Tecnología

Google ahora duda que vaya a volver a China con un motor de búsqueda

China habría bloqueado Google durante el 25º aniversario de Tiananmen

Después de que se hiciera público el proyecto Dragonfly, que tenía como objetivo construir un motor de búsqueda exclusivamente para el mercado chino censurado, ahora Google afirma que no se trató más que de un “experimento”.

La relación de Google y el gobierno chino ha sido históricamente complicada, como si de perros y gatos se tratase. La intensa censura del régimen comunista llevó a que, en 2010, la compañía norteamericana decidiera retirar todos sus productos y servicios (incluyendo su popular buscador) del milmillonario mercado chino. Pero un país con tanto potencial de consumidores y dinero no puede obviarse tan fácilmente, con lo que Google ha hecho un particular ejercicio de equilibrismos morales para nunca olvidar un regreso a esa región.

En agosto de este año saltaba la liebre: Google llevaba trabajando más de un curso en un buscador compatible con La Gran Muralla/El Gran Cortafuegos (máquina de censura del régimen local), bajo el nombre de proyecto Dragonfly. El prototipo de esta herramienta, ya presentada a las autoridades rojas el pasado diciembre, llegó a tener hasta dos versiones funcionales -“Motai” y “Longfei”- que podrían lanzarse de forma inminente una vez superada la barrera burocrática.

Este buscador censuraría contenidos en base a las exigencias impuestas desde Pekín, que bloquea cualquier crítica al gobierno; esto implicaría eliminar sitios webs y ciertos términos de búsqueda sobre derechos humanos, democracia, religión y protesta política, como explica The Intercept.

Google vuelve a chocar con la censura china y sufre el bloqueo de Gmail

Este ansia por volver a China a toda costa chocó de frente con los principios de Internet abierta y democrática que siempre ha enarbolado Google pero, también, con la oposición clara de los empleados de la firma. En una misiva dirigida a Sundar Pichai y la dirección de Alphabet, los trabajadores criticaron el secretismo con el que se ha llevado a cabo este proyecto y se opusieron claramente a ceder ante la censura comunista. “Actualmente no tenemos la información requerida para tomar decisiones éticamente informadas sobre nuestro trabajo, nuestros proyectos y nuestro empleo (…) Necesitamos urgentemente más transparencia, un asiento en la mesa y un compromiso con procesos claros y abiertos: los empleados de Google necesitan saber qué estamos construyendo”, defendían los desilusionados profesionales.

Pues bien, después de todo el escándalo, ahora Google dice que todo podría quedarse en aguas de borrajas. Según el CEO de la compañía, Sundar Pichai, todo el proyecto Dragonfly nunca se trató de nada más que un “experimento”. Contradice de este modo sus propias palabras (cuando en agosto salió a la palestra afirmando que la herramienta ya estaba “en sus primeras etapas” y las informaciones publicadas por medios como The Intercept, que ya hablaban de un estadio de desarrollo “maduro”.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, La Razón, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Business Insider, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo, ganador del Premio Día de Internet 2018 a mejor marca personal en RRSS y finalista en los European Digital Mindset Awards 2016, 2017 y 2018.