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Estados Unidos quiere imponer el ACTA a los países en desarrollo

acta paises en desarrolloAunque WikiLeaks sirve de poco para conocer cómo está avanzando ACTA, el plan casi secreto del mundo desarrollado para controlar el uso de Internet tomando los derechos de autor como excusa, sus cables han permitido mostrar la cara más sucia de las negociaciones. Como por ejemplo la voluntad de imponérselo al mundo en desarrollo, cómo se vende México a Estados Unidos o el bloqueo interno de la Unión Europea.

La Quadrature du Net ha tenido acceso a nuevos cables publicados por WikiLeaks que ponen algo de luz a la forma en la que, sobre todo Estados Unidos, está tratando este acuerdo con vocación de convertirse en regulación internacional. Las conversaciones con dos de los países involucrados, México y Japón, cómo han avanzado estas negociaciones que ya se materializaron a finales de 2011 cuando fue alcanzado el acuerdo internacional con el texto casi final del ACTA.

Mentiras al descubierto

Los cables desenmascaran una de las mentiras más repetidas por los promotores del ACTA: no se trata de un acuerdo para unificar la forma de hacer cumplir la ley como han repetido diversos políticos, sino que tiene vocación de convertirse en un tratado capaz de cambiar legislaciones. Esta realidad quedó recogida en un intercambio de ideas con las autoridades japonesas, más preocupadas por su pronta aprobación que por las medias concretas.

La Quadrature du Net escribe que el Congreso de EE.UU. se alegra “de la ocasión para acercar posiciones en esas materias, cambiando leyes si fuera necesario”,  invitando al país asiático a “tener en consideración serias mejoras sobre su régimen de cumplimiento”, algo que rechazaron los americanos.

China, Brasil y Rusia en su punto de mira

Otros de los aspectos más oscuros del ACTA es cómo está pensando como medida de presión ante los países en desarrollo, muchos de ellos reluctantes a un acuerdo como este, que impone la concepción de derechos de autor que beneficia a las multinacionales de la industria audiovisual sobre la creatividad y las ideas originales.

Tres nombres destacan sobre el resto, tres de los cuatro gigantes en desarrollo. Otro cable enviado desde Tokio reconoce que “con este acuerdo se intenta abordar los problemas de derechos de propiedad de terceras naciones como China, Rusia y Brasil, no negociar los distintos intereses de países con las mismas ideas”. La web francesa explica cómo debaten los diplomáticos sobre la posibilidad de llegar a un acuerdo cerrado entre un grupo de países concreto, que pueda ser utilizado después como medida de presión.

A este respecto destaca otro cable, esta vez de México, en el que se muestra la división entre buenos y malos cuando al ACTA se refiere. Ante la presión de Brasil por un Internet respetuoso con la Neutralidad de la Red, México se ofreció voluntariamente como su contrapeso. Más tarde, la cámara de representantes del país votó contra este tratado, y fue ignorado.

La Unión Europea se deja llevar

El papel de la Unión Europea en la negociación del ACTA no se puede decir que haya sido menor. El documento ha sido aprobado por el Parlamento con todas las consecuencias, tanto políticas como sobre todo simbólicas que esto tiene, y las instituciones del viejo continente han estado involucradas en el proceso de contactos con diferentes países.

Sin embargo, los cables de WikiLeaks revelan que hubo algunas dudas a la hora de afrontar el proceso de negociación por parte de la Unión Europea, dado que éste podía tocar de cerca ciertas sensibilidades. A finales de 2007 algunos políticos italianos ya expresaron su confusión y su enfado al saber que la UE se había presentado en bloque, en la propuesta del ACTA de Japón y Estados Unidos.

Hablaban de una “brecha significativa entre la visión de la Comisión Europea y la de algunos de sus estados miembros (incluyendo a Italia)”. La falta de transparencia sobre las competencias de la UE y las de los estados que la forman ha desembocado en el retraso de las negociaciones. De hecho algunos de éstos ya están legislando por su cuenta, como Francia con la Ley Hadopi o España con la Ley Sinde.

La Comisión Europea está preocupada porque Estados Unidos negocia el ACTA de forma cerrada con la industria y la UE no puede hacer esto. La poca transparencia de la negociación puede conllevar un verdadero problema de imagen mientras las críticas públicas se incrementan. Un político sueco involucrado en el proceso ha prevenido que “el secretismo que rodea a las negociaciones ha conducido a que la entera legitimidad del proceso sea cuestionada”.

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Redacción TICbeat

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