Impresión 3D Tecnología

Formando en impresión 3D a jóvenes autistas: Young Aspies Makers

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Escrito por Marcos Merino

Una iniciativa de la Fundación Orange, BJ Adaptaciones y Fundación Friends permite a los jóvenes autistas tomar contacto con la comunidad maker de Barcelona.

Jóvenes con autismo de alto funcionamiento formándose juntos en la adquisición de nuevas habilidades que les permitan mejorar su empleabilidad y crear, mediante impresión 3D, elementos que puedan ser útiles a personas con discapacidad física. Y todo ello desde su entorno local, apoyados por redes de expertos (en este caso, la comunidad maker de Barcelona). Éste es el objetivo de la iniciativa Young Aspies Makers, un proyecto impulsado por Fundación Orange que, de la mano de BJ Adaptaciones y Fundación Friends, se lleva a cabo en los Ateneos de Fabricación de Barcelona.

Este proyecto se enmarca, a su vez, dentro del programa “FabLabs Sociales” que la Fondation Orange ha puesto en marcha este año a nivel internacional, buscando acercar los FabLabs y el concepto “Do It Yourself” a jóvenes en riesgo de exclusión.

Contactamos con Blanca Villamía, jefe de proyectos de la Fundación Orange, que nos explica cómo la tecnología 3D está revolucionando los modos de producción:

“Adquiriendo un papel protagonista en el desarrollo de soluciones para personas con discapacidad partiendo de una filosofía impregnada por el nuevo ecosistema productivo en el que la fabricación personal, sostenible y a bajo coste se pone al servicio de las personas y de sus necesidades”.

Así, los modelos desarrollados durante el curso pasarán a formar parte de un repositorio online (llamado ‘3D for All’, de inminente lanzamiento) cuyo contenido será de código abierto y libre acceso para que otras personas podrán acceder al mismo o retocarlo.

Primera edición del curso

A lo largo del curso desarrollado en julio (en septiembre habrá una segunda edición) se constituyó un espacio de reflexión donde “los jóvenes pudieron explorar las puertas que les abre la impresión 3D de acuerdo a los intereses y la motivación de cada uno”.

Dalia Ferrán, la formadora y especialista en impresión 3D de BJ Adaptaciones comenta que cada asistente manifestó mayor interés en uno u otro aspecto relacionado con la impresión 3D:

“Algunos se mostraron interesados en seguir formándose en torno al diseño 3D de producto, objetos y/o personajes. Uno de ellos, al que le gusta mucho dibujar, lo vio como una opción para expresarse artísticamente y reproducir de manera física los personajes de sus ilustraciones. A otro le interesó el producto final y valoró la oportunidad de crear objetos físicos relacionados con su afición: los trenes. Con él se estuvo hablando sobre la opción de comercializar las piezas finales o de crear vínculos con museos de ferrocarriles y trenes ya que cuenta con conocimiento muy específico sobre este tema”.

A nivel colectivo, partiendo de la premisa de pensar en un objeto que ayudase a personas con discapacidad o dificultades en su día a día, los alumnos identificaron varias ideas de piezas útiles para pescar o jugar al golf, utensilios de cocina adaptados y piezas para sujetarlos, o rejillas para que los mandos de los videojuegos sean accesibles.

Finalmente, se ha creado una pieza para que personas con dificultades de agarre puedan jugar al ping-pong. En concreto, se ha diseñado y creado una estructura de una pieza base pensada para ser colocada entre las dos palas de ping-pong y, a partir de esta pieza, cada uno de los alumnos la ha personalizado aportando mejoras y nuevas funciones.

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“Al final del proyecto y después de que se realicen todos los cursos”, explica Villamía, “siguiendo la filosofía del bien común, las piezas impresas de los cursos con un acabado suficientemente bueno para su uso, serán donadas a una entidad de personas con discapacidad”.

Tecnología y empleabilidad de las personas autistas

Por otro lado, la búsqueda de empleo es un tema complejo para la mayoría de los jóvenes, y aún más difícil para las personas con Asperger, que presentan un estilo cognitivo particular y frecuentemente, habilidades especiales (matemáticas, tecnológicas, artísticas, y relativas a la capacidad para entender y recordar reglas, patrones y detalles).

“Por lo tanto”, explica Villamía, “a pesar de los obstáculos a los que se pueden enfrentar estos jóvenes a la hora de encontrar trabajo, con una formación y orientación adecuada, la industria tecnológica puede ser un entorno favorable donde se aprovechen las características de estos chicos como una ventaja competitiva”.

En esta línea, Villamía pone de ejemplo iniciativas como Specialisterne (“los especialistas”, en danés), una empresa de la que os hablamos hace poco en TICbeat por su colaboración con Microsoft, que aprovechan las características de las personas con Trastornos del Espectro del Autismo (TEA) como una ventaja competitiva y como un medio para ayudarles a obtener un empleo:

“Iniciativas como Specialisterne demuestran que las personas con TEA y diagnósticos similares pueden aportar valor al mercado laboral una vez que se les proporciona la comprensión y el apoyo que necesitan para poder desarrollarse plenamente”.

Sobre el autor de este artículo

Marcos Merino

Marcos Merino es redactor freelance y consultor de marketing 2.0. Autodidacta, con experiencia en medios (prensa escrita y radio), y responsable de comunicación online en organizaciones sin ánimo de lucro.