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El Big Data demuestra que a más inmigración, menos delitos violentos

Un nuevo estudio analiza datos del FBI y el censo norteamericano de los últimos 40 años para desmontar la racista idea de que los inmigrantes causan más delitos que los nativos.

Donald Trump, actual presidente de Estados Unidos, cree a pies puntillas que los inmigrantes son el mal entre los males de nuestros tiempos: ellos son los causantes de que los norteamericanos auténticos (curioso término en sí mismo, salvo que se refiera a los indios que allí habitaban mucho antes que su apreciada raza blanca) pierdan sus empleos o sufran crímenes en las calles. Sin ir más lejos, su polémico e ilegal decreto para prohibir la entrada de personas de países con mayoría musulmana se justificó con el fin de “evitar el aumento significativo de la delincuencia violenta” en el país. Su muro con México va en la misma línea.

Pues bien, la realidad vuelve a demostrar que el hombre de cabellos dorados está más que equivocado. No lo decimos nosotros, sino un estudio de Robert Adelman (profesor asociado de sociología en la Universidad de Buffalo) publicado en el Journal of Ethnicity in Criminal Justice, en el cual los científicos han analizado datos del Censo y el FBI de los últimos 40 años (1970-2010) para llegar a una conclusión que cualquier persona con dos dedos de frente habría visto con claridad: los aumentos de inmigrantes en un determinado lugar no traen aparejados incrementos en el número de crímenes violentos.

De hecho, más bien todo lo contrario. Los investigadores analizaron la evolución de la relación inmigración-delincuencia en 200 núcleos urbanos de EEUU, mirando con lupa los delitos atribuibles a extranjeros pobres o de clase baja (incluyendo asesinatos, homicidios, asaltos, robos, hurtos o delitos contra la propiedad). El resultado fue que la tasa de delincuencia global se mantenía estable o disminuía ligeramente con las explosiones demográficas asociadas a la inmigración… pero lo más importante: cuanto más aumentaba el porcentaje de personas nacidas fuera del país, más caían los asesinatos, robos y crímenes de mayor violencia. Asimismo, los delitos contra la propiedad también bajaban con más rapidez en zonas con más inmigrantes que en aquellas con más ciudadanos norteamericanos ‘puros’.

Este estudio no es el primero que da al traste con las teorías extremas y basadas en prejuicios raciales más que en la lógica y la razón. Otros informes similares, analizando también datos de arrestos y delitos, ya habían demostrado que los residentes nacidos fuera de Estados Unidos eran menos propensos a cometer crímenes que aquellos nacidos dentro de las preciadas fronteras de Donald Trump.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.