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Google se empapa en la Tomatina de Buñol

Google se empapa en la Tomatina de Buñol
Escrito por Manuela Astasio

El gigante de Internet celebra setenta años de lanzamiento de tomates en su doodle y en Street View.

De fiesta prohibida por el franquismo a atracción visual para turistas de todo el mundo. Así ha evolucionado la Tomatina, esa fiesta pagana del municipio valenciano de Buñol a la que hoy, el mismo día que se celebran sus primeros setenta años de vida, Google ha decidido rendir homenaje.

Y no solo lo ha hecho, como suele ser costumbre, con un doodle especial para la ocasión, que se ve en veinte de sus dominios internacionales, en el que se observa cómo un grupo de chavalillos que han tomado un camión de tomates se divierten lanzándose esta hortaliza y salpicándolo todo de rojo. Además de eso, como explica un post en el blog oficial de Google España, Pegman, el muñeco que acompaña a los usuarios en la navegación por los mapas de Google Street View, también luce un hermoso tomate en la cabeza, y el vehículo que toma las imágenes de este servicio estará hoy en las calles de Buñol inmortalizando esta edición de la fiesta.

El  último miércoles de agosto de cada año este pueblo del Levante español ve cómo su población se triplica ante la visita de decenas de miles de personas llegadas de todos los rincones del mundo, atraídas por la explosión roja de este lanzamiento masivo de tomates, al que también acompañan, como a muchas celebraciones al aire libre en nuestro país, conciertos y fiesta en la calle, entre otras actividades.

Google se empapa en la Tomatina de Buñol

Foto cc: Łukasz Lech

Sin embargo, hasta la década de los ochenta la Tomatina fue una gran desconocida incluso para los propios españoles. De acuerdo con su web oficial, fue en 1983 cuando un reportaje de TVE descubrió esta particular celebración, que en 2002 fue declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional y cuya popularidad no ha dejado de extenderse más allá de nuestras fronteras.

Aunque este tipo de festejos suelen estar asociados con excedentes de cosecha de determinados alimentos, las crónicas oficiales dicen que el origen de la Tomatina en realidad tuvo que ver con un ataque de ira. El último miércoles de agosto de 1945, en pleno disfraz de gigantes y cabezudos de las fiestas patronales de Buñol, unos jóvenes se colaron entre quienes desfilaban, tirando a uno de ellos al suelo. La víctima, muy enfadada, terminó emprendiéndola a tomatazos con los gamberros, gracias a la presencia cercana de un puesto de verduras, y aquello acabó en batalla campal.

La de la Tomatina con las autoridades no ha sido, pese a su popularidad, una relación fácil. Estuvo prohibida por el franquismo al menos en dos ocasiones durante la década de los 50, aunque las protestas de los lugareños lograron que finalmente se instaurase como fiesta oficial. Y en estos últimos años de asistencia masiva ésta se ha convertido, precisamente, en fuente de algunas dificultades. En 2013 el Ayuntamiento de la localidad se vio obligado a reducir el aforo a la mitad después de que el año anterior llegaran a congregarse cerca de 45.000 personas en un pueblo que no llega a los 10.000 habitantes. Desde entonces el procedimiento pasa por poner a la venta un número limitado de localidades, aunque que seguro que cuando acabe el día todo el planeta podrá disfrutar de esta celebración gracias a la avalancha de fotos que invadirá las redes sociales.

Sobre el autor de este artículo

Manuela Astasio

Soy una periodista especializada en nada, que ha pasado por Deportes, Agroalimentación, Cultura y por la delegación de Efe en México DF. Ahora me toca hablar de nuevas tecnologías y redes sociales, cosa que hago con mucho gusto y un poco de cinismo.