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La inteligencia artificial incrementará un 1,2% el PIB mundial en la próxima década

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En total, podríamos estar hablando de unos 13 billones de dólares (13 trillion en escala corta) en actividad económica extra para 2030 gracias a la inteligencia artificial que McKinsey señala como el mayor avance desde la invención de la máquina de vapor en el siglo XVIII.

La máquina de vapor supuso una auténtica revolución a finales del siglo XVIII, abriendo todo un campo de nuevos métodos de transporte y plantas de producción que, junto a la invención de la cadena de montaje, supusieron el inicio de la industria moderna. Hasta ahora, ese está considerado el mayor impulso a la economía mundial de todos los tiempos –con permiso del uso del petróleo o la energía nuclear-, al menos hasta la progresiva incorporación de la inteligencia artificial en nuestras vidas.

Algo así viene a insinuarnos un estudio del McKinsey Global Institute, según el cual la inteligencia artificial podría contribuir con un 1,2% adicional al PIB anual en todo el planeta, al menos durante la próxima década. En total, podríamos estar hablando de unos 13 billones de dólares (13 trillion en escala corta) en actividad económica extra para 2030.

La inversión en inteligencia artificial rozará los 232.000 millones de dólares en 2025

Para ello, será necesario -y parece que probable- que alrededor del 70% de las empresas globales adopten al menos una solución de inteligencia artificial para finales de esta década, si bien muchas de ellas harán aproximaciones incluso más ambiciosas. ¿La causa? Las compañías y países que más avancen en la apuesta por la IA obtendrán entre un 20% y un 25% más beneficios en comparación con la actualidad, con lo que la timidez en estas lides parece bastante absurda.

En cuanto a los impactos específicos de la inteligencia artificial, más allá de los grandes números, el informe de McKinsey explica que esta tecnología complementará, ampliará o sustituirá el trabajo humano según el caso de uso particular, además de expandir los productos y servicios disponibles en el mercado, aumentar los flujos de datos globales y crear riqueza. En el lado negativo, y como se viene reseñando desde distintos polos, la implementación de la IA probablemente “incurrirá en una serie de costes de reestructuración corporativa y social, además de afectar el empleo y reducir el consumo” a corto plazo.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, La Razón, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Business Insider, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo, ganador del Premio Día de Internet 2018 a mejor marca personal en RRSS y finalista en los European Digital Mindset Awards 2016, 2017 y 2018.