Tecnología

El Internet de las cosas se convertirá en uno de los riesgos de 2015, según los expertos

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Escrito por Mihaela Marín

El conflicto interestatal, los fenómenos meteorológicos extremos y la política deficiente de los gobiernos encabezan la lista de los diez riesgos pronosticados por los autores del informe del Foro Económico Mundial para este año. Mantenidos en la lista desde la edición pasada, las no tan afortunadas predicciones en materia de medio ambiente y economía hacen sitio a nuevos aspirantes al título de principales peligros a nivel global y los dos están relacionados con el desarrollo de las tecnologías emergentes: el fraude de datos electrónicos y los ciberataques.

En 2015 las miradas están puestas en el lado menos benéfico de la expansión del Internet de las cosas, un fenómeno que hace un año no disfrutaba de tanta visibilidad. Y como el desarrollo de la tecnología no aporta sólo beneficios, el tono, en parte sentencioso, en parte de prevención, de los creadores del informe llama la atención sobre un problema que irá a más si no se toman las medidas necesarias.

Según dejan entender los expertos, eso se debe en gran parte a que la industria se ha dado prisa en aumentar la inteligencia de los sistemas informáticos sin tener presente un elemento esencial: pensar en cómo hacerlos seguros al mismo tiempo. A esto se añaden las débiles competencias en la estandarización de muchas de las innovaciones tecnológicas por parte de los organismos reguladores:

“La creciente complejidad de las nuevas tecnologías, junto con la falta de conocimientos científicos sobre su evolución futura y a veces con la falta de transparencia, dificultan aún más la comprensión, tanto por parte de los individuos así como por parte de los organismos reguladores”.

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Un problema alimentado por la hiperconectividad

La imagen que se desprende mirando los recientes ataques cibernéticos contra grandes compañías tecnológicas a lo largo del año pasado es que si estás en Internet quedas expuesto a todo tipo de peligros:

“Todo lo que está conectado a Internet puede ser ‘hackeado’ y todo está conectado a Internet”, decía Rod Beckstrom, expresidente de la Corporación para la Asignación de Nombres y Número de Internet (ICANN).

 ¿A que se debe este riesgo? Hasta ahora los ciberataques no han llegado a cumplir la nefasta condición de ser al mismo tiempo extendidos y persistentes debido a la estructura abierta de la web, lo que ha permitido a los equipos de respuestas ante incidentes informáticos a reaccionar relativamente rápido.

Aún así, el riesgo de seguridad en Internet está acentuado por otro factor clave, según los expertos. Estos explican que el ataque en el espacio virtual ha sido siempre más fácil de realizar que la propia defensa y eso sucede porque un ciberdelincuente necesita sólo una puerta para atravesar el sistema de seguridad en un determinado momento, mientras que el defensor tiene que proteger siempre todos los puntos vulnerables.

Con todo esto, las probabilidades de penetrar las barreras de defensa online incrementan a medida que el Internet crece en interconectividad y complejidad. El desarrollo del IoT significa que hay cada vez más objetos físicos conectados a Internet, desde biosensores, implantes para la monitorización de la salud hasta sistemas de control domótico como por ejemplo los termostatos inteligentes.

La mayor apuesta: los datos

La avalancha de dispositivos enlazados a la gran red virtual explica sólo en parte por qué los ataques cibernéticos consiguen perfeccionar sus tácticas. Al problema de la hiperconectividad se añade la creciente complejidad de las interacciones entre los objetos inteligentes y cuyos depósitos de datos condicionan en gran parte aspectos fundamentales de nuestras vidas.

El Internet se está convirtiendo en un repositorio de información sensible. Datos relacionados con nuestro estado de salud, nuestro nivel económico o incluso nuestro perfil psicológico, tan deseado por las compañías, permanecen como testigos vulnerables de nuestra identidad online y a un paso de ser descubiertos por los que logran encontrar la puerta de entrada.

Y en esta lucha de vigilancia constante pueden haber actores que tienen más que perder que otros, especialmente si las intenciones de romper las barreras de seguridad se dirigen a las grandes compañías o si pensamos a una escala mayor, a las grandes economías del mundo.

“Es probable que el IoT transforme los modelos de negocios a través de una variedad de industrias. Si bien esto se traduce en más innovación, la perspectiva de muchos actores importantes de cambiarse de forma radical en múltiples industrias y al mismo tiempo plantea posibles riesgos sistémicos, como la alteración a gran escala de los mercados laborales y la volatilidad de los mercados financieros”.

Viendo esto, una cosa queda clara del mensaje que intentan transmitir los analistas del Foro Económico Mundial. Si en el pasado los ciberdelincuentes rompían códigos para acceder a los datos almacenados en los dispositivos inteligentes, ahora las apuestas son mayores y según parece apuntan a las propias vidas de los usuarios o a la seguridad de compañías fuera del espacio virtual a medida que la información crece tanto en cantidad como en significado.

Este cúmulo de intereses que incitan la guerra cibernética no hará más que justificar la necesidad de una “gobernanza del Internet” y traer en el espacio virtual cada vez más entidades preocupadas por combatir los peligros a costa de la limitación de muchos otras libertades, una lucha cuyo perdedor final podría ser el mismo usuario.

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Sobre el autor de este artículo

Mihaela Marín

Mi interés por la tecnología ha nacido cuando me he dado cuenta de que nos permite ver el lado escondido de la realidad. Todavía quedan muchas cosas por descubrir y suficiente curiosidad para entender lo que realmente somos. Especializada en Periodismo y Marketing, he podido compartir experiencias con profesionales del mundo empresarial tecnológico. Siempre en búsqueda de ideas, escribo para hacer conocido el trabajo innovador, capaz de cambiar los problemas en soluciones.