Tecnología

Más allá de la geolocalización

¿Dónde están mis amigos en este momento? Qué hay para hacer cerca de donde estoy? ¿Cuál es el mejor hotel para mi próximo viaje? Con las nuevas redes para consumir, generar y compartir información ya establecidas, ha llegado el próximo paso: el uso de la tecnología para combinar la comunicación en tiempo real con la localización geográfica. Como todas esas pequeñas revoluciones que nos afectaron en las últimas décadas, probablemente notaremos su impacto una vez que haya pasado.

Este artículo es fruto de la colaboración entre Palermo Valley y ReadWriteweb.es. El autor es Philip Hordijk (Twitter: @society82), holandés, consultor en soluciones digitales en Nueva York y uno de los fundadores de Mappyfriends.com, una red social de recomendaciones sociales geolocalizadas.

Los players establecidos a nivel mundial son claros: al frente están dos proyectos que nacieron al mismo tiempo (FourSquare y Gowalla), las redes sociales tradicionales tienen los usuarios y el contenido (Facebook acaba de lanzar Places en Estados Unidos, y pronto lo extenderá a sus 500 millones de usuarios), los portales de turismo y directorios de restaurantes como Yelp o TripAdvisor buscan ofrecer sus servicios en canales innovadores, y buscadores como Google quieren asegurarse de que las búsquedas del futuro se hagan bien cerca de sus espacios de publicidad. Los más conservadores defensores de la privacidad, mientras tanto, piensan preocupados cómo regular a un “Gran Hermano” que crece en una escala jamás imaginada.

Gran revuelo se armó a principios de 2009 cuando Google lanzó Latitude, un servicio para ver dónde están nuestros amigos en cualquier momento, pero hoy los usuarios -ya acostumbrados a tener su nombre completo, estado civil y edad públicos en Internet- parecen estar más que dispuestos a dar a conocer eso y más. Algo que comenzó a tan pequeña escala con aplicaciones de mapas y navegación y siguió con el geo-tagging de mensajes de Twitter y fotografías de teléfonos móviles hoy se ha convertido en una fiebre donde usuarios no solo compiten para mostrar que visitan los lugares más interesantes del planeta, sino que son motivados por empresas que ofrecen -por fin- incentivos tangibles: regalos y ofertas especiales.

Es así que las marcas más vanguardistas comenzaron a ver un beneficio: Starbucks, por ejemplo, ya ofrece un café gratis al “Mayor” de cada sucursal (aquel que visitó más veces un lugar durante una semana, según la jerga de FourSquare). Según su CEO Dennis Crowley, esto es solo el comienzo. Yendo más al sur, también algunas empresas de Latinoamérica ya dieron el salto: es el caso del proveedor de hosting ElServer.com y de la cadena de pizzerías “Bakano”, en Buenos Aires, que ofrecen regalos y descuentos especiales a quienes hagan un check-in en sus sucursales buscando destacarse sobre sus competidores ante un consumidor cada vez más ávido de nuevas experiencias.

Quizás el desafío estará en evitar que estas modas solo causen más ruido y confusión para los usuarios; en que, más allá de funcionalidad, nos den utilidad. ¿Quién necesita saber cuántos desconocidos visitaron un restaurante o una tienda o cuántos miles de hoteles hay en Madrid si lo que yo busco es una respuesta, una valoración? Las esperanzas están puestas en los proyectos dedicados a mejorar la búsqueda semántica y en las plataformas que introducen lo que en Mappyfriends llamamos “Friendsourcing”, dándonos los resultados más relevantes: los de nuestro círculo social, aquel que conocemos y podemos interpretar. Allí estará la ganancia social y una nueva forma de compartir información y experiencias para todos.

Y mientras en Latinoamérica los más escépticos apuntan a diferencias culturales y de infraestructura como potenciales amenazas para que estos servicios se vuelvan masivos (o, al menos, un buen negocio), la proliferación de dispositivos Android (más accesibles y fáciles de conseguir que el iPhone de Apple) y el abaratamiento de las conexiones de banda ancha móvil han permitido acercar los smartphones de nueva generación a una franja más amplia de consumidores. Son ellos los que hoy, seducidos por celebridades y figuras políticas que -como una suerte de abanderados inesperados- popularizan servicios antes puramente “geek”, y saben que, si no suben al tren de la geolocalización y el tiempo real, de algo se estarán perdiendo.

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Redacción TICbeat

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