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El negocio de los Data Brokers: tu intimidad nunca fue tan rentable

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Escrito por Lara Olmo

¿Crees que sólo tú conoces tus datos más personales? Seguramente algún Data Broker los tenga en su poder y esté haciendo negocio con ellos vendiéndoselos a otras empresas.

La mayoría de ellos son desconocidos para el gran público. Muchos se describen como “empresas de servicios de marketing tecnológico“, lo que no ayuda a esclarecer a qué se dedican exactamente. Algunos los han dado en llamar “maestros del retrato”, porque a partir de varias centenares (o millares) de datos, son capaces de crear un perfil de lo más completo sobre una persona.

Son los Data Brokers, empresas que aglutinan y procesan ingentes cantidades de datos personales sobre miles de usuarios, para después venderlos a terceros que los quieren para fines casi siempre publicitarios. Facebook, por ejemplo, es un cliente estrella de estas compañías y él mismo se ha convertido en una empresa de comercialización de datos.

Facebook tiene datos sobre ti que ni imaginarías (y que no revela)

Los Data Brokers no incurren en acciones ilícitas, aunque llevan tiempo en el punto de mira de organismos y asociaciones que velan por la privacidad. Y es que muchos de los datos que manejan desvelan aspectos íntimos y delicados de la vida de los usuarios (como su situación financiera o su historial médico), que además es muy difícil saber de dónde los obtienen ni a quién se los venden.

Parte de la información que manejan los Data Brokers se la ceden los usuarios de forma voluntaria (inconsciente pero voluntaria). Cada vez que rellenamos un cuestionario y marcamos la casilla “Estoy de acuerdo con la Política de Datos” estamos otorgando el permiso para que hagan con ellos lo que quieran. Estamos pagando con ellos el disfrute de determinado servicio o aplicación “gratuitos”.

Pero esta no es la única fuente de la que beben los Data Brokers: las famosas cookies o los dispositivos móviles son auténticos focos de información personal sobre los usuarios. Estos últimos recopilan datos sobre la localización, los patrones del lenguaje, el movimiento o la postura de su propietario. Las propias llamadas telefónicas también dan información.

Cruzando y agregando datos estas empresas pueden inferir patrones de conducta de los usuarios y averiguar aspectos de su vida  como, por ejemplo, que una mujer está embaraza y en qué mes de gestación se encuentra o si alguien está deprimido porque ha sido víctima de una violación.

Para llegar a este nivel de detalle, es necesario que el volumen de datos sea inmenso. Las últimas investigaciones que se han desarrollado para conocer cómo funcionan los Data Brokers revelan cifras escalofriantes: algunas de estas empresas disponen de información de 1.400 millones de transacciones de consumidores, tienen una media de 3.000 datos de cada consumidor y añaden mensualmente millones de registros a sus ya cuantiosas bases de datos.

Pero no se trata de demonizar a las empresas que se dedican a la recolección de datos; a veces éstas tienen como fin mejorar ciertos servicios. Hay empresas públicas de transporte que han modificado sus horarios o que han instalando nuevas paradas tras hacer un seguimiento a sus viajeros, y ciertos laboratorios y farmacéuticas han empleado los datos para sacar nuevos fármacos.

El nuevo papel de los profesionales de la protección de datos

Aunque los Data Brokers llevan ya unos años operando, hasta ahora la normativa ha sido bastante laxa respecto a los límites que podían o no traspasar. Con la nueva normativa Europa de Protección de Datos es posible que empecemos a ver las primeras sanciones, aunque muchos de estas compañías son americanas, y allí la privacidad no es un bien tan preciado.

Sobre el autor de este artículo

Lara Olmo

Periodista 2.0 con inquietudes marketeras. Innovación, redes sociales, tecnología y marcas desde una perspectiva millenial. Vinculada al mundo startup. Te lo cuento por escrito, en vídeo, con gráficos o como haga falta.