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Drones biodegradables en Marte

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Escrito por Marcos Merino

La forma de recrearlos en el espacio, de suplir los componentes no biodegradables y de evitar alterar el ecosistema son los próximos retos.

Futuras misiones cartográficas orbitales en el espacio (más concretamente, en Marte) podrían beneficiarse del rápido avance de disciplinas como la biología sintética: “La NASA está interesada en transportar cosas al espacio, pero cuanta mayor es su masa más caro resulta eso. Si pudiéramos construir cosas mediante células ya en el espacio, resultaría mucho más barato”. Son declaraciones a Wired UK de Aryo Sorayya, un joven investigador de la Universidad de Stanford, explicando el proyecto para llevar aviones no tripulados a Marte con capacidad para autodestruirse… al estar formados por materiales orgánicos.

El líder del proyecto, el astrobiólogo Lynn Rothschild, añadía que estaban trabajando en la posibilidad de enviar pequeños frascos de células hasta Marte con la idea de que éstas se desarrollaran en el ambiente exterior del planeta. Pero… ¿qué tiene que ver eso con los drones? Fácil: este equipo de investigadores ha colaborado con la NASA y con la compañía Ecovative para desarrollar un dron biodegradable cuyo chasis se compone de un ligero y resistente conglomerado de micelio de hongo y bacterias. Como el que podemos ver a continuación:

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Una vez demostrado que es posible elaborar un drone funcional compuesto de estos materiales, queda por solventar un dilema ético fundamental: los modos en que un aparato de estas características podría alterar el ecosistema explorado, propagando infecciones o modificándolo durante la fase de biodegradación. Uno de los mecanismos que están desarrollando ahora para ello es el llamado ‘codón de seguridad‘, un proceso al que se somete a los tejidos modificados que forman el chasis del biodrón con el objetivo de mitigar los efectos de la transferencia horizontal de genes. Además, también trabajan en optimizar el sistema de autodestrucción del biodrón: “La idea básica es que las enzimas de las células se conviertan en glucosa hasta que terminen todas convertidas en un charco de azúcar”.

Eso sí, por ahora este biodrón aún no es completamente biológico, ya que aunque el circuito interior está hecho de tinta de nanopartículas de plata (biodegradables), el equipo de investigadores ha tenido que utilizar hélices y baterías no biodegradables. Superar este obstáculo será la siguiente fase del proyecto.

Imágenes | Eli Block

Sobre el autor de este artículo

Marcos Merino

Marcos Merino es redactor freelance y consultor de marketing 2.0. Autodidacta, con experiencia en medios (prensa escrita y radio), y responsable de comunicación online en organizaciones sin ánimo de lucro.