Tecnología

El futuro de la sociedad y los modelos de negocios – entrevista a Steven Berlin Johnson

El día 2 y 3 de noviembre tuve el privilegio de cubrir para TICBeat el WOMIT, uno de los eventos internacionales más importantes en lo que respecta a innovación y tendencias.

Y por esas cosas excelentes de la vida, también pude entrevistar a varios de los oradores: con lo cual esto se transformó en una especie de soñado parque de diversiones geek.

marianoEste artículo es fruto de la colaboración entre Mariano A. Goren (@marianogoren) y TICbeat. Mariano A. Goren es desarrollador de negocios digitales centrados en la experiencia del usuario. Es cofundador de IxDA BA e investiga las dinámicas sociodigitales para la Universidad de Palermo. Escribe sobre estos y otros temas desde su web, negociosdigitales.cc

Entre ellos estaba una de las personas que más me ha inspirado en mis estudios sobre inteligencia social y ciencia de redes: Steven Berlin Johnson.

Para presentarlo, voy a utilizar un fragmento de Wikipedia que acabo de subir. Hago esto como pretexto para recordarles que está abierta la convocatoria para donar a este proyecto, con cuyo fin me siento identificado: está destinado a liberar las fronteras del conocimiento.

Si aún no hicieron su aporte, simplemente piensen cuánto da la cuenta “US$ 5 / cantidad de veces que leen alguno de sus contenidos al año” y procedan a sacarse un feo karma de encima.

Steven Berlin Johnson en el WOMIT de Buenos Aires

Steven Berlin Johnson (n. 6 de junio de 1968) es un escritor de divulgación científica norteamericano. Ha trabajado como columnista en gran cantidad de publicaciones, entre las que se destacan The New York Times, The Wall Street Journal, The Financial Times, Discover y Wired.

Fue uno de los socios fundadores de tres influentes proyectos web: el ezine “FEED” en 1995, Plastic.com en 2001 (un tradicional foro, ganador de los premios Webby) y en 2006, la comunidad online hiperlocal Outside.in.

Hecha esta presentación, paso a contarles brevemente el marco que tuvo la entrevista: uno de los momentos más interesantes de mi vida, debo confesar.

Digo esto porque desde pequeño tuve una fuerte motivación para entender cómo funciona el mundo, los mecanismos que nos hacen sociedad. Y Steven es una eminencia en el tema, así que pensé las preguntas más intensas que podía hacer.

Y el resultado, en mi perspectiva, fue más que satisfactorio. Espero que compartan luego de leer…

Pregunta – Steven, para que tengas referencia, te comento que soy un apasionado defensor de la educación no académica y experiencial, y en mi opinión los sistemas de aprendizaje están avanzando hacia ése lado (especialmente en cuanto al Aprendizaje Basado en Proyectos y la educación a distancia). Me gustaría saber cuál creés que es la innovación educativa más grande que se viene, y si estará vinculada de manera directa con la tecnología o bien tendrá su base más volcada a la dinámica y formato del aprendizaje.

Respuesta – Creo que el avance más importante en educación viene por el lado de las dinámicas de enseñanza y evaluación. Desde hace algún tiempo, sigo de cerca cómo se está utilizando todo lo referido a la aplicación de mecánicas de juegos a la educación primaria.

Tengo la oportunidad de ver cuánto entusiasmo despierta esto en los chicos, ya que mi hijo asiste a una escuela donde últimamente se empezaron a premiar los buenos resultados académicos con “medallas digitales” por tarea cumplida, muy al estilo de juegos masivos online como el World of Warcraft. Y los resultados vienen siendo asombrosamente positivos.

P – Siguiendo esta misma línea, la inteligencia social (transmisión de reglas sobre las cuales se basa el funcionamiento de la sociedad) y la inteligencia financiera son temas que siguen sin aparecer en la currícula educativa de las escuelas del mundo. ¿Por qué creés que esto sigue sucediendo?

R – Mi visión es que este tipo de ausencias del sistema educativo continúan porque provenimos de un tipo de pensamiento muy distinto, una perspectiva desde la cual todavía la inteligencia social es vista como una habilidad blanda, algo inasible.

En todo a lo que se  refiere a las múltiples inteligencias, hay que tener en cuenta que los docentes y directivos de las escuelas fueron educados en el siglo pasado y puede verse que todavía no están preparados para manejar ciertas cosas.

De todos modos, es algo más generacional que otra cosa… Creo que con el tiempo, vamos a superar esto. Fue Thomas Kuhn que dijo: “los paradigmas científicos cambian cuando la gente vieja muere” (risas).

P – Primero fue la religión, después la política, luego el psicoanálisis, hasta llegar al marketing en nuestros días. ¿Cuál será el futuro de este tipo de tecnología social?

R – Lo que nunca hemos tenido hasta ahora es una estructura donde las relaciones sociales estuvieran impresas en código, en software. Existe una arquitectura que permite leer este código y deducir fácilmente con qué personas estoy conectado.

Recuerdo haber escrito una pieza para Wired en 2001 -cuando el blogging era la gran cosa- en la cual exploré la noción de cómo los blogueros eran un portal a la web, cómo se daba este vínculo en base a la confianza y cómo la información se estructuraba alrededor de las personas y no alrededor de los bits.

Esta arquitectura es muy interesante para indagar, pero la preocupación -una gran preocupación– es que, de manera diametralmente opuesta a la arquitectura web original, está en manos de privados (puntualmente, en Facebook, Twitter y en menor medida, LinkedIn). Y no hay que olvidar que la potencialidad que tuvo la web fue dada porque nadie era dueño de su arquitectura…

No me entiendas mal: por ejemplo, conozco bien a los creadores de Twitter. Tengo una gran relación con ellos, soy un gran fan de lo que hacen y sé que sus intenciones son excelentes pero… ¡ellos tienen nuestra información! (risas).

P – Si bien las reglas implícitas del sistema social vigente han sido puestas a prueba (por medio de la hiperconectividad de las redes sociales, con ejemplos como Occupy Wall Street, los disturbios con los Chavs en Londres y los indignados en España), el sistema parece adaptarse de manera muy efectiva, demostrando una gran resiliencia. ¿Por qué pensás que esto sucede? ¿Por qué no hemos avanzado al “siguiente nivel”?

R –  Hace algunos años, escribí un libro llamado “Emergencia”, donde exploré los movimientos antiglobalización de Seattle, que tienen características muy similares a las actuales protestas.

Evaluándolas, determiné que las tecnologías son muy útil para crear conexiones: hacer confluir la presencia de muchas personas en un lugar y tiempo puntuales. Pero no son buenas –por sí solas– para generar una identidad de grupo.

De lo que carecen es de la posibilidad de dotar de sentimiento, sentido y energía a una multitud, con lo cual falta la organización que permita generar propuestas concretas. Refiero a esto como “Clustering vs Coping” (N del A: la traducción no es precisa, pero sería “agrupamiento” vs. “articulación/ entendimiento” de las masas).

Por ejemplo, el movimiento Occupy… cambió radicalmente la conversación en Estados Unidos, sobre quiénes estaban siendo responsabilizados por esta falla, la más grande del capitalismo hasta donde sabemos. La incógnita radica en si las masas podrán articularse más allá de juntarse, y ponerse de acuerdo en algunos principios que permitan cimentar una construcción social.

Lo que veo es que si bien existe un claro intento de generar nuevas propuestas (con personas facilitando asambleas y permitiendo la expresión popular) no hay todavía una tecnología que permita capitalizar algo concreto de esto, y por lo tanto creo que es esta la razón por la que no podemos esperar un cambio de reglas del sistema en el corto plazo.

P – ¿Hacia dónde se dirige la cultura del consumo? ¿Hay una esperanza para la implementación de una economía comunitaria que permita superar la radical desigualdad?

R – Se está hablando mucho del consumo colaborativo. Digamos que todavía tenemos consumismo, pero ahora nos dimos cuenta que es mejor compartido (risas).

Existe en este momento una conciencia de que es mejor compartir las cosas, y la tecnología que permite hacerlo.

Es gracioso que para contar la historia de la web, podés contar la loca historia hipercapitalista donde un grupo de chicos de 25 años hacen diez billones de dólares, pero también podés contar cómo existen proyectos exitosos vinculados con la economía del regalo. El mismo tipo de polarización existente entre modelos como el de Facebook y Wikipedia, por ejemplo.

Desde siempre hemos tenido empresas lucrativas según la cultura de la producción y el consumo, pero lo que se agrega como una nueva tendencia es este tipo de proyectos sin fines de lucro, respaldados por una legión de amateurs dispuestos a regalar su tiempo y esfuerzo para generar algo conjunto. Creo que por ahí viene algo nuevo, y que existen muchas oportunidades.

De hecho, una de las cosas de las que hablé en la conferencia de hoy era el caso de Kickstarter (una plataforma que permite a emprendedores y artistas financiarse directamente de sus  fans, familiares y amigos).
Este tipo de plataformas facilita a las personas la posibilidad de realizar actividades fuera del mercado financiero, y también genera una corriente alternativa a la simple satisfacción de comprar algo, agregando un valor, una recompensa por la operación.

Y no es menor saber que las proyecciones de Kickstarter en el segmento artístico para el año próximo se aproximan a U$S 100 millones para proyectos, cuando el monto que destinará el fondo para la arte de USA tiene previsto destinar U$S 115 millones en el mismo período. Con lo cual, Kickstarter permitirá duplicar la cantidad de proyectos creativos que estarán cristalizándose durante 2012.

Es importante destacar que esto nos lleva mucho más allá de las especulaciones, donde muchas personas decían que el proyecto era muy lindo, pero que la gente no regalaría su dinero sólo para ayudar a otros. El tema es: lo están haciendo y funciona (risas).

Creo que esto expresa una tendencia de la sociedad, que está llevando a las personas a darse cuenta que las recompensas vienen al cooperar, y que los humanos son mucho más que lo que tienen en su bolsillo.

Nota especial: Este artículo está dedicado a mi querido amigo, consejero y colega Alfredo Abad, a quien despedimos esta semana. ¡Gracias por tu legado!

Sobre el autor de este artículo

Mariano A. Goren

Mariano A. Goren es desarrollador de negocios digitales centrados en la experiencia del usuario. Es cofundador y coordinador de relaciones institucionales de IxDA BA e investiga las dinámicas sociodigitales para la Universidad de Palermo.