Tecnología

Efecto 2000, el mayor tsunami social provocado por la tecnología

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El ‘efecto 2000’ prometía un error en cascada que inutlizaría todos los equipos informáticos del planeta a partir de la medianoche del 1 de enero del año 2000. ¿Qué pasó finalmente?

El año 2000 es recordado por dos grandes hitos en la historia de la tecnología, ninguno de ellos precisamente positivos. El primero y mayor de ellos es el pinchazo de la llamada ‘burbuja puntocom’, es decir, la quiebra y revaluación de muchas empresas y startups TIC que habían sido financiadas generosamente sin un modelo de negocio claro. El otro gran asunto que protagonizó ese año, aunque sería más correcto decir en los meses anteriores al 2000, fue el miedo a un apocalipsis tecnológico en cuanto sonaran las doce campanadas.

Hablamos del llamado ‘problema del año 2000’ o, más comúnmente, el ‘efecto 2000’, un temido fallo informático que prometía un caos generalizado en ordenadores e infraestructuras críticas de todo el mundo en cuanto entrara el nuevo año.  El ‘bug’ era casi inverosímil: muchos sistemas habían sido programados de tal forma que su reloj interno sólo podía alcanzar las 23:59 horas del día 31 de diciembre de 1999. De tal forma que, en cuanto cambiáramos de milenio, el equipo no sabría qué hacer, volviéndose loco y produciendo todo un sinfín de errores de suprema gravedad.

Efecto 2000

El previsible error recibió el código técnico de PIA2000 o Y2K y estaba causado, concretamente, porque muchos desarrolladores habían omitido los centenares a la hora de programar su software. Así pues, los programas sólo emplean las decenas del año (70, 80 o 90) y, en el momento de cambiar de siglo, debían resetearse al “00”, década que el sistema detectaba como ya superada (1900).

Esta práctica, común tanto en programas de consumo como en algún software usado en centrales energéticas y otras infraestructuras críticas, se llevaba a cabo con el fin de ahorrar memoria y porque no se preveía que el programa tuviera una vida útil más allá de unos cuantos años. Windows, en sus versiones más antiguas, caía por ejemplo en este error. Apple, en cambio, tenía sus equipos programados para entender el año 2029 como el último existente, con lo que cual el problema se trasladaba inicialmente a esa fecha.

La psicosis del efecto 2000

Con todos estos factores, la psicosis social estaba servida. Desde los que preveían un comienzo de año marcado por la imposibilidad de sacar dinero de los cajeros automáticos y otros fallos menores de este tipo hasta los que temían que los aviones cayeran de los cielos y que las centrales nucleares explotaran. Miles de versiones se propagaban por los medios de comunicación de todo el mundo, entremezclando realidad con ficción y rescatando teorías más propias de un libro sobre el fin de la humanidad que de un fallo informático al uso.

Administraciones Públicas y empresas cayeron también en esta espiral de miedo y propaganda, afirmando que era posible un efecto en cascada que provocara fallos en algunos sistemas principales y, por ende, dejaran de funcionar todos los demás equipos. Por ejemplo, que un banco viera como fallaban sus servidores centrales imposibilitaría el acceso a las cuentas de sus usuarios, los pagos, transferencias, uso de tarjetas de crédito, etc., imposibilitando en definitiva el funcionamiento del sistema de mercado y consumo.

Para evitarlo, los gobiernos de todo el planeta se pusieron manos a la obra e invirtieron ingentes cantidades para prevenir cualquier consecuencia negativa del ‘efecto 2000’. Así pues, a nivel mundial se invirtieron 214.634 millones para actualizar los sistemas y evitar la catástrofe, según datos de la firma de análisis IDC. En el caso español, fueron más de 420 millones de euros los que se destinaron a corregir los programas que podían ser susceptibles de caer en este error con la llegada del nuevo milenio.

Los efectos reales

Gracias a la previsión de los fabricantes de software, quienes lanzaron actualizaciones de urgencia para prevenir este ‘bug’, lo cierto es que las nefastas consecuencias del ‘efecto 2000’ se quedaron, finalmente, en apenas unos incidentes aislados a lo largo y ancho de todo el mundo. Y, por supuesto, del apocalipsis digital poco más se supo.

Un par de incidentes con equipos no críticos en centrales nucleares de Japón (Ishikawa y Onagawa), problemas también en Japón para recibir SMS (resueltos el mismo día 1 de enero), fallos en máquinas tragaperras en Estados Unidos o en los sistemas de validación de tickets en el transporte público australiano fueron algunos de los mayores problemas que se asociaron al temido ‘efecto 2000’.

Asimismo, en Estados Unidos, el observatorio naval, donde funciona el reloj principal que marca el tiempo oficial del país, tuvo una interferencia de Y2K en su sitio web. Debido a un problema de programación, el sitio divulgó que la fecha era el 1 de enero de 1910. Algo similar ocurrió en Francia, donde el servicio nacional de meteorología, Metéo Francia, experimentó un error de Y2K que había hecho que su página web mostrara un mapa con el parte meteorológico del sábado con fecha 1/1/1910.

En España se detectaron problemas menores en dos centrales nucleares, en alguna gasolinera y en el sistema de recogida de datos de tráfico. Además, en nuestro país fallaron algunos parquímetros, que simplemente rechazaban los tickets de coches aparcados antes de medianoche.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.