Tecnología

Lo que las estadísticas no dicen de un blog

Escrito por Amalio Rey

¿Importan tanto las cifras de audiencia? Compartimos una valoración positiva de los ‘post perdidos’ de los blogs online.

Hace tiempo expliqué en una entrada que escribí sobre los “Factores que influyen en el éxito de un post”, que no es bueno reducir el valor de un blog o de un post a sus estadísticas. Y lo he repetido muchas veces: el éxito de un blog es siempre relativo, porque depende del criterio que sigamos para definir lo que entendemos por “éxito”.

No sé si te pasa a ti, pero a menudo me siento más contento con algunos de mis posts menos leídos que con otros que han recibido cientos de visitas. Eso es así porque percibo que con esas entradas logré comprender mejor una idea gracias a que me esforcé en escribirla, o porque me sirvieron como soporte para documentar una historia que me interesaba no olvidar.

Amalio Rey es fundador de eMOTools SL, dedicado a la consultoría en innovación y experto en Marketing de la I+D+i. Asesora e imparte formación sobre nuevas tendencias en la gestión de la innovación como Design Thinking, Hibridación, Emprendimiento Social, Open Innovation, modelos bottom-up de inteligencia colectiva y Eco-sistemas 2.0 para innovar.

Descubre más sobre Amalio Rey en su perfil de colaborador.

Algunos posts pueden tener estadísticas pésimas de visitas, y ser de los menos visitados. Sin embargo, los leyó quien te convenía que los leyera. Me refiero en este caso a posts profesionales. Resulta que había una persona que quería lanzar un proyecto y gracias a un post te descubre, levanta el teléfono, te invita y de ahí sale un contrato del que vives casi un año. ¿Cómo pueden las estadísticas registrar eso? A todos los efectos prácticos, estamos hablando del ROI de un blog, para aquellos que tanto les gusta contabilizar lo que dan y reciben.

Isabel Iglesias, socia y directora de I.G Documentación, me decía el otro día que la pasión de la tribu” no sale en las estadísticas, pero se proyecta en los hilos de comentarios y en la conversación que se genera alrededor de los posts. Ese sentido de comunidad no siempre se consigue, o para ser más preciso, sólo se da en espacios con una fuerte identidad y una lógica narrativa que estimule la implicación de los visitantes. Si consigues convertir a tu blog en un barrio, de vecinos que van y que vienen, que unos días comentan y otros leen, pero sientes que están ahí, entonces es la pera.

Tampoco contabilizamos esas copias de posts que uno se entera después que alguien distribuyó en formato digital en un curso o programa de formación. Te encuentras los artículos en una web o en una carpeta, y te cuentan que esos apuntes que un día escribiste, terminaron usándose como material de estudio o reflexión por muchas personas.

No contabilizan las estadísticas la calidad (profesional o humana) de las personas que nos leen habitualmente. Por ejemplo, a mí me alegra más recibir un comentario o un RT de una persona que aprecio o respeto mucho, que conseguir decenas de RTs de desconocidos. Saber que un post mío le ha gustado a alguien que admiro puede darme un subidón más intenso que una colección de estadísticas molonas.

Un blog también sirve para contactar con gente interesante, con la que después puedes terminar haciendo un proyecto o pasando buenos ratos en la vida analógica. Tengo hoy una red de colegas, colaboradores y amigos, gente muy agradable y competente, que nunca hubiera conocido si no fuera por el blog. Hace un tiempo descubrí que me lee una chica de Islas Reunión, una colonia francesa perdida en el Océano Índico, que suele dejarme comentarios y animarme a que siga escribiendo. En octubre pude organizar un viaje profesional a Colombia con la ayuda de personas que encontré gracias al blog.

¿Y lo que se disfruta leyendo un comentario bien escrito, o de agradecimiento? Me he emocionado muchas veces con notas que me han dejado en el blog porque me han hecho ver que lo que escribo sirve para algo, y para alguien. Eso no se traduce en números, pero sí en satisfacciones que ya no me las quita nadie.

Añadiría a todo lo anterior la posibilidad que te da un blog de salirte de tu entorno habitual. Cuando publicas un post, estas creando las condiciones para que te encuentren. El patrón de ‘buscar, en este caso, pierde relevancia. Cuando escribes, hay gente que ‘te descubre‘ y viene a ti, y es gente a la que tú nunca hubieras llamado. Un bonito ejemplo de esto me pasó en marzo de 2011, cuando conocí a una monja directora del Colegio Montserrat en BCN, quién me invitó a dar un taller de Design Thinking en su colegio gracias a que llevaba un año y medio leyendo mi blog. Es bastante improbable que yo la buscara por motu propio, porque la educación en escuelas religiosas no es algo que me interese mucho. Pero entonces me hubiera perdido conocer a una persona extraordinaria y una experiencia educativa que me sorprendió gratamente.

En resumen, reconociendo que siempre alegra (y anima el ego) que nuestro blog tenga buenos datos de visitas, hay muchas historias que se producen alrededor de ellos que no recogen las estadísticas, y que pueden ser las más estimulantes a la hora de valorar si la experiencia de bloguear vale la pena.

Foto cc Turinboy

Sobre el autor de este artículo

Amalio Rey

Fundador de eMOTools SL, dedicado a la consultoría en innovación y experto en Marketing de la I+D+i. Director deI I Máster en Gestión Empresarial de la I+D+i de la Universidad de Granada. Licenciado en Economía Internacional, ha trabajado antes en una reconocida consultora de la Corporación IBV y durante varios años como profesor de la Universidad Carlos III de Madrid. Asesora e imparte formación sobre nuevas tendencias en la gestión de la innovación como Design Thinking, Hibridación, Emprendimiento Social, Open Innovation, modelos bottom-up de inteligencia colectiva y Eco-sistemas 2.0 para innovar. Asimismo, desarrolla con eMOTools proyectos de Arquitectura de la Información, redacción-web y diseño de contenidos digitales para sitios especializados en innovación.