Tecnología

¿Es aplicable el ‘Valle inquietante’ de la robótica al sentido del tacto?

Escrito por Marcos Merino

Tradicionalmente, el aumento de realismo en la apariencia humana de un robot puede llevar a una sensación de malestar o repulsión por parte del usuario. Ahora, un grupo de investigadores de Microsoft se ha propuesto demostrar que existe un equivalente de este efecto a la percepción táctil en entornos virtuales.

El concepto de “Valle inquietante”, en el contexto de la robótica, hace referencia la respuesta de rechazo (malestar, o incluso repulsión) que provocan los robots antropomórficos cuando se acercan en exceso a la apariencia y comportamiento de un ser humano real. Pero este fenómeno, tradicionalmente vinculado a nuestro sentido de la vista, ¿puede llegar a producirse también cuando nos centramos en el sentido del tacto?

Un grupo de investigadores de Microsoft (entre los que se encuentra la española Mar González Blanco) han llevado a cabo un estudio en el que presentan una nueva teoría de la interacción háptica que identifica un “valle inquietante del tacto”: sus ensayos sugieren que cuando los estímulos hápticos no están sincronizados con el resto de la percepción sensorial, pueden dificultar la experiencia. Los expertos creen que esta investigación “creará una nueva tendencia de pensamiento entre los diseñadores de interacciones y dispositivos táctiles”.

Sentido del tacto para la realidad virtual

Los investigadores eligieron la realidad virtual como banco de pruebas, con el objetivo de producir una sensación de tacto que aparenta originarse en un espacio completamente vacío entre las manos mientras se sostienen dos mandos: “En el entorno virtual, le mostramos al participante un listón de madera que agarra con cada mano; el listón es sólo imaginario, por supuesto: las manos no están físicamente unidas y el listón no existe. Luego mostramos una pequeña canica blanca que parece golpear el listón en diferentes lugares a medida que variamos las sensaciones vibratorias”.

La clave del experimento reside en que no sólo el listón es imaginario, sino también que la aparente ubicación espacial de la sensación táctil de la canica persiste, incluso si la canica deja de ser visible. Esto se debe a que el cerebro sigue la regla de unidad por la cual dos eventos sincronizados, conectados en el tiempo, también deben estar conectados en el espacio: en este caso, las dos vibraciones que se sienten en las manos se perciben como el resultado de un solo toque que procede de la misma ubicación a lo largo del listón virtual, sin importar si la canica es visible o no.

En entornos virtuales, la generación de sensaciones hápticas de alta precisión de este tipo lleva asociadas la suposición de que tales mejoras siempre producirán una experiencia más realista e inmersiva. Sin embargo, esta investigación descubrió que añadir el toque espacial por sí solo, sin la equivalencia visual de la canica, puede reducir en gran medida el realismo percibido y la inmersión en el entorno virtual.

Vía | Microsoft Centro de Noticias

Sobre el autor de este artículo

Marcos Merino

Diseñador web y docente de educación no formal, imparte cursos de informática en el medio rural porque las brechas están para cerrarlas. Desde que le nombraron director de la revista de su colegio, no ha dejado de escribir.