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Google se vuelve loca ‘tirando’ cables submarinos para impulsar su oferta cloud

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Google tiene inversión directa en 11 cables submarinos, contando ya los 3 anunciados hoy, con lo que la calidad de la conexión se antoja el elemento diferencial de su propuesta cloud frente a Amazon Web Services o Microsoft Azure.

Decir que en la industria de nube pública la competencia es feroz no es ninguna novedad. Incluso, algunos podrían considerar que nos quedamos cortos: la batalla entre Amazon Web Services, Microsoft Azure y Google Cloud es encarnizada, milímetro a milímetro y cliente a cliente. Lograr que una gran empresa suba sus aplicaciones a su plataforma o que utilice alguna de las soluciones preconfiguradas en modo SaaS se antoja como una victoria no sólo económica sino moral sobre sus rivales. Eso sin incluir en la contienda a actores más específicos que también están siendo especialmente agresivos, como IBM u Oracle. 

Hace unos días os contábamos cómo AWS sigue reteniendo el liderazgo holgado del mercado de cloud pública, con un un 62% de ‘market share’, seguido de un tocado en gracia Azure que copa ya el 20% del sector. ¿Y qué pasa con el tercero en discordia? Google Cloud también ha crecido en el último año, pero sigue lejos de sus rivales con un 12% de la tarta total y cada vez más lejos de la propuesta de Microsoft.

Por eso se antojaba necesario un golpe de efecto que mostrara la apuesta decidida de los de Mountain View por el segmento de negocio empresarial. Un movimiento que ha llegado hoy, en forma del anuncio simultáneo de tres nuevos cables submarinos para prestar soporte a las comunicaciones de sus clientes de servicios cloud. Y, de regalo, también se ha anunciado la entrada en cinco nuevas regiones a lo largo de los próximos años.

Tendencias en cloud computing para 2018

Empecemos por el final -o el principio, según sea su posición filosófica-. Google expandirá sus infraestructuras de nube a Montreal y Holanda durante el primer trimestre de 2018, a las que seguirán Los Ángeles, Finlandia y Hong Kong. 

Nuevas localizaciones que se unirán a una compleja y ambiciosa red de centros de servicio cloud, nodos de comunicaciones y cables submarinos que permiten interconectar toda la infraestructura de Google y, por ende, los datos de sus clientes. Ahí es donde entra en juego la otra gran novedad: tres nuevos cables submarinos previstos para 2019. En concreto, se trata de Curie, un cable privado que conectará Chile con Los Ángeles; Havfrue, un cable compartido que conectará los Estados Unidos con Dinamarca e Irlanda; y el sistema de cable Hong Kong-Guam, un cable compartido que interconectará los principales centros de comunicación submarinos en Asia.

Estos cables (desarrollados en el caso de los compartidos junto a TE SubCom y NEC) conformarán el total de 11 cables que constituyen las arterias de comunicación de Google, contando tanto los ya existentes como los previstos o en construcción. A ello hemos de unir la capacidad que la propia Google admite contratar a cables de terceros para completar su cobertura y proporcionar un mejor servicio en determinadas áreas.

Vemos, con este anuncio sobresaliente, cuál es la propuesta de valor diferencial con la que Google quiere asaltar la banca que en estos momentos controla con celo Jeff Bezos: Google Cloud quiere posicionarse como el proveedor de nube pública con mejor rendimiento, velocidad y seguridad frente a rivales sin red propia. Por el contrario, en el caso de la compañía de Larry Page y Sergey Brin, su infraestructura tiene números de auténtica impresión: 100 puntos de presencia, más de 7.500 ubicaciones de ‘edge nodes’, 90 ubicaciones de CDN Cloud, 47 de interconexión dedicadas y 15 regiones con presencia de Google Cloud Platform.

“En pocas palabras, no sería posible entregar productos como Machine Learning Engine, Spanner, BigQuery y otros servicios de Google Cloud Platform y G Suite con la calidad de servicio que los usuarios esperan sin la red de Google“, explican desde la propia multinacional. “Nuestros sistemas de cable brindan la velocidad, capacidad y confiabilidad por la que Google es reconocida en todo el mundo, y en Google Cloud, nuestros clientes pueden hacer uso de la misma infraestructura de red que impulsa los propios servicios de Google”.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, La Razón, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016 y 2017.