Tecnología

El uso masivo de la impresión 3D llegará más tarde de lo esperado

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Escrito por Esther Macías

A la impresión 3D le quedan entre cinco y diez años para extenderse en el mercado de consumo de forma generalizada. Al menos esta es la visión de uno de los oráculos de la industria tecnológica, Gartner.

Toda expansión tecnológica lleva un tiempo. No se generaliza de forma masiva en el mercado una nueva tecnología de la noche a la mañana. Con la impresión 3D, una de las grandes tendencias de esta industria en los últimos tiempos y que puede derivar, según los expertos, en una nueva revolución industrial, ocurrirá igual. Así lo indican los analistas de Gartner, que en un estudio sobre esta materia (llamado “Hype Cycle for 3D Printing, 2014“) aseveran que al menos hasta dentro de cinco años e incluso diez no se habrá extendido en el terreno del consumo. En otros campos más profesionales, como el mundo de la empresa y la medicina, sí parece que tendrá una acogida más rápida, entre dos y cinco años.

En el informe, el vicepresidente de investigación de Gartner, Pete Basiliere, realiza una radiografía de la situación actual de los proveedores de este tipo de máquinas: unos 40 fabricantes, indica, venden impresoras 3D dirigidas a las empresas, mientras que unas 200 startups de todo el mundo están ahora desarrollando impresoras 3D para consumo y empezando a comercializarlas. Unas máquinas, estas últimas, aún caras (cuestan varios cientos de dólares) pero que irán poco a poco disminuyendo de precio y copando terreno. De hecho, el mundo del consumo es, junto al industrial y al de dispositivos médicos, donde más expectativas existen alrededor de esta tecnología.

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Empresa y consumo, dos ámbitos radicalmente diferentes para la impresión 3D

Entre las conclusiones del informe Gartner destaca dos realidades: la primera es que el mercado de impresión 3D difiere enormemente en función de si se dirige a la empresa o al consumidor final. Aunque en sus primeras etapas hay más similitudes las diferencias se van acentuando debido a los distintos usos que ambos segmentos harán de esta tecnología, así como los requisitos que necesitan para ello.

La segunda realidad es que la impresión 3D no es una sino siete tecnologías diferentes. “La ola que existe en el uso de la impresión 3D en el hogar ofusca la realidad de que ésta implica un complejo ecosistema de software, hardware y materiales cuyo uso va mucho más allá del de la impresora de papel”, indica Basiliere. El analista explica, además, que estas tecnologías no solo tienen pros y contras sino que, por otro lado, las impresoras trabajan con materiales y tamaños muy distintos. Esto conlleva que las organizaciones deben empezar a trabajar teniendo los productos finales en mente. “Primero hay que fijar el material y los requisitos de rendimiento y calidad de los productos que se quieren crear; en segundo lugar hay que determinar cuál es la mejor tecnología de impresión 3D; y en tercer lugar elegir la impresora 3D adecuada”.

Usos más comunes de la impresión 3D

Respecto a los usos más frecuentes de la impresión 3D, Gartner resalta el prototipado de productos que, de hecho, es el área por la que muchas empresas están adoptando esta tecnología. Muchas, de hecho, ya se han percatado de las ventajas que supone poder hacer de forma barata y personalizada un producto antes de fabricarlo a gran escala. Gracias a ello, indica el analista, “los riesgos asociados con el diseño, la forma y la funcionalidad de los productos en los programas de investigación y desarrollo se reducen o mitigan”. Además, recuerda, la impresión 3D puede utilizarse para soportar nuevos procesos de fabricación y reducir las agendas de desarrollo de producto.

En cualquier caso, lo que está claro es que entre los dos y cinco próximos años el mundo de la impresión 3D en la empresa experimentará un momento dulce, derivado de los avances producidos en el software relacionado con el diseño y la creación de piezas en este tipo de máquinas, los escáneres en 3D y las oficinas de servicios de impresión en 3D. El auge de esta tecnología se manifestará especialmente, como veíamos, en el mundo de la sanidad, donde la fabricación personalizada de implantes y prótesis con este tipo de máquinas será cada vez más frecuente.

Dentro del ámbito corporativo pero ya más a largo plazo (en diez años en adelante) este auge llegará a la macroimpresión de estructuras que empieza a hacer sus primeros pinitos.

 

Sobre el autor de este artículo

Esther Macías

Periodista especializada en tecnología, innovación, economía digital y emprendimiento. Tras un largo paso por iWorld y ComputerWorld, desde 2013 estoy inmersa en la prodigiosa aventura de TICbeat como jefa de redacción.