Tecnología

El Brexit crea un nuevo vocabulario para startups

eu-1473958_1920
Escrito por Eduardo Álvarez

El referéndum sobre el Brexit del Reino Unido ha dado lugar a una serie de nuevas palabras para referirse a los cambios que ocasionará al ecosistema startup.

El referéndum sobre la continuidad o no del Reino Unido en la Unión Europea está dando para mucho. El conocido como Brexit se consagró en las urnas por un estrecho margen, pero tendrá consecuencia imprevisibles en la vida de los residentes en las Islas y en toda Europa. Para adaptarse al nuevo escenario, es necesario ponerle nombre a algunos de los problemas ocasionados por el potencial Brexit, que debería tener lugar definitivamente durante los próximos dos años.

¿Qué esperar ahora que se ha consolidado el Brexit?

Las startups, siempre a la cabeza de la innovación, son las que lideran también la neolengua derivada del Brexit. Algunos términos son de nuevo cuño, mientras que otros enriquecen el vocabulario de las empresas que más innovan mezclando dos ya existentes.Eurogeddon

No hace falta demasiada imaginación para saber a qué se refieren exactamente los británicos con el término Eurogeddon. El Brexit tiene muchos potenciales peligros, también para las startups europeas. Londres es su principal mercado y fuente de financiación, ya que es allí donde se concentra el sector financiero europeo en nuestros días. Con el sí a la salida de Reino Unido de la Unión Europea, muchos de estos bancos cerrarán de forma inmediata el grifo a las startups de terceros países. Esta situación puede prolongarse lo suficiente como para hacer mucho daño a la innovación en países como España.

El auténtico armageddon económico comunitario está por comprobar. Aún es pronto para aventurar el calibre del batacazo si finalmente Londres sale de la Unión.

Eurogración

Europa atraviesa un momento difícil. A nadie se le escapa que el sueño de una Unión cada vez más estrecha está a punto de pasar a mejor vida. Además, los problemas económicos en el Viejo Continente no terminan de resolverse, derivando en crisis sociales y el auge de partidos populistas. La Unión Europea se está rompiendo por la falta de un verdadero proyecto en común, y las startups lo saben.

El panorama del ecosistema emprendedor británico frente al Brexit

El Brexit es la guinda al pastel. Con él, los proyectos más innovadores confirman sus peores sospechas: la UE está a punto de entrar en un proceso complicado y con vaivenes, que dudará al menos dos años. Es más tiempo del que una startups necesita para crecer, por lo que muchas de ellas pueden decidir hacer las maletas y buscar nuevos horizontes en mercados ya consolidados o emergentes, como Estados Unidos o Asia.

Berlinificación

La circulación de capitales desde Londres hacia otras cuidades europeas puede acabar beneficiando a otras ciudades. Si el Reino Unido queda fuera del mercado común y teniendo que asumir aranceles igual que el resto de países del mundo, a muchas empresas les interesará moverse a territorio comunitario. Berlín, Barcelona y Dublín son tres de las candidatas a transformarse en el nuevo polo tecnológico líder del continente.

En cualquier caso, aún está por ver cómo reaccionarán las startups e instituciones financieras al Brexit. Al menos esperarán a ver cómo evolucionan las conversaciones entre la UE y Reino Unido para un divorcio pactado.

Corpacolapso

Las corporaciones británicas están a punto de colapsar. O así lo dice esta nueva expresión acuñada a raíz del Brexit. De quedar fuera del mercado común europeo, el Reino Unido vería sus posibilidades de negocios reducidas al mínimo. Perdería un mercado potencial de casi 500 millones de clientes para sus productos y servicios, quedando al margen de la toma de decisiones a nivel global, del mercado europeo y con una moneda seguramente devaluada.

La apuesta de los conservadores británicos puede ser recuperar la Commonwealth como esfera de influencia y de negocio, aunque en ningún caso puede ésta sustituir por tamaño -ni por cercanía- a la Unión Europea.

Vía | Techcrunch

Sobre el autor de este artículo

Eduardo Álvarez