7 años de cárcel para un ejecutivo de Volkswagen por el “Dieselgate”

Escrito por Cristina Fernández Esteban

Estados Unidos acaba de dictar sentencia sobre el segundo ejecutivo de Volkswagen juzgado por el fraude de emisiones. El alemán Oliver Schmidt ha sido declarado culpable y condenado a siete años de prisión, superando los 40 meses impuestos a James Liang, el primer detenido de esta causa.

Schmidt era el encargado de hacer cumplir la normativa sobre los límites de emisión de los coches y, una vez conocido el fraude, el ejecutivo de la empresa automovilística asumió los cargos y comenzó a trabajar en colaboración con las autoridades encargadas del caso.

Por esta razón esperaba una reducción de condena que se asemejara más a la impuesta a su compañero Liang. Sin embargo, esto no ha sido así y el juez le ha impuesto la pena máxima. Concretamente, ésta implica 60 meses de prisión por el cargo de conspiración y otros 24 meses por violar la Clean Air Act, así como el pago de una multa de 400.000 dólares.

El magistrado ha considerado que Schmidt no solo mintió a las autoridades americanas aportando datos trucados, sino que llevó a cabo destrucción de pruebas.

Qué es el ciclo de emisiones WLTP, y por qué es importante para los coches del futuro

En cuanto a James Liang, el primer sentenciado por el caso, fue ingeniero durante tres décadas para la empresa y llevó a cabo el desarrollo del sistema que permitió pasar los controles. Éste fue condenado a 40 meses de cárcel y a abonar una multa de 200.000 dólares.

La justicia estadounidense ha presentado hasta la fecha cargos contra ocho empleados del grupo automovilístico alemán. De momento, dos han sido juzgados y sentenciados a prisión; del resto, cinco de ellos se encuentran fuera de Estados Unidos, por lo que deberían ser extraditados para poder celebrar el juicio.

El caso conocido como Dieselgate saltó a los medios hace dos años, cuando la agencia de Estados Unidos para la protección del medioambiente acusó al grupo Volkswagen de haber instalado en sus vehículos, de manera deliberada, un programa informático con el objetivo de evitar los límites a las emisiones. Los coches afectados habían sido fabricados entre 2008 y 2015.

La compañía alemana fue obligada a modificar ese sistema que afectó a unos 482.000 modelos y, por el momento, el coste del fraude se estima en unos 25.000 millones de dólares que conlleva el pago de multas y compensaciones a clientes.