Tecnología

El Movimiento WeFree quiere liberar Internet en las calles españolas

El Movimiento WeFree quiere liberar Internet en las calles españolas
Escrito por Manuela Astasio

Los miembros del movimiento defienden que el acceso ciudadano a Internet no puede estar en manos de gobiernos ni de empresas y que debe ser patrimonio de la sociedad.

Internet debe ser patrimonio de la sociedad y no un producto mercantilizado. Así lo creen los miembros del Movimiento WeFree, y por eso han emprendido la instalación autogestionada de antenas y routers con los que quieren sembrar las calles españolas de WiFi libre y gratuito. De momento, cuentan, han “liberado” las plazas madrileñas de Santa Ana, Callao y el 2 de Mayo. Después de Madrid, anuncian, irá el resto de España.

En estas últimas dos semanas WeFree ha contabilizado más de 3.000 accesos a Internet a través de su conexión, que está instalando sus antenas en balcones gracias, sobre todo, a la ayuda de amigos y conocidos. El Movimiento se ha dado a conocer en la red con un vídeo en el que alguien con una máscara y la voz distorsionada proclama que “podrán rastrearnos, podrán identificarnos, pero nadie puede detener una idea” y animan a los internautas a “recuperar el control”.

Eso mismo cuenta Pedro, uno de sus miembros, a TICbeat por correo electrónico: “La idea de un Internet libre y universal está ahí y no pueden detenerla ni hacerla morir. Más tarde o más temprano, llegará el momento. Si el Estado no desea facilitar el proceso, nuestra obligación como ciudadanos es reclamar ese derecho”.

“Un atraso como el de las vacunas”

“En Internet y su acceso”, explica, “reside una de las mejores armas que tienen los ciudadanos para recibir información veraz y poder actuar frente ciertos intereses que persiguen limitar lo que creemos un derecho”.

El acceso a la red, consideran los miembros del Movimiento WeFree, podría estar al alcance de todos, pero no lo está por razones entre las que figuran motivos económicos y políticos. “Al igual que ocurre con las vacunas de algunas enfermedades, eso nos parece un atraso”, señala Pedro.

“La red no puede estar en manos de gobiernos ni de empresas”

“Los gobiernos han visto el potencial que representa Internet y ciertas corporaciones ven nuevas formas de lucrarse”, pero el valor de la red no puede, a juicio de este movimiento, estar en manos de corporaciones ni ser usado como instrumento de censura. “Entendemos que una sociedad moderna no puede crecer en redes donde existe un control, una vigilancia o límites tan absurdos como el tipo de tráfico que generamos desde nuestros hogares”, reclama Pedro.

Tampoco es aceptable, piensa, que el acceso a la red de los ciudadanos dependa únicamente de las empresas, “que solo despliegan la infraestructura necesaria para una Internet de alta velocidad donde les resulta rentable, algo que aísla a determinadas comunidades dentro de nuestra sociedad”. Estudios recientes demuestran que aproximadamente un cuarto de la población española no dispone de acceso a Internet de alta velocidad.

El mercado actual de comunicaciones, en el que existe una oferta de servicios de conexión a precios populare,s no es suficiente para el Movimiento WeFree: “Es cierto que gracias al despliegue de tecnologías LDMS o vía satélite se ha logrado alcanzar a gran parte de los usuarios, pero todo a precios muy elevados y con garantías de servicio bastante laxas.

El fantasma de la seguridad y la privacidad

En la red ya se ha dicho, indica Pedro, que las conexiones del Movimiento WeFree rompen la seguridad de redes inalámbricas ya existentes e invaden la privacidad de sus usuarios. Pero no es así, asegura. Las conexiones WeFree funcionan a través de un sistema NAT reverse con through WAN + DHCP, en el que, cuando un cliente se conecta a la red, se le da una dirección IP vía trought wan desde un router ubicado en otro país. “De este modo”, indica Pedro, “los routers que se utilizan en las plazas actúan de bridge”.

Sin embargo, en ciudades como Madrid, donde los autobuses públicos ofrecen acceso WiFi en sus trayectos y parece que el metro se prepara para hacerlo, hay opciones de conexión gratuita, pero muchas veces, apunta Pedro, ésta “no es libre ni segura”. “Es normal que, por ejemplo”, señala, “no se hagan uso de opciones como el aislamiento IP. Imagínate un café donde tienen clave disponible solo para sus clientes pero cualquiera una vez conectado puede auditar la información que circula por esa red”.

Algunas soluciones

Pedro propone también soluciones en manos de terceros. Una de ellas, por ejemplo, consiste en que “el Estado regule los espacios en blanco del espectro digital para otorgar bandas que puedan ser usadas para la liberación de ese espectro y el despliegue de las tecnologías adecuadas en zonas rurales o apartadas de importantes núcleos de población cuyos habitantes podrán gozar de conexión”.

Así, asegura, toda la población podría conectarse desde cualquier lugar y con independencia de su situación económica, y las ciudades estarían mucho más cerca de convertirse en eso que está tan de moda y que se conoce como smart cities o ciudades inteligentes. “Accederíamos a Internet para poder gestionar todo tipo de consultas, incluso trámites o consultas médicas gracias al telediagnóstico”, aventura Pedro.

Cualquier iniciativa que ayude a reducir la brecha digital siempre es recibida con agrado por el Movimiento WeFree, que encuentra muy interesantes proyectos como Internet.org, de Facebook, o Loon, de Google, “siempre y cuando consigan mantener su neutralidad”. “Son dos empresas cuyo modelo de negocio se basa en obtener información de sus usuarios, pero no vamos a ser más papistas que el Papa y desmerecer el aporte que realizan”, reconoce Pedro.

Este miembro del Movimiento WeFree destaca, aun así, otros proyectos que intentan llevar Internet a zonas desfavorecidas, sin la repercusión mediática de los anteriores, pero que, a su juicio, resultan igualmente destacables, como el español Güifinet, el mexicano Internetparatodos o JerryCan, del colectivo Emmabuntus.

El acceso universal a la red es una cuestión estratégica para los miembros del movimiento, que, entre sus reivindicaciones, incluye también el establecimiento de una hora diaria a disposición de todos los trabajadores para conectarse en horario laboral y la inclusión en los planes de estudio de todas las comunidades autónomas de una asignatura, obligatoria y universal, sobre la enseñanza de Internet.

Foto cc: günes in wonderland

Sobre el autor de este artículo

Manuela Astasio

Soy una periodista especializada en nada, que ha pasado por Deportes, Agroalimentación, Cultura y por la delegación de Efe en México DF. Ahora me toca hablar de nuevas tecnologías y redes sociales, cosa que hago con mucho gusto y un poco de cinismo.