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¿Machismo o solo negocios?: Los conductores varones de Uber ganan más que las mujeres porque son más rápidos

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Un estudio de la Universidad de Stanford confirma que los hombres gana un 7% más que las mujeres al volante de los coches de Uber. La causa no está en ninguna política discriminatoria, sino en el propio rendimiento de unos y otros.

A veces la tónica preponderante, la que enarbola la bandera del feminismo para impregnar de ella toda la sociedad, choca de frente con la realidad pura de los negocios. Y, en esas ocasiones, cabe preguntarse dónde está el límite de la igualdad de sexos y hasta qué punto deben las empresas primar a uno u otro género a costa de una diferencia productiva patente.

Se trata de un debate políticamente incorrecto pero que se ha demostrado cierto y útil en el caso de Uber, la popular -e igualmente controvertida- aplicación de transporte colaborativo. Y es que, según un estudio recién publicado por la Universidad de Stanford (disponible aquí), los conductores varones de esta plataforma ganan hasta un 7% más que sus homólogas femeninas.

Obviamente, y pese a que Uber no es precisamente un ejemplo de igualdad o respeto por las mujeres, no existe opción alguna de que los pasajeros opten intencionadamente por un conductor hombre o mujer, al igual que no existe ningún tipo de diferencia en el cobro que obtienen unos u otros por un mismo trayecto. Dicho de otro modo: sobre el papel, no debería existir diferencia alguna.

Pero esa es solo la teoría. Como explican los autores del análisis en su informe, hay tres factores que provocan esta particular brecha de género en Uber: los hombres suelen ser más rápidos, tienen más experiencia (con lo que saben atajos que sus compañeras féminas desconocen y son capaces de identificar mejor a los perfiles de viajero más rentables) y suelen estar dispuestos a conducir distancias más largas que ellas (más largas y, al mismo tiempo, mejor pagadas).

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La velocidad es la principal clave, a tenor de los científicos de la Universidad de Stanford. “Aumentar la velocidad incrementa los ingresos de los conductores en casi todos los segmentos, ya que los pagos se realizan en función de la distancia y el tiempo de viaje. Así, la pérdida que se sufre por los minutos ahorrados se ve compensada con creces por el valor de completar rápidamente un trayecto y poder comenzar el siguiente antes, acumulando más kilómetros al final del día”, señala el documento, en el que se ha analizado el comportamiento de más de dos millones de conductores  de Uber en Estados Unidos.

Poniendo datos a esta premisa, los hombres presentes en esta plataforma de movilidad conducen de media unas 0,8 millas por hora más rápido (unos 1,28 km/h), lo que les permite ganar de media unos 30 dólares más a la semana de lo que ingresan sus pares femeninas. ¿Y cuánto es eso? Pues la diferencia se sitúa en ganar los 397,68 dólares semanales de los varones o los apenas 268,18 dólares que obtienen las mujeres.

En EEUU, existe alrededor de 1,36 millones de conductores hombres de Uber por alrededor de 512.000 mujeres, lo que supone 2,7 veces más de representación masculina sobre el total. La diferencia de género es más clara si nos atenemos al número de trayectos realizado por cada género: 650 millones de viajes entre enero de 2015 y marzo de 2017 para los hombres por los menos de 100 millones que condujeron las féminas.

Si a ello le sumamos que los conductores varones suelen trabajar más horas por semana y, por ende, completar más viajes que las conductoras mujeres, la diferencia entre unos y otros se vuelve insalvable. ¿Cuál puede ser la solución para reducir la brecha ambos sexos en Uber? ¿Qué responsabilidad tiene una compañía sobre el rendimiento global de un género? ¿Qué papel juega la sociedad a la hora de impedir que las conductoras elijan trayectos más largos o acumulen más experiencia al volante? El debate está servido…

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, La Razón, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016 y 2017.