Tecnología

Desarrollan un filtro de imagen para burlar el reconocimiento facial

Escrito por Marcos Merino

Investigadores de inteligencia artificial de la Universidad de Toronto en Ontario han creado un algoritmo capaz de interferir en los sistemas de reconocimiento facial, lo que puede ayudar a resolver problemas de privacidad y seguridad de datos en las redes sociales.

Hay mucha más gente interesada en tu rostro de lo que cabría pensar. Pero esto no es una buena noticia: la lista de gente incluye no sólo a los responsables de los sistemas de vigilancia policial, sino también los propietarios de plataformas social media, que pueden así obtener datos sobre tu apariencia, edad y origen étnico, y monetizarlos a través de la publicidad programática (dirigida a audiencias concretas). Por si eso fuera poco, que tus datos biométricos estén alojados en la nube también pone en riesgo tu privacidad, y te expone a robos de identidad.

Pero no todo está perdido: existen numerosas herramientas específicamente diseñadas para burlar a las AIs de reconocimiento facial cuando estamos andado por la calle o dentro de un local (como gafas con luces LED infrarrojas o vistosas combinaciones de mechones de pelo y maquillajes, que impiden reconocer los patrones habituales de un rostro humano). Pero, ¿qué hacer con respecto a nuestras fotos colgadas en Internet?

¿Para qué se usa la tecnología de reconocimiento facial hoy en día?

La respuesta a esa pregunta ha llegado de la mano de un equipo de ingenieros de la Universidad de Toronto, creadores de un filtro que altera casi imperceptiblemente los rostros en las fotos para evitar que el software de reconocimiento facial sea incapaz de reconocer qué está ‘viendo’. Tan sólo cambian unos pocos píxeles (que no afectan al modo en que los humanos apreciamos las imágenes), pero estos afectan a características faciales específicas que inutilizan los sistemas de reconocimiento facial.

Crédito: Avishek Bose

Los investigadores desarrollaron este filtro enfrentando entre sí a dos redes neuronales: la primera con la tarea de identificar las características faciales de centenares de fotos, y la segunda encargada de alterar dichas fotos hasta que su ‘rival’ dejara de reconocerlas como rostros. Su efectividad llegó hasta el punto en que la primera red neuronal sólo era capaz de reconocer uno de cada 200 rostros, y aún así era incapaz de precisar su etnia o la emoción que mostraba.

No esperes ver este filtro en Instagram (Facebook, su compañía propietaria, es una de las más beneficiadas por los sistemas de reconocimiento facial), pero sus creadores han anunciado que en un futuro cercano lo lanzaran como aplicación.

Vía | Futurism

Sobre el autor de este artículo

Marcos Merino

Diseñador web y docente de educación no formal, imparte cursos de informática en el medio rural porque las brechas están para cerrarlas. Desde que le nombraron director de la revista de su colegio, no ha dejado de escribir.