Tecnología

La breve pero intensa historia de los satélites españoles

De 1974 a 2018, el futuro de la conectividad, la seguridad pública, la industria del ocio o la agricultura de precisión pasa por el creciente abanico de satélites españoles que pueblan nuestra órbita terrestre.

Los satélites son una parte esencial de nuestra sociedad conectada. Estos pequeños adornos, que coronan nuestra órbita terrestre desde hace décadas, son los que nos permiten desplegar Internet en zonas donde la cobertura móvil no llega, a ver televisión de alta calidad en cualquier punto del globo, a controlar sistemas críticos de ejércitos y empresas, a conocer mejor el aspecto de la superficie de nuestro planeta, a hacer agricultura de precisión o, en los casos más peregrinos, a espiar a enemigos públicos (o no tan públicos).

Multitud de aplicaciones de gran interés a las que ningún país del mundo es ajeno. Tampoco España, que cuenta con extensiones patrias en el espacio desde hace ya algún tiempo.

Hemos de remontarnos al 15 de noviembre de 1974 para encontrar el primer satélite con bandera española en el espacio. Ese día se puso en órbita el Intasat, un microsatélite que durante dos años estuvo dedicado al estudio de los electrones en la ionosfera.

El satélite más antiguo permanecerá en el espacio miles de años

No fue un proyecto demasiado ambicioso, desarrollado junto a la NASA (quien se encargó de ascender este dispositivo al espacio) pero sirvió de bautismo de fuego para una industria que había de marcar el futuro digital de nuestros tiempos. Desde entonces, España ha puesto en órbita en torno a dos decenas de satélites, de los que más de 10 están todavía operativos.

¿Qué satélites españoles hay ahora mismo en el espacio?

Entre ellos destacan los gestionados por la empresa Hispasat, la que más dispositivos de este tipo controla bajo bandera nacional, dedicados todos ellos a las telecomunicaciones. En concreto, hablamos de los Hispasat 1C, 1D y 1E y los Amazonas 1, 2, 3, 4 y 5. 

Estos últimos proporcionan servicios interactivos y aplicaciones multimedia a una gran cantidad de usuarios de América, Europa y norte de África. Hispasat además, está inmersa en el lanzamiento de dos nuevos aparatos: Hispasat AG1 y el Hispasat 1F.

Por su parte, la empresa Hisdesat, también opera dos satélites de uso principalmente militar, el Xtar-Eur y el Spainsat. Tampoco podemos olvidar otros satélite en órbita, los Deimos-1Deimos-2, de la empresa Deimos Imaging (presidida durante cinco años por el astronauta Pedro Duque). Este último estará activo hasta 2021 y se lanzó en 2014 para complementar al DEIMOS 1, el primer satélite español de observación de la tierra, lanzado a su vez en 2009. 

Los que están llegando: Ingenio y PAZ

Los satélites son parte fundamental de la estrategia española por la Sociedad Digital, así como un catalizador que mueve muchos millones de euros en ciencia y tecnología aplicadas. Una contribución neta a la Marca España que, como este mismo organismo reconoce en las aplicaciones militares y de observación, permitirá a nuestro país “alcanzar un importante grado de autonomía e independencia a la hora de disponer de datos propios sobre la seguridad de su territorio y de sus intereses en otras partes del planeta”.

Esa independencia tan anhelada pasa por la colocación de dos nuevos satélites en el espacio: PAZ e Ingenio. Con ellos, España se convertirá en el primer país europeo en disponer de un sistema dual de observación -radar y óptico- y de doble uso, civil y militar.

PAZ debería haber ascendido ya a los cielos el pasado sábado, 17 de febrero, como esa gran apuesta espacial patria de nuestros tiempos. Este satélite, fabricado por Airbus y lanzado por SpaceX, mide más de cinco metros de longitud, pesa en torno a 1,4 toneladas y presenta una forma hexagonal. 

Su misión estará ligada a varios aspectos de vigilancia y seguridad pública, incluyendo el control de las fronteras y el tráfico de embarcaciones en el Mediterráneo con el fin de prevenir el contrabando de droga y luchar contra la inmigración ilegal en un área de 300.000 kilómetros cuadrados.

Pero este satélite -operado por la empresa Hisdesat- también hará trabajos de cartografía y de análisis científico de varios parámetros atmosféricos, incluyendo la predicción y cuantificación de potenciales precipitaciones intensas.

Diseñado para una misión que durará cinco años y medio, cubrirá un área de más de 300.000 kilómetros cuadrados cada 24 horas, durante las cuales dará 15 vueltas al planeta.

Su construcción y puesta en órbita, prevista para este año, supone una inversión de 160 millones de euros.

Por su parte Ingenio, el primer satélite óptico del gobierno español de observación de la Tierra, atenderá principalmente las necesidades de los usuarios civiles. El satélite, gestionado por el Centro de Desarrollo Técnológico Industrial (CDTI), proporcionará imágenes ópticas de alta resolución a las diferentes instituciones del Gobierno español.

Estas imágenes -hasta 600 diarias-, se utilizarán para servicios de cartografía, gestión urbanística, agricultura, mapeo forestal o gestión acuífera durante un periodo de misión de al menos siete años.

Los datos recabados por el satélite serán recogidos en las estaciones de control de Maspalomas (Gran Canaria) y Torrejón de Ardoz (Madrid). Para ello utilizará la misma antena y las mismas infraestructuras que PAZ, con equipos adaptados a sus necesidades. El satélite, que ha sido construido también por EADS CASA Espacio, cuenta con un presupuesto de 195 millones de euros.

Una vieja aspiración

Los satélites de observación terrestre son una vieja aspiración española que se remonta al año 1991. En ese año, el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) trabajaba en dos posibles proyectos en el campo de la observación de la Tierra: el satélite Ishtar y el llamado proyecto CESAR. Ninguno de los dos salió adelante en ese momento, pero fueron la semilla para la puesta en marcha de un programa propio de observación terrestre.

Algo que se consiguió en 2007, con la puesta en marcha del Programa Nacional de Observación de la Tierra por Satélite (PNOTS). Ambos aparatos -el radárico PAZ y el óptico Ingenio- forman parte del segmento de vuelo del programa, el cual busca colocar a la industria nacional a la vanguardia de los programas espaciales europeos y mejora la posición de España dentro del programa Copérnico de la ESA y la Unión Europea, el proyecto de observación de la Tierra más ambicioso de la historia.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, La Razón, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Business Insider, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo, ganador del Premio Día de Internet 2018 a mejor marca personal en RRSS y finalista en los European Digital Mindset Awards 2016, 2017 y 2018.