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Craiglist, entre la censura y la prostitución

Las autoridades de Estados Unidos han censurado la sección para adultos de Craiglist para aquel país. En lugar ahora hay un llamativo recuadro negro con la palabra “censurado”. La prostitución y la persecución de la prensa están detrás de esta caso peculiar.

En Estados Unidos ya no se puede acceder a la sección “adult services”, antes llamada “erotic services”. Todo el contenido almacenado bajo esa etiqueta ha sido eliminado, aunque sigue abierto en el resto del mundo. La compañía aún no ha ofrecido una versión oficial de los hechos ni tampoco si existe alguna resolución judicial que lo haya forzado o si se trata de autocensura precavida.

Desde Craiglist han hecho todo lo posible para evitar llegar a esta situación. Han tratado de defender su posición, alegando que ni la prostitución es un invento de su página web ni se acabará con ella mediante la censura de sus contenidos. Pero la presión mediática no ha cesado y cualquier historia que implicase su nombre ha tenido un hueco en las portadas más sensacionalistas. Medios como la CNN han llegado a tender emboscadas a Craiglist.

Por eso pasaron también a la acción. En 2009, en una de sus medidas más desesperadas, Craiglist contrató abogados para que revisasen uno a uno todos los anuncios de las páginas de adultos destinados a los Estados Unidos con más dureza de la que emplean otros servicios semejantes de consultad de información comercial. Hasta agosto más de 700.000 anuncios habían sido rechazados por no ajustarse a su nueva guía de trabajo.

Además, continúan desde el directorio, esa medida costó la salida en masa de multitud de anunciantes que no deseaban ser inspeccionados de forma férrea. Aunque se alegran de esta política que, señalan, les diferencia de la competencia. Incluso denuncian Loquo o Backpage se han beneficiado de esta situación.

Prostitución real, anuncios camuflados y sensacionalismo. En el fondo, Craiglist denuncia el doble rasero de los medios de su país, que han logrado hacer un caso de cada situación anómala que partiese de su web, ignorando casos idénticos. Y la doble moral de una sociedad que critica la prostución mientras consume pornografía en masa. Lo mismo han hecho algunos políticos, que han denunciado la explotación de mujeres de esta forma o las que realizaban la actividad por cuenta propia.

Al fin y al cabo, mientras haya gente dispuesta a pagar y gente dispuesta a cobrar, seguirá existiendo prostitución, ya sea en Craiglist o en cualquiera de las millones de páginas de Internet dedicada al sexo.

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Redacción TICbeat

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