Tecnología

Dragon, un alumno aplicado de nuestros dictados

Escrito por Manuela Astasio

El software de reconocimiento de voz ofrece buenos resultados si ponemos un poco de paciencia.

A trabajar. Con esa orden se conecta el micrófono en la edición Premium del Software de voz Dragon, de Nuance, que premia a quienes son capaces de no desesperarse durante su proceso de personalización y reconocimiento con una muy aceptable capacidad de dictado.

Quien pretenda ahorrar tiempo gracias a este software, debe saber que antes necesitará invertir lo mismo durante el tutorial de entrenamiento: tiempo, tenacidad, y, sobre todo, buen humor para encajar los errores y las muchas intentonas que se cruzarán en nuestro camino hasta que el micrófono quede correctamente configurado, así como para descubrir otros tips como la posición correcta del micrófono o el mejor volumen para nuestra voz.

Una vez instalado, Dragon nos preguntará nuestro nombre, la región idiomática a la que pertenecemos –en el caso de los hispanohablantes, España, Estados Unidos o México- y nuestra edad, aunque nos ofrece, discretamente, la posibilidad de no desvelarla.

Después, podremos escoger entre varios cuentos qué texto queremos leer para comenzar el reconocimiento de voz, con una opción especial de lectura para aquellas personas que, por problemas de vista, así lo necesiten. Un detalle por parte de este software que, dicho sea, puede ayudar a quienes no ven demasiado bien en el monitor.

A continuación, el programa nos solicita permiso para buscar en nuestros archivos palabras y nombres que reconocerá automáticamente. Aunque, a pesar de bucear en mis contactos de Outlook, Dragon no consigue reconocer mi apellido y lo cambia constantemente por “Pascacio”, “Espacio” o “hasta sí o”.

Cuando este primer reconocimiento ha concluido, Dragon nos conduce a otro tutorial, que se compone de ejercicios y recomendaciones para un correcto uso de sus posibilidades y de los distintos comandos -Dragon los llama Voice Shortcuts– que lo codifican: hacer negrita, hacer cursiva, subrayar, nueva línea, mayúscula, punto, coma, dos puntos, puntos suspensivos, corregir, deletrear

La experiencia con números de teléfono, mayúsculas y deletreos durante este proceso no resulta demasiado satisfactoria, y –lo reconozco- termino abandonando tras unos cuantos intentos fallidos de dictar, letra por letra, “Christian”.

Sin embargo, una vez concluido el tutorial, descubro que Dragon funciona verdaderamente bien si queremos agilizar la producción y edición de textos mediante el dictado, y lo hago mientras dicto en un documento de Word esta carta (reproducida textualmente, tal cual Dragon la escribe) en la que le cuento a mi madre lo mal que lo estoy pasando con el reconocimiento de voz:

En resumen, si contamos con un buen micrófono (y aprendemos a no pegarnos a él mientras hablamos) y somos capaces de retrotraernos a aquellos dictados de la escuela y volver a decir “coma”, “punto” y “nueva línea”, Dragon nos proporcionará una buena experiencia de reconocimiento de voz, que incluye, además de la escritura, la posibilidad de manejar otras aplicaciones abriendo documentos, imprimirlos, guardarlos o iniciar búsquedas en Google.

Además, Dragon puede ser configurado para actualizar y perfeccionar constantemente el reconocimiento de nuestra voz -por ejemplo, a diario- y que cada día pasen menos cosas como esta:

 

Apagar micrófono.

Foto cc: visual.dichotomy

Sobre el autor de este artículo

Manuela Astasio

Soy una periodista especializada en nada, que ha pasado por Deportes, Agroalimentación, Cultura y por la delegación de Efe en México DF. Ahora me toca hablar de nuevas tecnologías y redes sociales, cosa que hago con mucho gusto y un poco de cinismo.