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Hacia los Gobiernos abiertos e interactivos

censura gobierno neutralidad de la redHoy día a día se crean y generan espacios donde se debate sobre el concepto del Gobierno Abierto y sus implicancias directas sobre las estructuras estatales, gubernamentales y políticas. En ellos generalmente encontramos detractores a ultranza, evangelizadores convencidos y público asustado o abrumado.

Desde mi lugar creo que en principio deberíamos dilucidar que una idea de apertura aplicada al gobierno nos debería casi forzar en forma inmediata a otro concepto muy fuerte e interesante, la transparencia. Una de las mayores demandas de parte de los pueblos al estado en los últimos años.

gobiernoEste artículo es fruto de la colaboración entre TICbeat y Palermo Valley. El autor, Juan Ignacio Belbis (@wahni), ha trabajado en campañas electorales en Argentina a escala nacional, local y provincial, ha asesorado a Partidos Políticos, Fundaciones y Funcionarios Públicos en la implementación de Tecnologías de la Información y la Comunicación en procesos de participación y comunicación política, y en gestión legislativa y ejecutiva.

¿Y porqué surge en este momento esa demanda?  En realidad no es algo exclusivo de esta nueva modernidad, pero si hay un dato que es relevante. Hoy tenemos sobreoferta de información como compradores y como usuarios, en nuestras cabezas que se van adaptando a la Sociedad del Conocimiento, se empieza naturalmente a demandar este nivel de información del Estado, en todas sus formas.

Pensar que un gobierno deba abrirse implica necesariamente que hoy lo encontramos cerrado, con cosas ocultas. Y en muchos casos es comprensible, el Estado tiene bajo su cuidado información muy sensible sobre la ciudadanía. Pero también tiene información que es necesaria para que la ciudadanía pueda tomar decisiones claras sobre los rumbos políticos y económicos tanto en su vida personal, como en sus interacciones en la sociedad.

Abrir no implica indiscriminadamente dar acceso a las bases de datos estatales, y aun si ese fuera el fin, hay un sinnúmero de procesos y etapas para llegar a ese punto. En principio debemos comprender a los gobiernos como un sistema extremadamente complejo con una infinidad de organizaciones, personas y unidades funcionales que lo componen. La tarea de diseñar una integración y normalización de los torrentes de información y datos que manejan de por sí, es extremadamente compleja.

Siempre hay lugares desde donde definir los puntos de partida. Las transacciones directas ciudadano-estado suelen ser una de las opciones más apetecibles (y simples) para comenzar a dar los primeros pasos en una tecnologización de los gobiernos. El problema es que estas iniciativas en sí mismas no aportan nada en términos conceptuales o filosóficos. Tecnologizan una acción puntual.

El desafío recae en el acto de voluntad que implica repensar los procesos de gestión estatal desde el punto de vista filosófico que la web 2.0 y su coyuntura tecnológica nos brindan como plataforma. La Colaboración, la Transparencia, la Horizontalidad, la Participación, el Beta constante son pilares desde los cuáles nos tenemos que parar necesariamente si lo que pretendemos es un avance sustantivo de cara a la desindustrialización del estado.

En términos de la Ciencia Política, es aportarle a la Gobernanza la plataforma desde la cual efectivizar un planteo de un estado moderno, relacional y resiliente. Aquí es donde las TIC’s nos aportan varias herramientas, soluciones y posibilidades para poder comenzar a pensar en un gobierno abierto, interactivo.

Hay algo de lo que debemos ser conscientes siempre que pretendamos avanzar en iniciativas de este tipo. Aun si la vocación política, la estructura tecnológica y los procesos comunicacionales confluyen en estos parámetros definidos hasta aquí, sin una participación efectiva de la comunidad deja de tener sentido.

La interacción será finalmente el último parámetro de éxito de estas iniciativas. Y el saber encontrar los puntos que sean atractivos para que la ciudadanía se involucre es todo otro debate, las necesidades no son las mismas en todos los gobiernos, ni en todas las esferas del mismo.

Hoy debemos tomarnos unos minutos como ciudadanos para fomentar estos debates, como emprendedores tecnológicos para dedicar una parte de nuestros esfuerzos a achicar las brechas para que cada vez más de nuestros pares estén en condiciones de aportar en esta construcción, y como innovadores para imaginar los puentes necesarios para pasar por alto las brechas que no podamos achicar.

Sobre el autor de este artículo

Redacción TICbeat

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