Tecnología

¿Estamos ante una nueva burbuja puntocom?

Nueva burbuja puntocom
Escrito por Marcos Merino

En los últimos años, las desmesuradas valoraciones de algunas startups han revivido el fantasma de la crisis del 2000. ¿Hemos inflado una nueva burbuja?

2010: “¿Está el mundo preparado para otra burbuja? Listo o no, puede estar ya aquí” (New York Times)

2011: “Estamos en la segunda burbuja de Internet, las señales son fuertes y claras” (Steve Black, emprendedor y profesor de la Univ. de Stanford)

2014: “Hay un claro consenso de que nos encontramos ante nuestra segunda burbuja tecnológica en 15 años” (David Einhorn, gestor de hedge funds)

Quien haya seguido las reflexiones en la prensa especializada durante los últimos años, habrá comprobado con qué pasmosa naturalidad hemos pasado de preguntarnos si estaríamos ante una nueva burbuja que repitiera los errores del año 2000 a plantearnos, directamente, cuándo iba a estallar ésta. Y es que incluso quienes discrepan sobre la existencia de dicha burbuja, coinciden frecuentemente sobre algo: las descomunales valoraciones de algunas startups tecnológicas están alcanzando niveles que no podrán mantenerse por mucho tiempo.

Los ‘unicornios’ (startups tecnológicas valoradas en 1.000 millones de dólares o más antes de salir a bolsa) han conseguido atraer miles de millones de dólares sin necesidad de demostrar su rentabilidad, tan sólo haciendo -o insinuando- la promesa de convertirse en el nuevo Facebook. La valoración colectiva de los 142 unicornios existentes a día de hoy (hubo un tiempo en que eran una extraña excepción) es de alrededor de 500.000 millones de dólares.

Sucede que el río de la financiación para las startups tecnológicas nunca ha sido tan caudaloso como ahora: el optimismo de los inversores lleva tiempo disparando las expectativas en torno a ellas. Dos terceras partes de los unicornios están respaldados por un gran fondo de inversión o entidad bancaria, y es ese respaldo financiero lo que sigue manteniendo al alza su valoración.

Pero, de hecho, muchas están perdiendo dinero. El pasado mes de octubre el sitio de e-commerce Fab.com, que una vez llegó a estar valorado en 1.000 millones, sufrió un masivo recorte de plantilla antes de ser adquirido por PCH International. Un mes más tarde Evernote, que había alcanzado la categoría de unicornio en 2012, despidió a medio centenar de personas y cerró 3 de las sedes que tenía por el mundo.

Por otro lado, la valoración de los unicornios no se ha disparado únicamente a la hora de invertir, sino también a la de comprar. Un ejemplo rápido: en noviembre de 2013, Facebook ponía sobre la mesa de Snapchat (una compañía que en ese momento no generaba ni un sólo dólar de beneficio) una oferta de 3.000 millones de dólares, una oferta que el CEO de la compañía de mensajería rechazó por insuficiente. Tan sólo tres meses más tarde, la red social de Zuckerberg conseguía hacerse con otra plataforma de mensajería aún más popular (WhatsApp) por la exorbitante cantidad de 19.000 millones.

El otro lado de la moneda: no, no estamos en el año 2000

Pero también debemos ver las cosas con cierto perspectiva: Google salió a bolsa en 2004, sólo dos años después de que el Nasdaq alcanzara su mínimo histórico (sí, siguió cayendo durante año y medio después de que explotara la burbuja)… y tan sólo otros dos años después, en 2006, la compañía del buscador pagó unos escandalosos (para la época) 1.650 millones de dólares por Youtube. Si alguien se olió entonces una nueva burbuja, se sorprendería al saber que ya en 2010 el portal de vídeos de referencia en Internet generaba unos beneficios de 350 millones de dólares sólo en publicidad.

Y aunque consideremos a Youtube la excepción que confirma la regla y reconozcamos el problema que supone que algunos unicornios hayan sido sobrevalorados pese a su falta de rentabilidad, no debemos distraernos del dato clave: los verdaderos referentes del sector tecnológico no son Snapchat, Evernote o Uber, sino Microsoft, Apple, Google o Amazon. Y todas ellas son compañías sólidas, rentables y con futuro.

Para el Wall Street Journal, la burbuja que experimentamos entre los años 1997 y 2000, y que causó estragos en la economía de Occidente, fue una “genuina burbuja del mercado bursátil a la antigua”. Pero la situación actual estaría alejada de ese modelo: el mercado al que se dirigen las ‘puntocom’ de hoy en día es mucho más amplio que el de aquellas que llevaron al Nasdaq a hundirse con el cambio de milenio: desde entonces, el número de internautas (esto es, de potenciales consumidores) se ha multiplicado por 24, y la Red ocupa un papel central en sus vidas cotidianas. Y no sólo en su faceta de consumidores, también en la profesional: es un sector que cada vez proporciona trabajo a más gente. En definitiva, ya no hablamos de un sector minoritario sobredimensionado por la atención mediática.

Para Andrew Thompson, CEO de Proteus Digital Health, “estamos en el primer minuto de la primera hora de un amplio ciclo tecnológico. No me cabe ninguna duda de que en 1920 la gente mantenía que la electricidad estaba causando una burbuja tecnológica, pero eso no obstaculizó la posterior transformación”. Por su parte, Kentaro Toyama (antiguo responsable de Microsoft Research India y profesor de la UMSI) exponía hace unos meses su particular perspectiva al respecto, reconociendo que sí estábamos ante una burbuja al tiempo que le quitaba importancia a la situación: “Estar en una burbuja es la nueva normalidad“.

“A algún vendehumos seguro que le pilla el toro. […] Las startups no viables cerrarán y el resto… ‘the winner gets it all’“, afirmaba recientemente en Twitter Chema Larrea, de Qhaceshoy. Y recordaba: “De la crisis de las puntocom sobrevivieron Google, Paypal, Amazon…”. Quizá la ‘nueva normalidad’ se traduzca sencillamente en una aceleración del ritmo de la vieja ‘destrucción creativa. En ese caso, no sería para nada una mala noticia.

Imagen | Hey Paul

Sobre el autor de este artículo

Marcos Merino

Marcos Merino es redactor freelance y consultor de marketing 2.0. Autodidacta, con experiencia en medios (prensa escrita y radio), y responsable de comunicación online en organizaciones sin ánimo de lucro.

  • Justo al contrario, estamos en una fase donde los Unicornios empiezan a perder progresivamente valoración conforme no van cumpliendo expectativas. Estamos en un momento de bajada de precios y valoraciones para igualar la realidad y las previsiones.