Tecnología

El coste escondido de los dispositivos conectados

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Escrito por Mihaela Marín

La Agencia Internacional de la Energía (IEA) ha realizado una radiografía global de la realidad que se presenta en el sector energético. Los datos no son muy alentadores y a largo plazo se nos advierte una situación peor si no se actúa para tomar las medidas necesarias. El último estudio de la IEA forma parte de una iniciativa global de solucionar el problema del consumo de energía de los dispositivos conectados a la red que se quedan en modo de espera o standby. Para ello la agencia ofrece la información necesaria para estimular los esfuerzos de limitar este fenómeno de dos maneras: conseguir que se haga el paso a modos de bajo consumo y asegurar que los dispositivos se queden en este modo el mayor periodo de tiempo posible.

‘On’, ‘standby’ y el nuevo ‘off’

Antes los dispositivos podían estar on u off pero, después del desarrollo tecnológico, estos se han diversificado para servir al uso rápido, así que han añadido el modo standby que hace referencia al amplio espectro de modos desde apagado hasta encendido con la indicación que cada nivel necesita un consumo de energía mínimo. El estudio marca una diferencia digna para tener en cuenta a la hora de evaluar estos gastos. El modo on significa que el dispositivo se ha conectado a una fuente de energía y está listo para el uso mientras que el modo off aunque nos puede llevar a pensar que supone cero consumo, en realidad no es así. El nuevo modo de apagado supone que el dispositivo queda inactivo pero con la posibilidad de conectarse a una fuente principal de energía.

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Previsiones para el futuro

Internet es la red global más dominante y, al mismo tiempo, la que más gasto de energía en standby produce. Las tecnologías online como la conectividad en banda ancha, la movilidad inalámbrica, la computación en la nube, e-commerce, social media o los sensores forman parte de nuestra vida diaria. El principal beneficio de conectarse a la red a través de una gran variedad de dispositivos es ampliar el acceso a la información, pero el consumo de energía en modo de espera esconde un coste proveniente de la propia infraestructura que soporta las conexiones.

En 2013 se ha registrado un consumo global de electricidad de 616 TWh  y entre 2012 y 2025 se proyecta el doble de la demanda. Actualmente el volumen del consumo proveniente de los dispositivos conectados a la red en modo de espera en EE UU sube a 100 mil millones kWh al año, cantidad que les cuesta a los americanos 10 mil millones de dólares anualmente. El mayor problema, tal como la Agencia Internacional de Energía lo menciona, es su crecimiento exponencial. Cada año entran el el mercado nuevos dispositivos que se puedan conectar a la red, especialmente en el sector de electrónica de consumo. También se prevé un crecimiento de los usuarios de Internet: de 3 millones a nivel global en 1990 se ha hecho un salto a 2.73 mil millones de usuarios en 2012. Para el 2017 Cisco avisa que el volumen del tráfico global podría llegar a 13,8 petabytes cada cinco minutos.

Esfuerzo común para una situación mejor

El cambio es difícil pero no imposible. La agencia considera que entre 40% y 80% del gasto de energía se debe al diseño ineficiente de los dispositivos o a su uso inapropiado, pero afirma que si todos los actores implicados lucharan para solucionar el problema de la eficiencia energética, el volumen actual de consumo se podría reducir en un 65%.

Según las conclusiones de los investigadores la situación se presentaría en otra perspectiva si los responsables de las políticas energéticas implementaran los instrumentos necesarios para estimular la motivación de los principales actores en la gestión del proceso o si las organizaciones ofrecieran métricas de eficiencia energética y procedimientos de pruebas para limitar los efectos negativos. Las industrias de telecomunicaciones también se ven con potencial para generar resultados positivos si se preocupan en optimizar las arquitecturas de redes y en desarrollar soluciones inteligentes de gestión de energía. Por otro lado, los fabricantes de dispositivos tendrían que implementar de forma predeterminada opciones de gestión energética mientras que a los usuarios les recaería la responsabilidad de seleccionar dispositivos más eficientes.

Encontrar una solución al reto que supone el consumo de energía de los dispositivos conectados no es tanto un problema técnico sino uno que tiene que ver con las motivaciones de los implicados, así como lo apunta la Agencia Internacional de la Energía. El principal objetivo del estudio ha sido el de estimular los esfuerzos colectivos de los organismos responsables, pero la gran condicionante de este largo y costoso proceso dependerá de si los participantes al proceso estarán dispuestos a mirar  más allá de un componente de la cadena para tener una visión del sistema en su totalidad y así poder dar con las mejores estrategias.

Imágenes: Shutterstock

Sobre el autor de este artículo

Mihaela Marín

Mi interés por la tecnología ha nacido cuando me he dado cuenta de que nos permite ver el lado escondido de la realidad. Todavía quedan muchas cosas por descubrir y suficiente curiosidad para entender lo que realmente somos. Especializada en Periodismo y Marketing, he podido compartir experiencias con profesionales del mundo empresarial tecnológico. Siempre en búsqueda de ideas, escribo para hacer conocido el trabajo innovador, capaz de cambiar los problemas en soluciones.

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    Michaela, la inmortalidad está ahí fuera. Busquémosla juntos