Tecnología

Así es la Generación Kindle

Escrito por Raquel C. Pico

Especial desde Barcelona. ¿Qué es lo que da nombre a una generación literaria? Un hecho relevante que los marcó a todos, una extraordinaria calidad que les da características de edad de oro, una inclinación estética… Pero hasta ahora no existían generaciones tomadas por un elemento tecnológico. No existe la generación del plumín. La generación de la Olivetti. Pero sí ha nacido ya la generación Kindle, un grupo de autores conocidos por el dispositivo para el que escriben. O al menos ya existen autores que han sido bautizados así.

Tienen edades dispersas, escriben géneros que nada tienen que ver unos con otros y tienen orígenes dispares. Desde el policía con talento literario hasta el periodista que tenía ya libros publicados y cuya valía literaria nadie ponía en entredicho. Todos sin embargo se encontraban con problemas para hacer llegar su producción al gran público y todos optaron por el programa de autopublicación de Kindle para acabar con ellos. Tras esta aventura autogestionada consiguieron el éxito en ventas y dieron el salto al mercado editorial de la mano de una editora (B de Books, la firma ebook bastante rompedora de Ediciones B) siguiendo, como explicaba Gordon Willoughby, director de Kindle para Europa, el camino inverso al habitual en la industria editorial.

KDP (Kindle Direct Publishing) es, según explicaban desde Amazon durante una mesa redonda que sentó ante los medios en Barcelona durante el Día de Sant Jordi a directivos de la firma y a autores de la generación Kindle, “una plataforma de autopublicación muy sencilla”. El autor puede llevarse hasta el 70% de las ganancias de su obra, puede lanzarla al mercado de una forma muy “intuitiva” (muchos de los autores que participaban en la mesa redonda habían empezado con KDP en inglés incluso sin dominar mucho el idioma) y puede llegar a un público que en muchos casos ya quería leerlo pero no podía.

Mesa Redonda Amazon.es

Los autores de la Generación Kindle, en la mesa redonda

Eso fue lo que sucedió con Marta Querol. La autora fue una de las diez finalistas del Premio Planeta 2007, algo que pensó le permitiría tener menos problemas a la hora de conseguir editor. Se equivocó. Su obra El final del Ave Fénix “no arrancaba”. Salió en una pequeña editorial, pero era difícil de conseguir y sus lectores le preguntaban dónde podían localizarlo. El final del Ave Fénix acabó convirtiéndose en uno de los títulos más vendidos en Amazon.es en formato Kindle.

A Antonia Corrales, por su parte, la habían catalogado como autora de thriller y suspense y su nuevo libro, que no encajaba con ninguno de esos estilos, no acababa de encontrar editor. Ignacio Carrión, otro ejemplo más, es un autor publicado, con un informe muy favorable de una agencia literaria de peso sobre su última novela pero que no encontraba editor para ella. Ambos, como Querol, fueron también primeros puestos de la lista de los más vendidos en Amazon.es. Y la lista podría seguir.

Todos los autores tienen una posibilidad de convertirse en mejores ventas en Amazon, aseguran estos autores. “En Amazon los best-sellers se cambian cada hora”, explica Esteban Navarro, otro de estos escritores (y como explica en su web la persona que está detrás de este nuevo nombre generacional). “En el caso de Amazon, los quince minutos de gloria son una hora”.

Batalla de precios

Una de las características de estos autores de la Generación Kindle es que han apostado por lanzar sus textos a precios muy bajos. “Un ebook a 12 euros es excesivo”, sentencia segura Antonia Corrales. El precio, explica, “tiene que ser equiparable con el coste de este producto”. “¿Y por qué no hacerlo barato?”, se pregunta. Los autores consensuaban bastante que lo que querían era llegar al mayor número de lectores posible. “Si lo encuentran a buen precio, lo van a comprar”.

“Perder no se pierde”, explicaba Ignacio Carrión. “Ahora mismo estoy ganando más con la edición digital que con la de papel”, defendía Marta Querol.

Todos aseguran igual que la clave para conseguir el éxito es ofrecer un producto con un buen acabado (“que cuiden la obra que van a subir”, recomendaba uno de los autores), y “creer” en ese producto. “En este territorio hay que ser osado”, alentaba Ignacio Carrión.

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Raquel C. Pico