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La historia del falso estudio sobre los usuarios de Explorer

explorer tontos falsoRecientemente circuló por la web un estudio que afirmaba que los usuarios de Explorer tienen un cociente intelectual más bajo que los que utilizan el resto de navegadores. Apareció publicado en una gran cantidad de medios (incluido TICbeat) de la talla de la BBC, CNN, Forbes o Mashable. Ahora se ha descubierto que la historia era falsa, la página web de la supuesta empresa analista era un disfraz y los datos inventados.

El estudio estaba realizado por una supuesta consultora canadiense, AptiQuant, que afirmaba haber elaborado un informe en el que se decía que los usuarios que utilizaban Internet Explorer tenían el cociente intelectual más bajo. La compañía ficticia aseguraba haber llevado a cabo un test online a alrededor de 100.000 personas, obteniendo estos resultados, según publicamos en TICbeat.

La realidad era algo diferente. La página web de la mencionada entidad AptiQuant en realidad había sido creada recientemente. Las imágenes de la plantilla habían sido tomadas del site corporativo de una compañía (esta sí, real) con sede en París.

En CBR se han dado cuenta de que la descripción sobre la compañía es bastante parecida en ambas páginas web. Sólo cambian el nombre del fundador y el de la empresa. En estos enlaces se pueden comparar las dos descripciones (en inglés): la de la falsa compañía y la de su modelo inspirador francés.

Desde la compañía francesa, Central Test, aseguran: “Puedo confirmar que no existe ninguna relación formal entre Central Test y la compañía llamada AptiQuant”, señalaron en unas declaraciones a CBR. Las imágenes de la plantilla de empleados son las mismas, aunque el nombre aparece cambiado.

No se sabe quién está detrás del falso estudio y su distribución, pero si su trabajo era difundirlo lo ha hecho muy bien. Ahora que se conoce la falsedad ya ha sido publicado en una gran cantidad de sitios web, muchos de los cuales no se molestarán en desmentir su veracidad.

Es posible, según apuntan desde CBR, que se trate de una estrategia de marketing. Puede que con el objetivo de poner trabas a la utilización de Explorer o incluso, después de haberse difundido viralmente la historia, y posteriormente quedar demostrada su falsedad, para dar publicidad al navegador de Microsoft.

En todo caso la importante difusión que ha tenido esta historia – aún teniendo detrás una farsa muy elaborada, lo que no deja de tener su mérito – debería servir para que nos replanteemos el grado de credibilidad que damos a ciertas fuentes de información.

Sobre el autor de este artículo

Pablo G. Bejerano