesla ha conseguido que se abran con la misma facilidad que las puertas convencionales de cualquier otro coche.

La puerta de ala de gaviota de Tesla se abre en casi cualquier circunstancia

 

Por lo que hemos comprobado en nuestra prueba, no hay situación que se le resista a estas puertas. Si hay un obstáculo muy cerca de la puerta, lo único que ocurrirá es que el sistema de doble bisagra adaptará su movimiento para, primero, levantar la puerta hacia arriba y, después, empezar a desplegarla hacia el lateral. En estos casos siempre será necesario que “forcemos” la apertura manteniendo el dedo pulsado sobre el botón de abrir la puerta, porque lo que sí hemos visto es que el sistema es muy conservador a la hora de detectar obstáculos.

Así es el primer Tesla Model 3

Pero por hacer un resumen, lo que hemos comprobado con las puertas de ala de gaviota del Model X es que, en un sitio en el que haya espacio suficiente para que una puerta convencional se abra lo suficiente como para dejar pasar a una persona, la puerta de ala de gaviota casi siempre se podrá abrir también aprovechando su sistema de doble bisagra. Y si no es posible, siempre nos quedará la posibilidad de mover el coche desde el móvil…

De 0 a 100 km/h en 3,1 segundos en uno de los coches más rápidos del planeta

El Model X es uno de los coches más rápidos del planeta

 

Estaríamos cometiendo un delito si no nos detuviéramos por un momento en esta toma de contacto del Tesla Model X para hablar de su aceleración. Pese a que la verdadera joya de la corona de Tesla en términos de aceleración es el Model S (estamos hablando de la versión berlina que la revista Motor Trend consiguió acelerar de 0 a 100 km/h en 2,28 segundos, convirtiéndolo en el coche más rápido del planeta), que nadie se deje engañar por el diseño familiar de este Model X: pese a que pesa más de dos toneladas, podría competir de tú a tú contra los coches más rápidos del mundo.

El Tesla Model X acelera de 0 a 100 km/h en 3,1 segundos, lo que quiere decir que en una salida en un semáforo en un circuito cerrado sería capaz de sacar (bastante) ventaja a coches como el Porsche Cayenne Turbo S (3,8 segundos), el Ferrari F430 (3,7s) o el Lamborghini Reventon (3,3s). Esta aceleración tan solamente es posible con el modo Ludicrous Plus, el cual para poder utilizarlo es necesario que la batería se encuentre a una temperatura de al menos 50 grados centígrados.

El Modo Ludicrous

 

Si la batería no se encuentra a esa temperatura cuando queramos darle un pisotón al acelerador (y es raro que esté a 50ºC en condiciones normales), lo único que ocurrirá es que deberemos esperar un tiempo a que todos los componentes alcancen la temperatura necesaria para iniciar el despegue. De otra forma, el coche no nos dejará exprimir el cien por cien de este modo de aceleración cuyo nombre (Ludicrous), por cierto, supone todo un guiño para la película de los años ochenta La loca historia de las galaxias.

La espera para que la batería alcance su temperatura óptima puede llevar diez, quince o veinte minutos, dependiendo de muchos factores (en todo momento el coche nos dice cuánto tiempo queda), y mientras la batería se calienta siempre podremos hacer uso del modo Ludicrous convencional (con ese otro modo, que sí está siempre disponible para su uso, el coche hace el 0 a 100 en 3,2 segundos… que ya está bien).

El Tesla Model X arrasa ante cualquier otro SUV en aceleración

 

Es curioso que, más allá del Ludicrous y del Ludicrous+, el modo de conducción “convencional” (el que en cualquier otro coche se llamaría StandartComfort o Eco) se llame Sport. Es un detalle que dice mucho de la sangre deportiva que corre por un coche que, al fin y al cabo, no deja de ser un SUV pensado para ir del punto A al punto B sin gastar un solo litro de combustible. Pero eso, todo lo relacionado con las sensaciones al volante, os lo explican nuestros compañeros de AutoBild.es.

Dado que estamos haciendo esta toma de contacto desde el punto de vista tecnológico, no nos vamos a detener en exceso en el apartado del comportamiento del motor más que para confirmar que, efectivamente, los dos motores de este Model X (uno delante de 193 kW (258 CV) y otro detrás de 375 kW (502 CV)) empujan este coche con una potencia descomunal desde cualquier posición (no solamente desde parado, sino también en marcha, a cualquier velocidad).

Viendo estas cifras, a nadie le sorprenderá saber que el que tenga un Tesla pagará un 30% más por el seguro del coche

Es la gran ventaja de los motores eléctricos: no hay ni cambios de marcha ni picos en las curvas de par, así que la potencia que ofrece el motor siempre es del cien por cien. Da igual que vayamos a 5, 50 o 150 km/h: si pisamos a fondo el acelerador, el coche ofrecerá el máximo de su potencia desde que lo hayamos pisado hasta que lo soltemos.

La carga de la batería se realiza a través de un puerto oculto bajo las luces traseras

 

¿Y qué hay de la autonomía? Este Model X se anuncia con una autonomía oficial de 542 kilómetros, pero ya sabemos lo relativo de las cifras oficiales de autonomía (y más en el caso de las que certifica la NDEC), así que a nadie le sorprenderá saber que la autonomía real de este coche está más cerca de los 400 que los 500 kilómetros.

El Tesla “barato”, el Model 3, entra en producción esta semana

De todo este tema, de la autonomía y relacionados (incluyendo los tiempos de carga), hablaremos más a fondo a lo largo de este artículo. Ahora que hemos hecho las introducciones, ya es hora de que nos metamos dentro del coche para empezar a ver más a fondo toda la tecnología que lleva a bordo.

Pero primero hay que hablar de la tecnología: empecemos por el navegador

El interior del Model X

 

Pese a que podríamos estar hablando horas y horas de las sensaciones al volante del Tesla Model X, en lo que tenemos que centrarnos en esta toma de contacto -por mucho que nos cueste- es en la tecnología que lleva a bordo el coche. Cuando te montas dentro de este coche de Tesla, lo primero que llama la atención es la enorme pantalla que hay en el centro del salpicadero: es una pantalla de 17 pulgadas, y es el centro de mandos de todo lo que ocurre dentro y fuera del vehículo.

Es una pantalla que, vista desde fuera, puede parecer que desentona en el diseño del coche; pero la realidad es que, una vez te montas dentro, te das cuenta de que ni siquiera sus gigantescas 17 pulgadas de tamaño hacen que resulte molesta a la hora de conducir. La interfaz queda muy bien integrada frente al resto del diseño de los interiores, y una vez te acostumbras a sus menús ya no vas a echar de menos ningún botón físico.

Incluso el control del clima se realiza desde la pantalla táctil

 

Para empezar, es importante saber que esta pantalla sustituye todos los controles que en cualquier otro coche estarían integrados en el salpicadero en forma de botones físicos, ruletas o teclas táctiles. El Model X tiene tan solamente dos botones físicos en el salpicadero: el de las luces de emergencia y el de abrir la guantera. Todo, absolutamente todo lo demás, (incluyendo el control de las luces) está en la pantalla.

En el Tesla Model X, incluso las puertas se abren desde la pantalla

 

Es difícil hablar de esta pantalla partiendo de una misma interfaz, porque todo lo que se ve en la pantalla es personalizable y, por lo tanto, cada usuario puede decidir qué quiere ver mientras está conduciendo. Puedes elegir ver tan solamente el navegador, puedes elegir ver el navegador arriba y una lista de reproducción de Spotify abajo, puedes elegir ver una página web a toda pantalla… en ese sentido, la interfaz es muy personalizable.

Las luces del coche, la altura de la suspensión, el climatizador... todo se regula desde la pantalla

 

Empecemos por los controles del coche. Desde la pantalla podemos: elegir entre los diferentes modos de conducción (lo que también modifica la respuesta del volante), regular la altura de la suspensión (la cual, por cierto, es inteligente: si subimos la altura del coche para salir todos los días del garaje, el coche registrará ese ajuste para esa ubicación y a partir de ese momento lo aplicará automáticamente), encender o apagar las luces del cocheabrir o cerrar cualquier puerta y hasta mover los asientos (incluso los de la tercera fila). Todo eso al alcance de nuestro dedo.

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Pese a que es fácil hacerse a estos controles de la pantalla, hay algunas funciones concretas (como, por ejemplo, el climatizador) en las que sí se echa de menos el tradicional botón (o una ruleta) físico. Mientras estás conduciendo no es fácil acertar a pulsar en el lugar exacto de la pantalla para subir o bajar la temperatura del habitáculo, y al final te ves obligado a apartar la vista de la carretera para realizar el cambio, con los riesgos que ello conlleva.

Así es la pantalla del navegador del Tesla Model X

 

Esa es solamente una parte de la pantalla. La otra parte corresponde a las funciones multimedia, lo que incluye desde el apartado de música (el cual nos permite escuchar canciones desde diferentes servicios de música en streaming, y cabe recordar que el coche trae de serie una suscripción de por vida a Spotifyhasta el apartado de las llamadas (el cual nos permite hacer llamadas a través de nuestro móvil previamente vinculado por Bluetooth). Eso, y un navegador web, para surfear por la red desde el coche.

¿Y cómo es posible realizar todas las tareas que requieren acceso a Internet? Tesla incorpora de fábrica en el Model X una tarifa de datos LTE, por lo que siempre que haya cobertura podremos utilizar las funciones que requieren de conexión a la red. Eso sí, lo que no podremos hacer es compartir esta tarifa con nuestro móvil.

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Y ya que hablamos de la conectividad, no podemos pasar por alto el hecho de que este coche recibe actualizaciones periódicas de la misma forma que lo hacen los móviles. En ningún caso hace falta que pasemos por el concesionario para instalar una nueva versión del sistema del Model X, sino que simplemente habrá una mañana en la que, al arrancar el coche, veremos que tenemos una nueva versión disponible lista para su instalación.

Estas actualizaciones pueden incluir desde pequeñas correcciones de errores hasta mejoras en la potencia de los motores, pasando también por nuevas versiones del Autopilot e, incluso, novedades que hayan nacido en una queja realizada en los foros oficiales de Tesla. Es la ventaja de que el coche se pueda actualizar tan fácilmente: si Tesla desarrolla alguna novedad interesante, puede distribuirla al mismo tiempo entre todos sus clientes de un día para otro.

El Autopilot: un paso hacia la conducción autónoma

El Autopilot se encarga de mantener el coche en su carril y respetar la distancia de seguridad con el coche de delante

 

Si por algo son conocidos los coches de Tesla es por sus funcionalidades de conducción autónoma. Todo el mundo ha escuchado hablar alguna vez del Autopilot: te sientas ante el volante, te cruzas de brazos y dejas que sea el coche el que te lleve hacia tu destino. Pero una cosa es lo que nos depara el futuro, y otra es la realidad: a día de hoy, las funcionalidades autónomas tanto de este Model X como de cualquier otro coche de alta gama del mercado están muy limitadas debido a cuestiones legales (y otros factores no tan previsibles…).

De los cinco niveles de conducción autónoma que hay, el Model X que nosotros hemos probado certifica el nivel dos. En pocas palabras, eso significa que debemos seguir llevando las manos en el volante en todo momento, y si no lo hacemos con el Autopilot activado empezaremos a recibir alertas hasta que, al final, el sistema puede llegar a desactivarse y no volver a estar disponible hasta que paremos.

La palanca que permite activar el Autopilot en Tesla

 

En el lado izquierdo del volante, un poco más abajo de la palanca de las luces, tenemos una palanca que nos permite activar las funciones de conducción autónoma de este coche. Si damos un toque, se activa el control de crucero adaptativo, y si damos dos toques seguidos, se activa el Autopilot completo. Si decidimos activarlo al completo, este sistema de conducción autónoma se encargará de las siguientes tareas:

  • Adaptar la velocidad de crucero al tráfico. Si hemos configurado una velocidad de crucero de 90 km/h, y llegamos hasta un coche que circula a -por ejemplo- 75 km/h, el coche adaptará su velocidad hasta 75 (o menos) kilómetros por hora manteniendo la distancia de seguridad con el vehículo que tenemos delante.
  • Realizar un adelantamiento. Cuando queramos hacer un adelantamiento, lo único que deberemos hacer es dar un toque al intermitente y, si no viene tráfico detrás (el coche se encarga de comprobarlo con sus sensores), se iniciará automáticamente el cambio de carril y el Model X acelerará hasta la velocidad que tuviéramos configurada en el control de crucero. Para volver al carril derecho, eso sí, hemos comprobado que es necesario girar el volante manualmente.
  • Mantenerse en el carril. Por supuesto, el coche se mantiene siempre dentro de su carril, y hemos comprobado que es capaz de tomar curvas mucho (pero mucho) más cerradas que cualquier otro sistema de asistencia a la conducción de otros fabricantes del mundo del motor.
  • Y todas estas funciones irán mejorando con el tiempo (o sumándose a nuevas funcionalidades) con las actualizaciones de sistema operativo que Tesla distribuirá a lo largo del tiempo en estos coches

¿A qué obstáculos se enfrenta un coche autónomo?

En resumen, estamos hablando de funciones que todavía están lejos de la conducción autónoma al cien por cien. Para lo que sí son interesantes todas estas opciones es para hacer un poco más cómodos los viajes por carretera, tanto aquellos que sean muy rutinarios (como los que por ejemplo tenemos que hacer entre semana para ir hasta el trabajo) como para largas escapadas hacia la otra punta del país.

De hecho, la única compañía que a día de hoy ya puede presumir de conducción autónoma de nivel tres (el Model X, recordemos, está en el nivel dos) es Audi con su recién presentado Audi A8 (2019). Y se trata del mejor ejemplo que podemos encontrar de las diferencias que hay entre el nivel dos y el nivel tres de autonomía: en el coche de la marca alemán, con el modo de conducción autónoma el conductor no está obligado a llevar las manos en el volante hasta una velocidad de 60 km/h.

La aplicación de Tesla: mueve el coche desde el móvil

La aplicación de Tesla

 

Antes de terminar esta toma de contacto hablando del apartado más delicado de cualquier coche eléctrico (por supuesto, nos referimos a la autonomía), merece también la pena que dediquemos algunas palabras a la aplicación oficial que Tesla tiene para los móviles. Está disponible tanto para Android como para iOS, y más allá de sus principales funciones (abrir o cerrar las puertas, tocar el claxon, controlar la temperatura del habitáculo…), lo más llamativo es la función de “Summon“.

Summon” es una función que permite mover el coche desde el móvil. Basta con que tanto el coche como el teléfono estén conectados a una red de datos, y a partir de ese momento podemos sacar el móvil del bolsillo, abrir la app y mover el coche hacia delante o hacia atrás desde la propia aplicación. Si es necesario, el coche girará por sí mismo para evitar los obstáculos que haya en su camino, y es una función que puede ser interesante para -por ejemplo- sacar el vehículo de una plaza de aparcamiento muy estrecha. Aunque, eso sí, para que esta opción funcione es necesario que la llave se encuentre dentro del coche.

¿Y qué hay de la carga?

Un Tesla cargando la batería en un Supercharger

 

Haría falta que pasáramos al menos una semana con el Tesla Model X para empezar a hablar de verdad de su autonomía (son más de 400 kilómetros reales tras una sola carga, eso sí lo podemos confirmar), pero tras esta toma de contacto sí que os podemos dar algunas pinceladas acerca de otros detalles de la batería de este coche. Además de las funciones de búsqueda de puntos de carga que trae el navegador -de las que ya os hemos hablado en el artículo-, también hemos tenido contacto con las diferentes formas que existen de cargar los coches de Tesla.

La carga de la batería no tiene ningún misterio: en el maletero del Model X encontramos prácticamente todos los conectores que podemos necesitar para cargar el coche, y tenemos desde el cable con enchufe de toda la vida (en cuyo caso la carga es muy lenta, y necesitaríamos hasta dos días para tener la batería cargada al cien por cien; si solamente dejáramos el coche conectado por la noche, tras ocho horas de carga tendríamos autonomía suficiente para recorrer hasta 150 kilómetros) hasta el cable Mennekes, el cual nos vendrá muy bien para los puntos de carga públicos.

¿Merece la pena comprar un coche eléctrico? Mitos y realidades

Por supuesto, lo más recomendable para un propietario de un coche eléctrico de Tesla sería adquirir la Tesla Wall Connector, una base de carga para el hogar que por un precio cercano a los 600 euros permite cargar la batería de un coche como el Model S a razón de hasta 54 kilómetros de autonomía por cada hora de carga. Eso, sumado a la red de supercargadores de Tesla (ya hay más de 6.000 Superchargers por todo el mundo, y el número sigue creciendo) de cara a los viajes largos, convierten al Model X en uno de los pocos coches eléctricos con los que realmente una familia se podría plantear tener un coche eléctrico puro como único vehículo en el hogar.

Y hasta aquí llega nuestra breve (pero intensa) toma de contacto con el coche de la compañía de Elon Musk. Esta oportunidad de poder probar el Tesla Model X nos ha permitido conocer de primera mano todas esas tecnologías de las que los medios llevamos meses hablando, y esperamos que nuestro recorrido por esta experiencia os haya servido para descubrir un poco más a fondo todo lo que realmente esconde este coche.

Pero también hemos analizado la tecnología de otros coches:

Sobre el autor de este artículo

Jakub Motyka

Jakub es un redactor especializado en tecnología.

  • Francisco Zapata

    Muy buen artículo! Qué suerte poder probar un X !!