Drones Tecnología

Dáesh recurre a drones armados artesanalmente en la batalla por Mosul

Escrito por Marcos Merino

El conflicto de Siria e Iraq está generando la proliferación del uso de drones como herramienta militar.

El conflicto que viven hoy día Siria e Irak se ha convertido en el escenario de la proliferación del uso de drones por parte de las múltiples facciones implicadas, para ser usados como herramienta militar, frecuentemente en tareas de vigilancia y reconocimiento. Pero la ofensiva sobre Mosul ha provocado que el grupo yihadista Dáesh (también conocido como ‘Estado Islámico’) haya llevado un paso más haya el uso de drones, convertidos ahora en armamento.

Así, el pasado 23 de febrero, una corresponsal que cubría sobre el terreno el asalto del ejército de Iraq sobre el aeropuerto de Mosul , se hizo eco a través de Twitter del derribo por parte de las fuerzas gubernamentales de un dron enemigo adaptado para portar armas:

El armamento consistía, concretamente, en un par de pequeñas bombas construidas de manera artesanal a partir de granadas de 40 mm (del mismo tipo que las usadas en los lanzagranadas de infantería), dotadas de un cuerpo de tubo de PVC y colas elaboradas a partir de volantes de bádminton. Por su parte, el dron usado es un DJI Matrice 100 (fabricando por la compañía china DJI), que se vende como parte de un Smarter Farming Kit para desarrolladores de drones. No es, por tanto, el tipo de dron que suele usarse en operaciones militares, pero sí es fácil de personalizar, ofrece 35 minutos de vuelo y -lo más importante- permite llevar una carga adicional de hasta 1’2 kilos.

Hasta ahora, el Dáesh había recurrido varias veces a otro modelo de DJI, el DJI Phantom (de 1300 $, frente a los 3300 del Matrice 100), con una capacidad de vuelo y de transporte de carga mucho menores. Parece que los yihadistas están ahora aumentando su apuesta (e inversión económica) para dotarse de una improvisada fuerza aérea.

La situación está llevando al aumento del interés por parte de los gobiernos de la zona por dotarse de tecnología anti-drones (como el DroneBuster, el DroneGun o el DroneDefender) que les permita protegerse del uso hostil de dispositivos de vuelo no tripulados, desarrollados para interferir en el sistema de guiado GPS de los drones, o bien en las frecuencias usadas por los mismos para comunicarse con sus operadores en tierra.



Vía | Ars Technica

Sobre el autor de este artículo

Marcos Merino

Marcos Merino es redactor freelance y consultor de marketing 2.0. Autodidacta, con experiencia en medios (prensa escrita y radio), y responsable de comunicación online en organizaciones sin ánimo de lucro.