Tecnología

El empleado del mes que hizo outsourcing en China… para poder ver vídeos de gatos

Foto cc Flickr ihasb33r
Escrito por Raquel C. Pico

Bob había deslocalizado en China todas sus obligaciones laborables y dedicaba la jornada a procastinar en internet.

A las 9, cuando Bob (el nombre simulado del protagonista de esta historia) llegaba a su trabajo en una firma de infraestructuras críticas, abría su ordenador, se conectaba a internet y dedicaba dos horas y media a ver qué se cocía en Reddit y a ver vídeos de gatos. A las 11.30 paraba para comer y a eso de la una y media empezaba el tiempo que dedicaba a mirar cosas en eBay. Entre las dos y las cuatro y media, Bob se dedicaba a actualizar y leer estados en Facebook y LinkedIn y, cuando a las cuatro y media de la tarde llegaba la hora de empezar a cerrar su jornada laboral, enviaba algún mail a sus jefes para decirles cómo había ido el día. A las cinco, Bob dejaba su despacho, se iba para casa y, para sus gestores, había cerrado una nueva jornada productiva. A pesar de dedicar 8 horas al día a procastinar, Bob era considerado por la empresa en la que trabajaba un empleado modelo.

Evidentemente, en la historia de Bob hay truco. Para conseguir tener a sus empleadores contentos y al mismo tiempo ser feliz y seguir su increíble plan de vida laboral, Bob hizo lo que muchas empresas hacen pero de una forma menos corporativa: externalizó en China sus operaciones. Bob contrató a una consultoría de software en la ciudad china de Shenyáng y sus trabajadores deslocalizados eran los que hacían el trabajo por él. Así, mantenía su imagen de trabajador modelo aunque durante su jornada laboral lo único que hacía era pasar el rato en internet.

Le costaba una quinta parte de su salario (de seis cifras) mantener su apuesta por el outsourcing… aunque la apuesta le salía rentable. Bob estaba incluso trabajando para otras compañías aplicando el mismo modelo de externalización en China, como publica The Register.

La estrategia acabó cayendo como un castillo de naipes cuando la empresa en la que Bob trabajaba (estadounidense) implementó su servicio de seguridad. La firma implantó un sistema de logueo con dos factores en la red privada corporativa para que así su plantilla pudiese trabajar desde casa y se dio cuenta de que, de forma regular, se producían conexiones en la red privada de la firma desde una ciudad concreta de China empleando las claves de Bob. La empresa se puso en contacto con Verizon Businesses (quien daba el soporte de seguridad) y se comenzó un análisis del equipo de Bob, que permitió descubrir qué pasaba.

La empresa en cuestión no estaba siendo, como temía, víctima de un ataque zero day... sino que tenía en su plantilla a un genio avispado. Gracias a sus subcontratados chinos, Bob se había convertido en uno de los desarrolladores estrella de la firma en C, C++, Perl, Java, Ruby, PHP y Python. Aún así, y a pesar de su maestría, el genio del outsourcing ya no forma parte de los empleados de la compañía.

Foto cc  ihasb33r

Sobre el autor de este artículo

Raquel C. Pico