Tecnología

El debate de los ‘ad blockers’: entre la comodidad y la sostenibilidad

Facebook dejará de usar la imagen de sus usuarios en publicidad… para seguir haciéndolo
Escrito por Redacción TICbeat

La apuesta de Apple en iOS 9 por el bloqueo sistemático de los anuncios en los navegadores web cuestiona el modelo de monetización del que hasta ahora “vivían” muchas webs de contenidos.

Toda actualización del sistema operativo móvil de Apple trae cola, pero, problemas y errores aparte, el lanzamiento de iOS 9 ha abierto, además, una polémica que trasciende los debates que habitualmente genera casi cualquier upgrade de esta magnitud, y que tiene que ver con algo mucho más profundo: con la naturaleza de la publicidad en la red.

Entre otras novedades, iOS 9 permite, por primera vez en la historia de este sistema operativo, que sus usuarios activen extensiones en sus dispositivos móviles que bloqueen determinados contenidos mientras navegan por Internet, mayoritariamente, publicidad.

Esta nueva incorporación al OS de Apple supone un punto de inflexión porque, pese a que los ad blockers existían desde hace tiempo en forma de complementos y extensiones para los navegadores que hacían que la publicidad de las webs no llegara a cargarse, constituye la primera apuesta firme y oficial de un fabricante de software por el bloqueo sistemático de la publicidad online.

Y, pese a la comodidad que esto pueda representar en principio para muchos usuarios, cansados de verse perseguidos por anuncios que, además, cuestionan su privacidad, el abanico de opiniones manifestadas en los últimos días por distintas voces del universo techie demuestra que aquí, como en todo, nada es blanco o negro, sino que existen multitud de grises. En este caso, algunos se han apresurado a advertir de que el bloqueo sistemático de este tipo de anuncios podría suponer el fin de la monetización –y por tanto, de la sostenibilidad- de muchos de los contenidos editoriales que los internautas consumen y disfrutan en la red.

En concreto, Nicole Cliffe, coeditora de la publicación feminista The  Toast, con la friolera de más de 34.000 seguidores en Facebook, asegura que en torno al 75-85% de los ingresos publicitarios que recibe su web son susceptibles de ser bloqueados por el software de ad blocking, según este artículo publicado en The Awl. Ya el pasado mes de agosto, un estudio presentado por Adobe y PageFair situaba en torno a los 22.000 millones de dólares el dinero que se está perdiendo por culpa de este tipo de herramientas.

Así lo ha asegurado también alguien que sabe tanto de Internet como la que fuera la responsable de la campaña en redes sociales del presidente de EE.UU., Barack Obama, en las elecciones de 2012, Laura Olin, quien en Twitter ha dicho que “cuando bloqueamos los anuncios, jodemos a quien hace cosas que nos gustan en la red”.

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Las apps y el ‘branded content’, ¿los beneficiarios?

Como no podía ser de otra manera la llegada del ad blocking a iOS 9 ha sido interpretada también como un cambio de rumbo en los formatos publicitarios que dominan en la red, y, más en concreto, como el empujón definitivo que quizás reciban la publicidad nativa y el periodismo de marca o branded content. Algunas teorías afirman que la historia demuestra que el total de la inversión publicitaria nunca desaparece, sino que cambia de manos, y que son los formatos nativos, difícilmente detectables por los ad blockers, los que pueden salir más beneficiados de este cambio de rumbo.

Por otra parte, muchos piensan que una desaparición de la monetización de la navegación web tal y como la conocemos podría llevarse toda esa inversión publicitaria y los ingresos que genera al universo de las aplicaciones. Por ejemplo, la propia Apple News, es un ejemplo de consumo de noticias por un canal distinto al del navegador web que contará con sus propios espacios publicitarios, a salvo de los ad blockers. También uno de los últimos proyectos de Facebook, Instant Articles, promete a los medios que están involucrados en él –de la talla de The New York Times y The Guardian– monetización a través de la publicidad que los lectores vean en la propia plataforma de Facebook, que es donde se alojarán los contenidos informativos.

Todo ello, con las connotaciones éticas que para quienes escriben y leen en la red puede conllevar el hecho de que la publicidad ahora se encuentre en formatos mucho menos “evidentes”, y que los lectores se vean obligados a agudizar la vista y el ingenio para saber si lo que leen está patrocinado o no.

Foto cc:  Sean MacEntee

 

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