Ingeniería de software y matemáticas, más unidas de lo que nos imaginamos

Hands using laptop with mathematical formulas. Online education concept

Escrito por Redacción TICbeat

Dicen que la etimología sirve para explicar gran parte de la realidad que vivimos hoy en día. En el caso de los algoritmos informáticos, si nos remontamos a sus orígenes lingüísticos, lo que nos encontramos es una evolución de la palabra latina algorithmus, que a su vez procede del matemático persa Al-Juarismi.

Una relación, la que une a las matemáticas y los sistemas que sustentan la inteligencia artificial, que se remonta por tanto a las civilizaciones más antiguas de nuestro mundo.

Regresando a la actualidad, cada vez son más las empresas y organismos que optan por incorporar a matemáticos para complementar sus equipos de ingenieros de software a la hora de desarrollar complejos algoritmos matemáticos para las aplicaciones más exigentes de la sociedad digital.

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Es el caso de Leila Shafti, quien dio el paso de esta ciencia pura a su uso informático de forma natural a lo largo de su carrera.

“Empecé mi carrera en matemáticas aplicadas cuando estaba en Londres, ahí fue cuando comencé a adaptarlas a la informática y comencé una investigación en inteligencia artificial, algoritmos genéticos y aprendizaje automático que he continuado cuando llegué a España”, nos explica la experta, ahora profesora en U-tad.

En concreto, Shafti desarrolla mecanismos de optimización de probabilidades inspirados por la evolución biológica. “Se usa a la hora de analizar probabilidades y en proyectos de aprendizaje profundo, porque lo que buscamos es optimizar un problema cualquiera que tenemos… especialmente cuando no tenemos suficientes datos para que el sistema informático pueda aprender por si solo”, comenta.

La inteligencia artificial no es solo programación: son muchas técnicas que se aplican y muchas vienen de las matemáticas. Son universos que están muy conectados entre sí”.

De la teoría a la práctica, Leila Shafti nos explica cómo su trabajo puede impactar en nuestras vidas: “Imaginémonos una casa sensorizada que recoge datos del entorno y aventura lo que el usuario necesita y, de este modo, automatiza sus tareas.

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Por ejemplo, para las personas dependientes, el sistema de inteligencia artificial puede aplicar estos métodos para ayudarles a mejorar su calidad de vida al encender la luz cuando un usuario entra en la casa, o poner en marcha la cafetera o la televisión en el momento preciso.

Todo pasa por conocer los hábitos y patrones de comportamiento de las personas”. En esta ecuación, tal y como explica la profesora de U-tad, la clave es contar con cuantos más datos posible para elaborar el algoritmo perfecto.

Y en ese proceso, los smartphones son una fuente casi inagotable de información. “Tenemos una interacción muy alta con ellos y cualquier teléfono puede aprender lo que necesitamos en cada momento y adaptarse a nuestras necesidades.

Sin ir más lejos, el GPS puede inferir lo que estamos haciendo en la carretera para anticiparse y ayudarnos, todo ello basado en aprendizaje automático”, sintetiza Leila Shafti.

Ante esta interrelación de disciplinas, algunos centros universitarios están proponiendo titulaciones que combinan el conocimiento de ambas disciplinas. Es el caso de U-tad, que cuenta con un Doble Grado en Ingeniería del Software y Matemáticas en el que se profundiza en la aplicación de los principios de esta ciencia pura para la ingeniería más actual y los próximos paradigmas de inteligencia artificial.

Siempre, como no deja de repetir Shafti, con el objetivo único de que los sistemas informáticos eleven nuestra calidad de vida. “El objetivo es que la tecnología nos ayude, no reemplazarnos, sino mejorar la vida humana: tener más tiempo para nosotros, para disfrutar de nuestras vidas o hacer cosas que no podemos hacer con las rutinas del trabajo”, explica la profesora, matemática e ingeniería por vocación.

TICbeat para U-tad