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El escritor que ayudó al pirata de su libro

Escrito por Raquel C. Pico

El mercado ruso del libro electrónico cuenta con dos realidades separadas y muy diferentes. Por una parte, está el mercado legal, en el que las grandes firmas de edición publican sus libros electrónicos siguiendo todos los pasos del juego de mercado y pagando los consiguientes derechos de autor. Ese mercado permite a los lectores acceder a 60.000 títulos. Por otra, está el mercado pirata, el que permite acceder a contenidos sin seguir los pautas del mercado tradicional y sobre el que los autores no reciben derechos de autor. Ese mundo pirata permite a los lectores rusos acceder a 100.000 títulos. Como era de esperar con estos volúmenes de edición, la piratería es un problema bastante importante en el mercado del libro en Rusia.

Todas estas cifras las ha descubierto recientemente el escritor estadounidense Peter Mountford, que se ha embarcado en una muy curiosa historia en relación a su libro y a la traducción del mismo al ruso. Moutford, autor de A Young Man’s Guide to Late Capitalism, narra su peculiar historia en The Atlantic.

Emocionado autor de una novela recién publicada, Moutford creó una alerta de Google para seguir los pasos en la red de su historia. Cuando salió su obra fue recibiendo alertas de forma regular pero, con el paso del tiempo, el interés decayó y las alertas se volvieron menos comunes. Hasta hace relativamente poco, cuando un aviso lo puso en alerta sobre una serie de hilos en Wordreference, el diccionario colaborativo en red. Alguien estaba buscando respuestas para sus dudas sobre cómo traducir al ruso la obra de Moutford.

Como comenta el autor, no se habían vendido los derechos de traducción al ruso así que aquel traductor no podía ser más que un pirata. Moutford empezó a seguir las peticiones de ayuda de su pirata en Wordreference, preocupado por la idea que podrían hacerse los lectores rusos de su obra ante las muestras de poco éxito en la traducción que mostraba su traductor. Finalmente, Moutford decidió hablar directamente con el pirata y ofrecerse a resolver sus dudas, aunque obviamente estaría ayudando a lanzar una versión de su obra por la que no recibiría nada a cambio.

El traductor pirata se mantuvo durante unas jornadas en silencio, pero al final se lanzó a pedir ayuda al autor de la obra. Y así Moutford y su pirata iniciaron un intercambio de mensajes con claves sobre la historia. “Es un biólogo”, explica el escritor a The Guardian, “esta traducción es algo que hace para conseguir dinero. O eso es lo que he entendido de nuestros emails”.

Aunque la gran pregunta que muchos se harán ante esta historia no es ni que profesión tiene el traductor pirata ni que va a pasar con el libro, sino qué poderosa razón empujó a Moutford a ayudar al traductor. “Si la versión pirata se convierte en un bestseller en Rusia – parece poco probable, pero si eso pasa – quizás uno de los editores legales hará una oferta. ¿Quizás venda los derechos en chino?”, comenta al diario británico el escritor, que apunta que es consciente de que su historia no es más que la punta del iceberg de todo lo que ocurre en Rusia con la piratería literaria. “Rusia es un destacable mercado negro maduro de ebooks”, indica. El parque de ereaders en Rusia ha crecido mucho en los últimos años y la oferta pirata ha seguido su ritmo, bastante lejos de la legal, lo que deja pensar que la situación no va a cambiar.

Foto cc sleepyneko

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Raquel C. Pico