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Leonardo Torres Quevedo, el Da Vinci español pionero en la IA

Torres de Quevedo

Conoce a Leonardo Torres de Quevedo, figura esencial de la ingeniería nacional e internacional, inventor y matemático. El español es considerado uno de los pioneros de la inteligencia artificial debido al desarrollo de sus autómatas y máquinas algebraicas, con algunos de sus diseños vigentes aún hoy en día.

Probablemente no conozcas su nombre pero Leonardo Torres Quevedo fue no solo una figura esencial de la ingeniería española e internacional, el inventor y matemático cántabro sembró las bases de lo que más tarde sería la inteligencia artificial y la computación.

Doctor Honoris Causa por la Sorbona de París y Miembro de la Real Academia Española, sus logros se adhieren a campos tan dispares como la aeronáutica, el álgebra o la automoción.

Dotado de una gran capacidad inventiva y una mente privilegiada para el cálculo, los inventos de Torres de Quevedo incluyen desde dirigibles o transbordadores a máquinas para calcular solas o autómatas, lo que le ha valido el puesto de ser uno de los padres de la inteligencia artificial española.

Conoce en este artículo a uno de los pioneros españoles del machine learning.

Leonardo Torres Quevedo

Leonardo Torres Quevedo nació el 28 de diciembre de 1852, en Santa Cruz de Iguña, una localidad del municipio cántabro de Molledo. Desde su nacimiento el joven estuvo en contacto con lo que más tarde sería su profesión, la ingeniería, ya que su padre Luis Torres Vildósola y Urquijo ejercía como ingeniero de caminos en Bilbao, trabajando para el ferrocarril en dicha ciudad.

Sus estudios de bachillerato fueron cursados en Bilbao, y después completados con una estancia de dos años en París. A su regreso la familia se trasladaría a Madrid, donde el joven iniciaría estudios superiores en la Escuela Oficial del Cuerpo de Ingenieros de Caminos que concluiría en 1876 como cuarto de su promoción.

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Una vez licenciado trabaja durante unos años en el ferrocarril siguiendo los pasos de su padre, pero pronto abandona esta forma de trabajo para dedicarse a viajar por Europa y empaparse de las ideas más actuales en cuanto a tecnología y ciencia que recorren el continente con la intención de dedicarse a la investigación, donde pronto comenzaría a sobresalir.

Su primera patente llegará en 1889, con el transbordador, “un funicular aéreo suspendido de cables múltiples cuya tensión se mantiene siempre constante, independientemente de la carga que soporten o de la posición que ocupe a lo largo del recorrido”. Un proyecto que fue presentado en Suiza pero que no contó con la aceptación del público.

Torres de QuevedoPor aquellos mismos años, Torres de Quevedo también está inmerso en el estudio y desarrollo de lo que se conocía como máquinas de calcular. Así, en 1893, el inventor presenta a la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, un estudio que bajo el nombre Memoría sobre las máquinas algebraicas presentaba un modelo capaz de calcular las raíces de una ecuación de cualquier grado e imprimir soluciones.

Esta máquina algebraica diseñada por Torres de Quevedo fue una de las muchas que el inventor diseñó a lo largo de los años. Algunas de ellas pueden verse actualmente en el Museo que lleva su  nombre y que se encuentra en la ETS de Ingenieros de Caminos de la Universidad Politécnica de Madrid.

Este primer trabajo fue seguido por una serie de estudios que irían siendo presentados en Francia, hasta que en 1900 la Academie des Sciences de París publicó su recopilación bajo el título de Memoria , y un año después sus trabajos permiten que Torres de Quevedo sea escogido para formar parte de la Real Academia de Ciencias de Madrid .

A lo largo de su destacada trayectoria como ingeniero tanto a nivel nacional como internacional Torres de Quevedo fue premiado con numerosos reconocimientos a un trabajo sobresaliente. Entre estos galardones destacan el premio Echegaray, concedido en 1916 por el rey Alfonso XIII, su ingreso en 1920 en la Real Academia Española o el nombramiento como Doctor Honoris Causa por la Sorbona de París en 1922, así como su ingreso en la Academia de Ciencias de París, en 1927, nueve años antes de su fallecimiento.

Por aquel entonces, retirado ya tras una carrera de éxito, el ingeniero español dedicaba su tiempo a proyectos de menor calado como el puntero proyectable o el proyector didáctico.

Inventos de Torres Quevedo

El fondo que actualmente da vida al Museo Torres Quevedo se debe a una propuesta originada desde los miembros del Ateneo de Madrid en 1906, con el objetivo de consolidar y oficializar el centro privado que el propio Torres Quevedo mantenía y al que se le conoció oficialmente como Laboratorio de Automática, a partir de 1911.

Entre las salas de este museo, podemos encontrar ejemplos de todos los campos tecnológicos en los que el pionero español de la inteligencia artificial trabajó. Desde el transbordador hasta las citadas máquinas de ecuaciones pasando por su famoso ajedrecista, el intento de Torres de Quevedo por construir una máquina capaz de pensar.

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Torres de Quevedo comenzó su andadura como ingeniero,consiguiendo su primera patente por un pequeño funicular.

funicular español cataratas del niagara

Funicular diseñado por Torres Quevedo en las cataratas del Niágara.

Aunque este proyecto no fuese bien acogido por las mentes de la época, el inventor no cesó en su empeño durante toda su vida, y su destreza en estas máquinas fue tal que a día de hoy sigue estando activo el funicular que diseñó en 1916 para las cataratas del Niagara, el conocido como Spanish Aerocar.

La aeronáutica fue otro de los campos en los que sobresalió el inventor español. En esta materia Torres de Quevedo presentó su primer proyecto de un dirigible a las Academias de Ciencias Españolas y Francesas en 1902, recibiendo de inmediato el reconocimiento.

Telekino

Telekino/ Wikimedia Commons

En 1906 construyó su primer globo dirigible y dos años más tarde construyó el segundo con la colaboración del constructor francés Astra, quien finalmente compraría la patente. Durante la Primera Guerra Mundial, tanto el ejército francés como el inglés usaron estos dirigibles para contrarrestar los zeppelines alemanes.

Considerado un pionero de la inteligencia artificial, Torres de Quevedo deseó conseguir construir una máquina con capacidad de “reflexionar”. En este ámbito construyó dos autómatas aplicados al juego del ajedrez, que a día de hoy pueden encontrarse en el museo.

El primero fue construido en 1911 y presentado a la Academia Francesa. Ese primer “ajedrecista” solo era capaz de jugar finales del rey y la torre contra el rey. Pero era completamente automático, por lo que no requería de intervención humana y conseguía ganar todas las batallas. En 1920 Torres demostró un segundo autómata de ajedrez, que esta vez se servía de imanes bajo el tablero para mover las piezas.

Obsesionado con el desarrollo tecnológico y la innovación, Torres de Quevedo también fue uno de los primeros inventores en construir lo que podría entenderse como el primer mando a distancia de la Historia. Bautizadocon nombre de Telekino, y construido en 1903, este antecedente de los drones pretendía permitir conducir los dirigibles sin necesidad de llevar tripulación.

En 1906, Torres presentó el aparato ante el rey Alfonso XII siendo capaz de dirigir un bote desde tierra. Insipirándose en la telegrafía el receptor y el emisor de dicho aparato se comunicaban a distancia a través de ondas herzianas.

Sobre el autor de este artículo

Cristina Fernández Esteban

Licenciada en periodismo. Entusiasta de la tecnología, la literatura y el café.