Tecnología

El Internet de las cosas y su impacto socioeconómico, a debate

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Escrito por Esther Macías

El ‘Internet de las cosas’ cambiará por completo (ya lo está haciendo) el escenario socioeconómico actual. Sobre ello versó el primer encuentro virtual organizado por TICbeat y Mashme.tv enmarcado en la iniciativa Debate Center. Estas son sus conclusiones.

Internet ya no es un coto exclusivo del PC. El auge que los smartphones y las tabletas han tenido en el mercado en los últimos años han agrandado la capilaridad de la Red hasta límites insospechados. Pero hay más: toda una avalancha de dispositivos ponibles, los famosos wearables, y un sinfín de sensores y dispositivos de toda índole con capacidad de conexión, de recibir, emitir e incluso analizar datos nos rodean cada vez más. Gartner aventuraba recientemente que en 2020 el número de objetos con acceso a Internet llegará a los 30.000 millones en todo el mundo. La cifra es asombrosa, sobre todo si la comparamos con los 2.500 millones que había en 2009, la mayoría de ellos teléfonos móviles, tabletas y ordenadores. El llamado Internet de las cosas ha llegado para quedarse y cambiará por completo el escenario socioeconómico tal y como hoy lo conocemos, con un impacto directo en ámbitos como la sanidad, el sector financiero, la fabricación, el retail

Este nuevo panorama y sus principales consecuencias para la sociedad actual protagonizaron el primer encuentro virtual enmarcado en Debate Center, una iniciativa impulsada por TICbeat y la plataforma de videocolaboración Mashme.tv con el objetivo de analizar en profundidad las principales tendencias que se vislumbran en el ámbito de la tecnología y la economía digital. El debate, celebrado el pasado 21 de mayo y que fue patrocinado por Telefónica, contó con la presencia de cuatro expertos del mercado que reflexionaron sobre esta temática: Julián Beltrán, CEO de Droiders; Ángel Rodríguez, head of B2B Marketing & Product Marketing en Samsung Electronics; Carlos Ralli, arquitecto de Internet de las cosas y uno de los ingenieros del grupo de desarrollo de la plataforma de servicios de Future Internet FI-WARE de Telefónica; y Pedro Diezma, CEO de la empresa de tecnología Zerintia Technologies y la incubadora de negocios Grupo Kebala.

“Cuando Tim Berners Lee dijo que hasta una bombilla iba a tener una dirección IP muchos se rieron y ahora, con el uso de la domótica y la tendencia de acercar Internet a los dispositivos se va a conseguir”, abría el debate Beltrán, de Droiders.

Por su parte, Carlos Ralli, de Telefónica, reconoció que esta evolución está suponiendo una nueva dimensión para los operadores y los proveedores de internet y servicios digitales: “Hace unos años se hablaba de M2M (Machine to Machine) para conectar dispositivos y redes de dispositivos de modo que estos estuviesen accesibles y proporcionasen información a determinados servicios, a silos de servicios o verticales de servicios M2M. Pero esta tendencia se tiene que hacer horizontal. Queremos que los dispositivos estén conectados y que proporcionen datos, de modo que haya desarrolladores que puedan explotarlos en tiempo real para construir servicios, por ejemplo, en el caso de las ciudades inteligentes. Es decir, la tendencia ahora no pasa solo por desarrollar servicios sino por crear un ecosistema a completo de innovación”.

Para Ángel Rodríguez, de Samsung, la era en la que Internet estaba ligada al PC ha pasado ya a la historia: “Empezaron a conectarse también los smartphones, las tabletas, luego las televisiones inteligentes y ahora vemos la ola de los wearables: relojes y gafas inteligentes, e incluso otra serie de dispositivos y entornos como las propias casas que se hacen inteligentes; incluso los termostatos estarán conectados a la Red en busca de una mayor eficiencia energética en el entorno doméstico”. Rodríguez añadió que las ciudades serán digitales, las oficinas inteligentes y las fábricas cambiarán por completo su forma de producir gracias al auge del Internet de las cosas, como también se transformará la experiencia de compra y el ámbito del retail con la conexión directa del consumidor con la tienda.

Angel_RodriguezLas ciudades serán digitales, las oficinas inteligentes y las fábricas cambiarán por completo su forma de producir gracias al auge del Internet de las cosas”, según Rodríguez

 

 

“Diversos estudios de mercado estiman que para el año 2018 los wearables, coches y televisiones inteligentes equipararán en volumen de unidades el mercado que se estima para entonces para las tabletas –sentenció–. De hecho, para 2017 el Internet de las cosas ya será mayor que el mundo del PC, la tableta y el smartphone juntos”. Datos que indican, según el portavoz, que esta tendencia está empezando a ser una realidad.

Éste es, en opinión de Pedro Diezma, de Zerintia, un “momento único y apasionante”. “En 2030 el 50% de la población estará viviendo en ciudades lo que significa que el Internet de las cosas y esa gran información que podremos recibir va a tener que filtrarse a través de dispositivos wearable”. Por un lado, explicó, el ponible o vestible convierte a los usuarios en emisores de información ya que capta información de éstos; pero por otro estos aparatos también tendrán que filtrar al usuario la gran cantidad de datos que recibe de su entorno. ¿Cuándo ocurrirá esto?: “2018 es una buena aproximación”, se aventuró Diezma. Desde luego, como éste indicó, se presentan unos años especialmente apasionantes para los desarrolladores de aplicaciones y soluciones para este nuevo elenco de dispositivos.

Principales desafíos

Claro que la adopción del Internet de las cosas en general y los wearables en particular no será fácil. “Nos tendremos que adaptar al nuevo entorno”. Un escenario que requiere un proceso de entendimiento, por ejemplo, en el caso de las Google Glass, las gafas inteligentes de Google, que habrá que aprender a usar y a las que habrá que habituarse. “Pero la brecha tecnológica irá poco a poco acortándose. Al igual que nos adaptamos al móvil en su día lo haremos a los wearables. De hecho, esta adaptación puede ir rápida si vemos utilidad a los productos. En mi opinión, se adoptará de forma más veloz la tecnología wearable que la móvil”, aseveró Diezma.

Pedro_DiezmaSe adoptará de forma más veloz la tecnología ‘wearable’ que la móvil”, indicó Diezma

 

 

 

El problema, añadió Ralli, es la estandarización”. En esta línea explicó que mientras que al desplegar los primeros servicios móviles de voz (con la tecnología GSM) sí había mucha estandarización previa a nivel de redes, con el despliegue de los servicios de datos vía móvil (UMTS) hubo menos, lo que complicó el proceso. “Yo compararía la llegada del Internet de las cosas con este segundo mercado de los datos móviles. Los principales retos son la conectividad y la estandarización”, apostilló, añadiendo, además, que, no obstante, el mayor desafío es cómo aplicar esta ola tecnológica. “Además, aunque ya hay muchos wearables, éstos tienen un uso muy concreto y no pueden comunicarse entre sí. Se está intentando hacer a través de plataformas cloud pero al final veremos esta integración en otras capas. Habrá estándares que permitan que estos dispositivos ponibles puedan hablar unos con otros”, sentenció.

Carlos_RalliLos principales retos del Internet de las cosas son la conectividad y la estandarización”, afirmó Ralli

 

 

 

Otro de los desafíos de esta nueva ola de dispositivos conectados será la seguridad y la privacidad. “El 40% de las compañías ven la seguridad como un inhibidor a la hora de adoptar una aplicación móvil”, señaló Rodríguez. Por ello, indicó el portavoz, “el desarrollo de aplicaciones en entornos seguros es crítico para el crecimiento del Internet de las cosas”.

“En lo que respecta al uso concreto de las Google Glass –afirmó Diezma–, los retos de seguridad que éstas tienen son los mismos que los del smartphone. Hay barreras de seguridad física y lógica pero los desarrolladores estamos trabajando en ellas de modo que aquellos que trabajen con las Glass lo hagan con total garantía”.

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La aplicación de estas tecnologías, el factor clave

¿Qué sectores se verán más beneficiados por el auge del Internet de las cosas? ¿Dónde se verá de forma más clara las bondades de la aplicación de estas tecnologías? Según Julián Beltrán, la sanidad es uno de los segmentos donde se apreciará primero. “Por ejemplo, fueron los médicos los primeros que empezaron a ver la utilidad de las Google Glass. El reloj inteligente que prepara Apple también estará muy enfocado a la mejora de la salud, el fitness, el estilo de vida…”. En opinión del CEO de Droiders, la experiencia que tienen los usuarios con una aplicación para un wearable debe ser distinta a la que tienen con un smartphone. “Así al menos nos lo indican nuestros clientes”, reconoció, indicando, además, que será una killer application la que hará que la acogida de estos dispositivos se dispare. “Fue el Whatsapp lo que hizo que mi madre al final usara smartphone”, explicó, “las aplicaciones claves serán las que den sentido a los nuevos dispositivos; pero la gran killer app aún no ha salido”. Los wearables servirán, además, para “compartir experiencias, sabremos cómo es tirarse en paracaídas, cómo es ser piloto…”.

Julian_BeltranSerá una ‘killer application’ la que hará que la acogida de estos dispositivos se dispare”, vaticinó Beltrán

 

 

 

También para Diezma el mundo de la salud y el bienestar será uno de los ámbitos donde más aplicación tiene la ola de ponibles que vienen. “Los dispositivos vestibles potencian nuestras capacidades y nos permiten conocernos más: cuánto y cómo dormimos, si tenemos que hacer más deporte… Toda la información que lanzamos a la red nos aporta datos útiles. Además, podrán hasta posibilitar un diagnóstico precoz de enfermedades”.

El ámbito de la industria será otro gran afectado positivamente. “Supondrá una manera diferente de hacer las cosas en las empresas, y de ahorrar costes en procesos de mantenimiento, logísticos, de transporte, a la hora de hacer peritajes en el sector de los seguros… –indicó el CEO de Zerintia–. Estamos en los inicios de todo esto; la forma en la que están concebidas las Glass es algo casi arcaico en comparación con lo que habrá dentro de unos años: lentillas, gafas de realidad aumentada… Pero por algún sitio tenemos que empezar”.

El retail, según Diezma, será otro segmento que entrará, aunque algo más tarde, en el Internet de las cosas. “Las grandes marcas y superficies serán las primeras que probarlo, pero irán poco a poco. Mejorará sin duda el proceso de compra y el contacto con el consumidor será más cercano”, afirmó.

Ángel Rodríguez apuntó otros sectores donde el impacto del Internet de las cosas será especialmente fuerte. “El auge de las Smart TV, por ejemplo, incidirá en el mundo de la publicidad, de la comunicación con el usuario… En general, los wearables y sensores inteligentes impactarán en la eficiencia energética, en el mundo de la educación… También hay un potencial de negocio para el Internet de las cosas en el coche conectado, hay que tener en cuenta que el vehículo es el cuarto lugar donde invertimos más tiempo al día (después de en el trabajo, durmiendo y en lugares de ocio). Además, el hecho de que el smartphone tenga una penetración tan alta en España ayudará a impulsar el Internet de las cosas”, señaló.

“Desde luego para que las aplicaciones de los wearables tengan éxito es fundamental que la barrera de entrada para los desarrolladores sea baja y que éstos puedan participar en el beneficio del Internet de las cosas. Es la clave para el despliegue del Internet de las cosas masivo –afirmó Ralli–. Para ello es importante crear plataformas abiertas de innovación de modo que se encuentren servicios útiles para los usuarios”.

Además, Ralli indicó que es difícil que una empresa encuentre cuáles son las killer apps: “Son los desarrolladores son los que tienen que hacerlas”. Señaló, por otro lado, que incluso ya se está viendo la creación de plataformas de hardware abierto para desarrollar wearables. “Los que se lleven de calle a los desarrolladores conseguirán tener en sus dispositivos las apps más útiles”, añadió.

¿Qué ocurrirá con el ‘smartphone’?

Gafas, relojes, incluso lentillas inteligentes… Con todo este elenco de wearables, ¿dónde queda el smartphone? ¿Tiene recorrido? Para Rodríguez, de Samsung, sí y mucho. “Además, este no deja de ser un dispositivo a través del que accederemos a otros. Por ejemplo, con el smartphone podremos conectar la calefacción antes de llegar a casa. También lo conectaremos al coche, etc.”.

Respecto a otra ‘pregunta del millón’, cuál será el wearable que triunfe, Diezma lo tiene claro: “En el corto plazo los relojes inteligentes serán los que se lleven el gato al agua. Estamos todos esperando a que Apple saque el suyo para dar el espaldarazo definitivo a esta tendencia. Además, en los próximos meses veremos el lanzamiento de una nueva generación de estos relojes, como el Moto 360”.

En el corto plazo triunfarán los relojes inteligentes, seguidos de las bandas y pulseras; las gafas irán poco a poco”, según Diezma

En un segundo puesto, según el CEO de Zerintia, estarán las bandas inteligentes, mientras que las gafas irán poco a poco. “De hecho, nosotros vemos las Google Glass como una herramienta de trabajo, no como un wearable para el gran público, sino como un dispositivo que ayuda a médicos, a empresas, etc. a realizar mejor su trabajo”.

Yo sí apuesto por las Google Glass para el gran público”, apostilló al respecto Julián Beltrán. Eso sí, indicó que confía en su despliegue masivo para la próxima versión, no la actual. “Pero las Glass tienen muchas utilidades para la gente. Podrán tomar fotos de forma más rápida, la conectividad es mejor, se podrá acceder a las apps de manera más interesante, hay ya aplicaciones curiosas para correr y hacer fitness… Las personas perderán el miedo a este dispositivo”. En definitiva, en palabras del CEO de Droiders, “apostamos por las Google Glass no por lo que son hoy sino por lo que serán mañana. Los wearables como los relojes y las pulseras tendrán sentido pero será como estar dentro de una película de Star Trek, mientras que las Glass permitirán actuar de forma más natural. Cuando te habitúas a ellas y luego no las tienes es como si te faltara un sexto sentido. Conforme se vayan desarrollando aplicaciones encontraremos más utilidades”.

Desde Samsung, compañía que ya ha lanzado diversos relojes inteligentes y una pulsera, Ángel Rodríguez constató la buena acogida que estos accesorios están teniendo en el mercado. “Y esperamos una acogida cada vez mayor. También hay mucho interés por parte de los desarrolladores tanto en el mundo profesional como en el de consumo”, apuntó.

Las Google Glass, ¿para cuándo?

Teniendo en el debate a dos responsables de empresas que trabajan desarrollando para las Google Glass (Droiders y Zerintia) la pregunta era inevitable: ¿cuándo se comercializará en España uno de los wearables más esperados?

Según Beltrán, aunque ahora se está vendiendo la versión actual en EE UU hasta agotar existencias, la nueva versión, “la que nos convencerá del todo”, sobre todo gracias a la alianza con la empresa fabricante de las gafas Rayban, llegará próximamente. “Es el diseño lo que hace que la gente se enamore del dispositivo; así pasó con el iPhone”, señaló el CEO de Droiders.

Diezma sí se atrevió a mojarse: “La próxima versión de las Google Glass, la 3, llegará al mercado español dentro de seis meses”.

Hacia las ciudades inteligentes

Uno de los ámbitos donde ya se está viendo el potencial del Internet de las cosas es en el mundo urbano. “Queda camino por recorrer pero España tiene una posición de liderazgo importante en el área de las ciudades inteligentes”, explicó Ralli. El portavoz de Telefónica destacó especialmente el caso de la ciudad de Santander, premiada por el Senado, y donde se han desplegado ya más de 20.000 sensores. “Aunque los retos no son solo tener los dispositivos conectados sino, de nuevo, moverse a una plataforma abierta, convertir a la ciudad en un ecosistema de innovación”.

España tiene una posición de liderazgo importante en el área de las ciudades inteligentes”, afirmó Ralli

Sevilla, Málaga, Valencia, Pamplona y Madrid son otros ejemplos destacables en España en el campo de las ciudades inteligentes, según Ralli. “Vemos con orgullo que otras ciudades de fuera de España están interesadas en lo que se está haciendo aquí. Y tenemos empresas como Libelium que son una referencia en la fabricación de sensores”, señaló. “En no más de cinco años tendremos una ciudad inteligente que tenga el suficiente número de casos de éxito para que todas las ciudades quieran serlo”, vaticinó Ralli para quien las smart cities es el espectro donde se ve de forma más rápida la utilidad del negocio del Internet de las cosas.

Imagen: Shutterstock

Sobre el autor de este artículo

Esther Macías

Periodista especializada en tecnología, innovación, economía digital y emprendimiento. Tras un largo paso por iWorld y ComputerWorld, desde 2013 estoy inmersa en la prodigiosa aventura de TICbeat como jefa de redacción.