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Más de 160 empresas firman una manifiesto para pedir a la ONU que prohíba las armas autónomas

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Más de 160 empresas y organizaciones de 36 países y 2.400 personas de 90 naciones distintas han suscrito un manifiesto por el que se comprometen a “ni participar ni apoyar el desarrollo, la fabricación, el comercio, o uso de armas autónomas letales”.

“La inteligencia artificial tiene un gran potencial para ayudar al mundo si estigmatizamos y evitamos su abuso. Las armas inteligentes que deciden matar personas de manera autónoma son tan repugnantes y desestabilizadoras como las armas biológicas y deben ser tratadas de la misma manera“. Esa es la contundente premisa que defiende Max Tegmark, presidente del Future of Life Institute; organismo éste que ha conseguido algo que parecía imposible: que cientos de empresas y miles de personas se postulen públicamente contra el desarrollo de esta nueva generación de armamento autónomo.

En concreto, más de 160 empresas y organizaciones de 36 países y 2.400 personas de 90 naciones distintas han suscrito un manifiesto por el que se comprometen a “ni participar ni apoyar el desarrollo, la fabricación, el comercio, o uso de armas autónomas letales”. Entre los firmantes de este documento encontramos grandes nombres, como Google DeepMind, el University College de Londres, ClearPath Robotics, la Asociación Europea de Inteligencia Artificial (EurAI), la Sociedad Sueca de IA (SAIS), Elon Musk, Stuart Russell o Toby Walsh.

Los sistemas letales de armas autónomas (LAWS, por sus siglas en inglés) son armas que pueden identificar, apuntar y matar a una persona, sin que media una decisión humana. Es decir, ninguna persona toma la decisión final de autorizar la fuerza letal: la autorización sobre ya sea que alguien muera o no, recae enteramente en el sistema de armas autónomo. 

Armas autónomas: el nuevo temor global en la era posnuclear

“No podemos entregar la decisión sobre quién vive y quién muere a las máquinas. Ellas no tienen la ética para hacerlo. Los animo a comprometerse para garantizar que la guerra no se vuelva más terrible de esta manera”, explica en un comunicado Toby Walsh, profesor de Inteligencia Artificial en la Universidad de Nueva Gales del Sur en Sidney.

Además de las cuestiones éticas asociadas con LAWS, muchos defensores de una prohibición internacional de LAWS están preocupados de que estas armas sean difíciles de controlar: son más fáciles de hackear, más propensas a terminar en el mercado negro y más fáciles de obtener para los delincuentes y mafias.

Petición a la ONU

En diciembre de 2016, la Conferencia de Revisión de la Convención sobre Armas Convencionales (CCW, por sus siglas en inglés) inició una discusión formal con respecto a las armas autónomas en la ONU. En la última reunión de abril, veintiséis países anunciaron su apoyo a algún tipo de prohibición, incluida China. Y tal prohibición no tiene precedentes. También se prohibieron las armas biológicas, las armas químicas y las armas espaciales, no solo por razones éticas y humanitarias, sino también por la amenaza desestabilizadora que plantearon.

La próxima reunión de la ONU sobre las armas autónomas tendrá lugar en agosto, y los firmantes de la promesa esperan que este compromiso aliente a los legisladores a desarrollar un compromiso internacional para poner fin a cualquier intento de crear esta nueva generación de destrucción y horror.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, La Razón, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Business Insider, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo, ganador del Premio Día de Internet 2018 a mejor marca personal en RRSS y finalista en los European Digital Mindset Awards 2016, 2017 y 2018.